---

Proyecto para el desarrollo agrícola de Cuba postsocialismo

Por Redacción Ego de Kaska

El libro Proyecto para el desarrollo agrícola de Cuba postsocialismo, de Héctor A. Rodríguez, PhD, propone una reorganización integral de la agricultura y la ganadería cubanas para un escenario posterior al socialismo. Su punto de partida es claro: Cuba no puede reconstruir su economía rural desde el viejo monocultivo azucarero ni desde los mecanismos estatales que, según el autor, destruyeron la productividad, sino desde la propiedad privada, la diversificación, la tecnificación y la asociación voluntaria entre productores.

La obra funciona como manual práctico y como programa de transición. El autor imagina un campo cubano reorganizado en módulos productivos, con fincas privadas articuladas entre sí mediante caminos, viviendas, almacenes, talleres, centros de procesamiento, sistemas de riego, asistencia técnica, servicios veterinarios, plantas de beneficio y asociaciones regionales. La idea central no es volver románticamente al campesino aislado, sino crear unidades modernas, competitivas y replicables, capaces de producir alimentos para el mercado interno y también para la exportación.

En la agricultura no cañera, el libro defiende el modelo de cuatro fincas integradas, inspirado en experiencias venezolanas, israelitas y latinoamericanas. Estas fincas producirían granos, frutas, hortalizas, vegetales, viandas y cultivos tropicales de alto valor. El sistema se apoya en mecanización, riego por goteo, aviación agrícola, cosecha mecanizada, almacenamiento en silos, transporte refrigerado y plantas de procesamiento para jugos, pulpas, harinas, productos frescos y derivados exportables. Las asociaciones de productores aparecen como pieza decisiva, pues permitirían comprar insumos, negociar precios, evitar intermediarios abusivos, incorporar tecnología y garantizar asistencia legal y técnica.

El proyecto ganadero ocupa una parte sustancial del volumen. Allí se propone un conjunto de cuatro fincas privadas de cien hectáreas cada una, organizadas en forma de cruz, con viviendas al centro y zonas destinadas al pastoreo, al corte de forraje, al ordeño, al almacenamiento, a la lombricultura y al tratamiento sanitario. El autor insiste en razas tropicalizadas, pastoreo rotacional, bebederos, cercas eléctricas, manejo de residuos, producción de abono orgánico y uso de pastos de alto rendimiento, como guinea, estrella y Mulato II. La ganadería se concibe no solo como producción de leche o carne, sino como sistema ecológico y empresarial.

La sección cañera no propone restaurar el antiguo monocultivo, sino reconvertir los centrales azucareros y sus territorios en núcleos productivos mixtos, capaces de combinar caña, ganadería, agricultura, porcicultura, avicultura, energía, biogás y procesamiento industrial. Los capítulos porcino y avícola completan el diseño nacional, con módulos especializados que buscan sustituir importaciones, aumentar proteína disponible y crear empleo. En esa lógica, la planta, el matadero, el silo, el laboratorio y el transporte importan tanto como la finca, porque sin industria auxiliar la abundancia termina pudriéndose en el surco.

En conjunto, el libro es una arquitectura económica para una Cuba rural privada, descentralizada, tecnificada y productiva. Su apuesta principal es que la soberanía alimentaria no nacerá de consignas, sino de propiedad, inversión, ciencia, mercado, infraestructura y libertad de producir. También es una crítica a la improvisación administrativa que convirtió una isla fértil en país dependiente de importaciones. Frente a esa ruina, Rodríguez propone una ingeniería de retorno: devolver tierra, método, responsabilidad y horizonte empresarial al productor cubano.

Total Page Visits: 85 - Today Page Visits: 85