Poesía y color en «Juegos del inconsciente» de Daphne Rosas

Por El poeta en actos

DRCartworks ... paintings and drawings by Daphne Rosas

Ayn Rand establece, en una de sus obras fundamentales, que el propósito, el significado de la vida, es intrínsecamente válido para el individuo y a la razón. De modo que, es impropio preguntar cuál es el propósito de la vida, debido a que la vida no es propia para el inconsciente. Y en cierto sentido, la Rand tiene razón. Hablar sobre el inconsciente es otra manera de referirnos a que no conocemos debida- mente lo real, sin respuesta racional. En esa dirección, en la que el inconsciente forma parte intrínseca de nuestra vida, se orienta la obra pictórica de Daphne Rosas, en la serie Juegos of The Mind.

Juegos mediante los cuales Rosas intenta ofrecer un significado: hacernos conscientes del inconsciente. El reconocimiento, de hecho, de esta labor pictórica, es para el arte una forma a través de la cual el hombre avanza en la búsqueda la verdad última, si consideramos aquella pregunta que Stein horas antes de la muerte: ¿Cuál es la repuesta?

La serie pictórica Juegos of The Mind de Daphne Rosas construye visiones poéticas en colores: soñar en colores tres tipos de calidades de la realidad. Es como traer al lenguaje pictórico elementos de lo surreal. Sonar con lo que suele llamarse inconsciente individual. Despeja la incógnita de la pregunta de Stein, que supongo reza: en cierto nivel de la realidad, el inconsciente no puede definitivamente existir con respuestas, o sea, ver algo del misterio en colores que nos rodea.

Refiriéndose a la evolución de su obra pictórica, en entre vista concedida a Armando de Armas para Martí Noticias, Daphne Rosas dice:

«Hice composiciones de colores que me venían a la mente, líneas y formas, todo muy libre, a veces sin un por qué, solo por existir. Ahora aplico conciencia a lo inconsciente. Las ideas fluyen inconscientemente desde lo más profundo, es un proceso espontáneo, sin hora ni lugar, a veces tan rápido y fugaz como un destello de luz. Entonces tomo esos soplos de inspiración y los compongo, pienso en colores, busco sentido, respuestas y después pinto».

Sentido, respuesta y después pinta. Desde luego, sucede con algunos cuadros de la serie. Con otros, como por ejemplo Yellow Tails, Trapped Colors, Liquid Impossibility y Necklaces and Things, no tienen sentido y respuesta. Las imágenes van del corazón a la manifestación. Experimentar a través del sentimiento, modo de intentar conocer la realidad.

Desde luego, Daphne ha soñado a nivel exotérico y astral (para manejar jerga teosófica) sin reconocer la altura del sueño. Viaja en el espacio y penetra la vida anterior. Logra visiones de colores, donde la muerte se abre al nacimiento. Si en Lezama la visión viene a ser reprimida por la corporeidad del cuerpo físico, de la mortandad, Daphne la líbera de la tensión y el malestar. Llega el punto en que la objetividad queda desenmascarada, en las llamadas Ondulaciones. En el conjunto pictórico Juegos of The Mind subyace parte del tema de la evolución, el más importante: Daphne, sin estar consciente –el hecho de estar consciente del inconsciente es una tautología– traspasa la barrera de la razón y lo surreal. Alcanza un atisbo sin significado de las cosas nombrables, lo cual permite enfilar su impulso definitivo hacia la eternidad.

Lo que se denomina inconsciente (subconsciente) en la psicología moderna, tiene que caer. En parte es el trabajo de la naturaleza del arte, establecer que el tal inconsciente es un tecnicismo lingüístico en manos de los psicólogos para ayudar a la lógica (al pensamiento) y establecer ciertas diferencias entre el concepto de lo consciente y lo inconsciente, entre lo sabido (la razón) y lo desconocido (lo ilógico).

Sería una suerte de visión imaginaria de la cual partiría la retroalimentación de las experiencias, asumidas por el arte como principio básico, iniciático, con el fin de especular. Pero la visión poética en colores nunca se determina en expresiones sobre ciertas analogías, sino que establecería el parangón real de la magnitud, el grado, tal y como la experiencia es más conciencia respecto a la inconsciencia o más inconsciencia respecto a la conciencia. La visión poética parte de la existencia de la unidad, indivisible, de las cosas. En este sentido, conciencia e inconsciencia dependen del nivel de visión en que se encuentre anclado el artista.

Si la consciencia (la razón) llega al límite de la imaginación, entonces seguirá existiendo para el soñador la imagen del inconsciente, la imagen de lo desconocido. Esa es la prueba, el punto, el límite. La imaginación crea el supuesto inconsciente. Le da categoría de arte. Los grandes artistas, Lezama, Picasso, entre otros, trabajan para crear- nos el “mejor” subconsciente, para reconocernos mejores éticamente. Dentro de la imaginación cabe la diferencia de dos magnitudes lingüísticas, de las cuales la política y el arte dependen de la relación entre imaginación y realidad.

Debido a esta última opinión, me detengo y observo que gran parte de la obra de Daphne Rosas, Juegos del inconsciente, apunta, en cierto modo, a deshacernos de lo inconsciente buscando llenar la unidad de conciencia a través de la visión pictórica. Ella pinta sobre el inconsciente, no por el hecho de haberlo imaginado, sino porque lo ha visto. Y hay una diferencia abismal entre imaginar y ver. La imaginación es la visión retroalimentada; la visión poética es visión directa, instantánea, sobre la totalidad. La poética conoce la totalidad porque la ve sin ninguna mediación. La imaginación parte del hecho de que para conocer lo oculto, lo inconsciente, hay que imaginarlo y suponerlo. La primera te lleva a la realidad, la segunda al sueño.

Wallace Stevens en un texto sobre «la relación entre poesía y pintura», aparecido en Ensayos sobre la realidad y la imaginación, establece la siguiente norma: la poesía, como impulso, se revela en el arte: en la propia poesía, la música, el ensayo, la arquitectura, la pintura… Se revela como doble dimensión: como imaginación y visión. Stevens no estaba muy claro sobre la segunda dimensión, pero este trabajo, “Juegos del inconsciente”, de la pintora Daphne Rosas, no únicamente juega con la visión, sino que la recrea tal y como es: un malabarismo acrobático peligroso del cual el hombre descubre la individualidad, la libertad. No solo pueden ser objeto de la imaginación, la libertad y la individualidad deben ser objeto de la visión también: vista e imaginada.

El impulso poético de la visión despierta en Daphne algo más de realismo mágico, de real maravilloso, de lo real metafísico. Despierta la inconsciencia sobre lo que es inconsciente. Llega a conocer algo de “existencia”, de la que está hecha de inconsciente. Los cuadros lo indican: la imaginación, el inconsciente trabaja para controlar los impulsos, hasta para dominar la individualidad y la libertad. La visión poética tiende a buscar entonces recursos simbólicos, caminos exotéricos expresivos para burlar la jerga lingüística del inconsciente. La visión poética se concreta en mensajes pictóricos eludiendo la imaginación pictórica. No importan los símbolos y las formas, sino el mensaje a descodificar.

Como todo concepto abstracto, el inconsciente nunca llega a ser concreto y real. Vive en las tinieblas. Vive de sueños. No hay vida en el inconsciente, por llamarlo de algún modo. Y por eso se le llama así: inconsciente, espacio incognoscible pero sí hasta cierto punto experimental, sentido y visto. Solo una larga tradición de la psicología se ha empeñado en crear una imagen abstracta del desconocimiento de los misterios del ser. Lo llaman inconsciente, cuyo juego intelectual nos ha hecho creer la permanencia de otra vida fuera del alcance de la conciencia humana. Por eso nos identificamos con el mito, el cuento, la ficción.

Hasta donde alcanzo ver, la obra de Daphne no es ni freudiana ni junguina. Eso si, trata de establecer una comparación tácita entre el poder de la imaginación y la visión. Dentro de la conciencia desaparece el símbolo, el signo, la forma y el color. Pero a través del color y la forma que se presentan ante la visión se puede ver el inconsciente coloreado y formado. Lo significativo: la obra pictórica de Daphne Rosas nos propone que el inconsciente debe caer. ¿No era propósito de Freud, la final de su vida, invalidar el inconsciente de la mitología? ¿En Moisés y la religión monoteísta, cuyo trabajo fue escrito en 1937, el padre del inconsciente no se mostraba reacio hacia el significado de esa palabra? En fin, ¿para el destino del hombre, el inconsciente no jugaba ya el papel

Games of The Unconscious | DRCartworks ... paintings and drawings by Daphne  Rosas

predominante?

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