Por Blanca Caballero
Ojo de pájaro
Con tus dientes apretados, mirada esquiva,
nunca tocaste los amaneceres.
Quedaste inmóvil.
Un ojo de pájaro se cerraba
cuando las tormentas abrasaban la tierra.
Tu rostro, difuminado en la niebla.
Los brazos en alto,
agarrando torbellinos
que se forman a mitad del sendero.
Perdiste tus armas
en una noche de verano.
Y aun así,
tus manos, desgarradas hasta los huesos,
escribieron
en una ola
un verso en llama.
Levedad en la playa
Con una leve mirada
vemos el mar
danzando.
Un niño sostiene un papalote
que rehúye el cielo.
Una mujer desteje
un sombrero
para el invierno.
Un policía de tránsito
lleva espuelas
en los tobillos.
Un hombre cruzó el mar
con esquíes relucientes,
pero no logró llegar.
Ya no sabe
a dónde ir.
Cometa
Un cometa se ha posado
en tu cabello.
Un cielo se dobló,
rendija de plata.
Luz se filtró
en el torrente del río.
Corriente resplandeciente.
Agua que lo atraviesa
y lo mueve
de un punto a otro.
Una sonrisa congelada
flota en la corriente.