Engreimiento fatuo en declaraciones nobles

Existe un innegable engreimiento fatuo en declaraciones nobles, y a esa petulancia le incumbe y le afecta considerables imágenes del protagonismo cultural. Algunos promotores culturales tienen, en efecto, una parvedad tan gigante de ejercitar sus poderes y sus inclinaciones a la dominación, que a falta de otros objetos o porque hayan fracasado siempre en otras estelas, logran a avasallar ciertas partes de su propio ser, por decirlo así, ciertos trancos de sí mismo.

Así es como más de un promotor cultural se ocupa de profesar discursos que no sirven visiblemente ni para adicionar ni para disminuir su reputación; más de uno de ellos rememora, expresamente, a la desconsideración de los otros hacia él, mientras que si callara le sería más fácil ser considerado

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