Entre los anacronistas, los simulacionistas y apropiadores, los del MAIL ART, los del COMPUTER ART, los del COPY ART, los ecartianos, los del GRAV, los del SKY ART y los de VATEL, los del Grupo RNNR, los del Gruppe ZEBRA, los del Group MATERIAL, los letristas, los del MEC ART y los MONO HA, caben, además de otros, grupos y corrientes que abren múltiples escenarios de debate y polémica, que nos involucran en un estado de confusión y controversia respecto a fuentes desconocidas o adaptadas que parecen posibilitar acciones nuevas.
Si nos atenemos a las palabras de Krishnamurti, es el hacer, sin el condicionamiento de imágenes existentes, el que supuestamente crea, mas resulta difícil de entender cuando se trata de universos explorados por los artistas al palpitar en sí mismos y en sus vivencias existenciales una realidad viva que no pueden ignorar.
Para muchos de ellos no deja de ser una renovación dinámica y autónoma de las formulaciones artísticas elaboradas sobre la base del uso de medios técnicos recién llegados y de otro tipo —incluso gastronómicos— como la holografía, el láser, las imágenes electrónicas, la IA, los estudios ópticos de la luz y el color, el neón, la luz de Wood y tantos otros.
Colas-Adler lo plantea como la idea directriz de proveer material y asistencia tecnológica al artista para que confronte su imaginario con el universo científico, poniendo en contrapartida la humanización de la técnica. Se hablaría entonces de un lenguaje común entre ciencia, arte y tecnología. ¿Es el futuro?
Gregorio Vigil-Escalera
De las Asociaciones Internacional
y Española de Críticos de Arte (AICA/AECA)
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