Actualidad Poética
El placer antropotécnico en Lezama Lima
Paradiso y Oppiano Licario son novelas del placer, pero no en el sentido trivial del entretenimiento, sino en el sentido radical de una poética de la existencia. El placer en Lezama no se limita a la carne, aunque la celebre; no se agota en la palabra, aunque la desborde; no se reduce a la estética, aunque la sublime. Es, en última instancia, el principio que organiza su sistema poético del mundo. A través del placer, Lezama convierte la vida en banquete, la escritura en resistencia, la imagen en eternidad. En un tiempo de censura y dogma, su literatura se erige como testamento barroco de que solo el placer —la voluptuosidad de la imagen, la proliferación de la metáfora, el goce de la palabra— puede vencer a la muerte y ofrecer al hombre una forma de salvación. Paradiso es la iniciación, Oppiano Licario es el testamento, y en ambos la lección es la misma: el placer es la única vía de conocimiento, la única forma de eternidad, el único camino para hacer de la literatura un evangelio alternativo que trasciende el acto mecánico de leer y convierte la vida en un sistema poético del mundo.