Microhistoria en «Mudos testigos»

Mudos testigos (crónica del ex-cafetal Jesús Nazareno), es el libro menos conocido de la extensa obra de Ramiro Guerra. Se publicó por vez primera en 1947 y en 1974 una reedición por Editorial de Ciencias Sociales.

La importancia de este libro es única, atrajo la atención a historiadores de la talla de Juan Pérez de la Riva. Es el primer libro de la microhistoria cubana. El carácter biográfico del objeto de estudio y en el enfoque para una historia ‘de caso’ de la historiografía moderna. Hasta ahora, los ‘historiadores positivistas’ leen el libro únicamente como parte de una ‘biografía histórica’ del autor. Nada más falso. En su perspectiva narrativa, el texto ofrece enfoque evolucionista, de ‘larga duración’, de la propiedad en cuestión:  origen, transformación y liquidación del Cafetal Jesús Nazareno. Un tema de la historia económica aun sin asidero en la investigación histórica.

Aun cuando se menciona el libro, una suerte de metáfora evoca una genealogía de la tierra y como los campesinos se atan a la tierra de modo igual el árbol a los frutos.  En este sentido, los historiadores corren el riego de los filósofos, según Heidegger: la historiografía ‘no piensa, la poesía piensa’. Mi lectura sobre Mudos Testigos es, además, la siguiente:  la metáfora de las ‘raíces en el árbol’ incluye una paradoja no resuelta todavía en la historiografía cubana: falta de una historia de la domesticación del ser cubano y de cómo tierra (cafetal, hacienda, plantación) se convierten Casa del ser.