Por Gregorio Vigil-Escalera
De las Asociaciones Internacional y Española de Críticos de Arte (AICA/AECA)
La exposición de Felipe Alarcón y Ángel Alonso en Captaloona Art de Madrid a partir del 19 de mayo y hasta el 31, pone de manifiesto que los mestizajes, las raíces y los sincretismos en América Latina tienen en la identidad, la memoria y las influencias hispánicas y ancestrales, una cosmovisión que pocos artistas como ellos han sabido encarnar.
En Felipe Alarcón (1966) se pone en evidencia que el poscubismo atesora un potencial infinito para las variaciones y una gran capacidad para incorporar una amplia diversidad de referencias, haciendo que esta técnica conserve hoy toda su vitalidad.
Pero en sus obras culmina a partir de esa base otras transformaciones, tanto espirituales como contemporáneas, dada la implicación de un factor de comunión y plenitud, de ritmo y disposición de figuraciones-signo, que guardan un orden imperceptible interior, misterioso y fantástico, pues así es como se desvelan y fraguan los ensueños de un imaginario múltiple.




Bajo su imperio gráfico esa escalada cromática, sutil o fragorosa, sutil o terrosa o velada, además de sus figuras híbridas y sus elementos simbólicos, proporcionanverdad a la forma e iluminan unas proposiciones visuales que son su yo propagado, redoblado, en vías de eternidad más allá de la eternidad.
Y ahora, ¡qué difícil es enfocar la labor pictórica de todo un personaje como Ángel Alonso (1967)! Sus obras son una perpetua economía anatómica del cuerpo humanoen su desnudez más desnuda y metafísica. Representan lasreflexiones plásticas sobre un ser que emerge de la nada para tratar de ser ontológicamente algo, aunque reveleuna significación de todo, tanto tiempo e historia, como desconcierto,fragilidad, desesperación, soledad y dolor en el contexto de una insularidad que lo contiene por entero.
No son organismos intencionadamente perfectos, pero sí expresiones de pensamientos cuya disparidad se revela en esas nieblas cromáticas que lo rodean tan fusionadas y acentuadas según el ser esté buscando o perdiéndose, apuntándose como disparándose, lamentándose comosiendo agredido, o evadiéndose en posiciones que le rescaten o le rediman.
Quizá es el propio Alonso el que, tomando lo humano universal y criollo como centro de un mundo que ha perdido el sentido de su ser, lo reivindica como eje crucial sobre el que ha de erigir un derrumbe que tenga lo plástico como futuro y descendencia.
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