Divertirse hasta morir. El discurso público en la era del show business
Neil Postman
Ediciones de La Tempestad, Barcelona, 2012
ISBN: 978-84-79480-46-2
Por Sol de Rodela Ocoso
SEGUNDA PARTE
Vigencia, limitaciones y proyección contemporánea
Política, religión, educación: el espectáculo como colonización total
En los capítulos 8, 9 y 10, Postman aplica su diagnóstico a tres esferas concretas: la política, la religión y la educación. En los tres casos el análisis es penetrante. La política televisiva no selecciona candidatos por sus ideas sino por su imagen: en la América de 1985, Postman señala que un presidente con el cuerpo y los rasgos de William Howard Taft —que pesaba más de ciento cincuenta kilos y tenía papada múltiple— sería hoy impensable, no por ninguna razón política sino por razones de telegenia. Lo que en 1985 sonaba a provocación se convirtió en evidencia empírica con la llegada de la televisión de realidad a la política, y de la política a la televisión de realidad.
El análisis de la religión televisada es igualmente demoledor. Cuando la fe se convierte en espectáculo, no solo se degrada estéticamente: se transforma en algo epistemológicamente distinto. Un televangelista no puede exigir a su audiencia la contrición, el silencio, la aceptación de la propia finitud que requiere la experiencia religiosa auténtica; puede, en cambio, ofrecer consuelo instantáneo, emoción fácil y un sentido de comunidad basado en el entretenimiento compartido. El resultado, dice Postman, no es una religión mala, sino algo que ya no es religión: es terapia de grupo con música.
El capítulo sobre educación —«El aprendizaje como actividad divertida»— ha ganado una vigencia que supera con creces la del resto del libro. Postman analiza el programa Sesame Street con una frialdad que en su momento generó reacciones airadas. No critica que los niños aprendan a leer con personajes simpáticos. Critica que el éxito del formato consolide en los niños —y en los responsables educativos— la idea de que aprender debe ser siempre entretenido. Porque la escuela existe, en parte, precisamente para enseñar a soportar lo que no es inmediatamente gratificante: la lectura de un texto difícil, la resolución de un problema que resiste, la acumulación paciente de conocimiento sin recompensa inmediata. Si la educación adopta como modelo la lógica televisiva, no solo cambia de método: traiciona su función.
El advertimiento huxleyano y sus limitaciones: lo que Postman no pudo ver
El capítulo final, «El advertimiento huxleyano», es el más descarnado y también el más honesto. Postman no propone soluciones optimistas. Descarta la idea de apagar televisores, reconoce la inutilidad de la regulación en una democracia liberal y deposita una esperanza «desesperada» —su propio adjetivo— en la educación como único antídoto posible. La escuela, si se lo propone, puede enseñar a mirar críticamente los medios; puede hacer lo que ningún medio por sí mismo puede hacer: poner distancia reflexiva entre el ciudadano y el flujo de imágenes.
Es un final sin catarsis, y eso habla bien del libro. Postman no es un vendedor de soluciones. Pero hay una tensión que el propio Postman detecta con lucidez: para promover su libro, tuvo que salir a los programas de televisión que denuncia. La crítica radical del medio se difunde a través del medio. Este cortocircuito no invalida el argumento, pero revela una condición de posibilidad incómoda: no hay afuera del sistema mediático desde el que hablar.
Las objeciones más serias al libro son de dos tipos. La primera es la que ya mencionamos: la idealización de la cultura tipográfica como si fuera inherentemente igualitaria o democrática. La segunda, más sustantiva para el lector actual, es que Postman no desarrolla una teoría del poder económico detrás de los medios. Su análisis es formal —se ocupa de la estructura del medio— pero es relativamente ciego a la economía política de la producción mediática. Para eso habría que ir a Noam Chomsky y Edward Herman —Manufacturing Consent, 1988— o a Robert McChesney. Postman y Chomsky se complementan sin solaparse: el primero analiza la forma, el segundo la propiedad. Leerlos juntos es obligatorio.
Más acá de la televisión: Postman en la era de los algoritmos
La pregunta más urgente que un lector contemporáneo le plantea al libro es: ¿qué diría Postman de las redes sociales, de los algoritmos de recomendación, del ciclo de atención de TikTok? La pregunta es legítima y la respuesta es, en gran medida, deducible de sus propias categorías.
Si la televisión impuso una lógica de fragmentación, discontinuidad y primacía del impacto emocional sobre el argumento racional, las plataformas digitales no han roto esa lógica: la han intensificado, personalizado y dotado de retroalimentación en tiempo real. La diferencia no es de naturaleza sino de escala y eficiencia. La televisión no sabía quién estaba viendo ni qué le gustaba; el algoritmo lo sabe con una precisión que ningún director de programación habría podido imaginar. El resultado es que el entretenimiento ya no coloniza el espacio público desde fuera —como el televisor en el salón— sino desde dentro, como una prótesis cognitiva que anticipa y alimenta nuestros sesgos antes de que seamos conscientes de ellos.
El filósofo surcoreano Byung-Chul Han ha articulado en La sociedad del cansancio (2010) y en En el enjambre(2013) una crítica del mundo digital que es, en muchos sentidos, una radicalización de la intuición postmaniana. Han argumenta que la sociedad hiperconectada no produce sujetos oprimidos sino sujetos que se oprimen a sí mismos mediante la sobreestimulación permanente. La diferencia con Postman es filosófica: Han trabaja desde Heidegger y la fenomenología; Postman, desde la tradición anglosajona de la ecología de los medios. Pero el diagnóstico converge: la incapacidad para la atención sostenida, la contemplación, el silencio productivo, no es un efecto secundario de la modernidad digital; es su condición de funcionamiento.
Desde una perspectiva económica, la industria del entretenimiento que Postman describía en 1985 ha completado el proceso que él intuía: ha absorbido prácticamente todas las demás industrias culturales. El modelo de negocio de las plataformas de streaming, de las redes sociales y de los grandes portales de noticias está fundado sobre la misma premisa que Postman identificó en la televisión: capturar atención mediante estimulación emocional y reemplazarla antes de que decaiga. El tiempo de pantalla no es neutral: es el producto que se vende. El usuario no consume el contenido; es consumido por él. Shoshana Zuboff, en La era del capitalismo de la vigilancia (2019), ha cartografiado con detalle la economía política de este sistema. Postman no llegó a verlo, pero la arquitectura conceptual que construyó permite leerlo.
El libro como instrumento de lectura crítica
¿Tiene sentido recomendar Divertirse hasta morir en 2025? La respuesta es sí, con matices. El libro tiene partes que han envejecido: los ejemplos televisivos son de los ochenta, y algunos análisis culturales huelen a cierta América que ya no existe como dominante global. Pero el armazón teórico —la idea de que los medios de comunicación son epistemologías encarnadas, que no solo transmiten contenidos sino que los posibilitan o imposibilitan— es hoy más necesario que nunca.
La cultura de los medios produce continuamente dos efectos que se refuerzan mutuamente: la ilusión de que el acceso a la información equivale a comprensión, y la ilusión de que la simplicidad de un mensaje equivale a su verdad. Postman ofrece las herramientas conceptuales para interrogar ambas ilusiones. No da respuestas —o las que da son deliberadamente provisionales—, pero enseña a formular las preguntas correctas. Y en un paisaje mediático donde la certeza se vende como producto de primera necesidad, la capacidad de formular preguntas correctas es quizá el bien más escaso.
El libro tiene, además, una virtud formal que conviene subrayar: está bien escrito. Postman no es un estilista extraordinario, pero es un prosista claro, con ritmo, capaz de hacer accesibles ideas complejas sin sacrificar su complejidad. En castellano, la traducción de la edición canónica de Galaxia Gutenberg es solvente. La traducción catalana de Betty Alsina Keith, publicada por Llibres de l’Índex en 1990 —el texto que sirve de base a esta reseña— mantiene el tono con discreción y precisión, aunque con el regusto de una época en la que la normalización lingüística todavía convivía con cierta inestabilidad terminológica en el ámbito de la teoría de los medios.
Conclusión: el profeta sin estatua
Hay una cierta justicia irónica en el destino editorial de Postman. Su libro más importante —un alegato contra la conversión del discurso público en espectáculo— fue reeditado en 2005 con un prólogo de su hijo Andrew que señalaba, con razón, que el diagnóstico se había agravado con internet. Cada reedición ha ido acompañada de un ciclo de atención mediática que reproduce exactamente la lógica que el libro denuncia: cobertura de diez minutos, cita de una frase memorable, olvido hasta la siguiente crisis de atención pública.
Postman no tiene estatua. No la necesita. Tiene algo más útil: un libro que funciona como lente. Quien lo lee con cuidado no vuelve a mirar las noticias de la misma manera. No vuelve a sentarse ante un debate político televisado sin ver la estructura antes que el contenido. No vuelve a aceptar sin resistencia la equivalencia entre información y conocimiento, ni entre entretenimiento y cultura. Eso es lo que hacen los libros que importan: no convencer, sino entrenar la mirada.
La industria del entretenimiento contemporánea —que ya no es un sector, sino la lógica transversal que atraviesa todos los sectores— ha cumplido el pronóstico huxleyano con una eficiencia que ningún diseñador malévolo habría conseguido deliberadamente. No hace falta ningún Gran Hermano. Solo hace falta que cada uno de nosotros prefiera el estímulo a la reflexión, la imagen al argumento, la emoción a la complejidad. Y que haya alguien dispuesto a vender esa preferencia a escala industrial. Neil Postman vio esto en 1985, desde una habitación llena de libros, mirando una televisión que transmitía anuncios de detergente entre fragmentos de apocalipsis. Tenía razón. Eso, a estas alturas, ya no es una opinión: es un hecho verificable.
Bibliografía
Obras de Neil Postman
Postman, Neil. Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business. Viking Penguin, 1985. [Trad. cast.: Divertirse hasta morir. Galaxia Gutenberg, 1991; trad. cat.: Divertim-nos fins a morir, Llibres de l’Índex, 1990; trad. cast. Divertirse hasta morir, Ediciones de La Tempestad, 2012.]
Postman, Neil. The Disappearance of Childhood. Delacorte Press, 1982.
Postman, Neil. Technopoly: The Surrender of Culture to Technology. Knopf, 1992. [Trad. cat.: Technopoli…, Llibres de l’Índex
Postman, Neil. The End of Education: Redefining the Value of School. Knopf, 1995.
Postman, Neil, y Charles Weingartner. Teaching as a Subversive Activity. Delacorte Press, 1969.
Obras de referencia y diálogo
Chomsky, Noam, y Edward Herman. Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media. Pantheon Books, 1988.
Debord, Guy. La société du spectacle. Buchet-Chastel, 1967. [Trad. cast.: La sociedad del espectáculo. Pre-Textos, 1999.]
Eisenstein, Elizabeth. The Printing Press as an Agent of Change. Cambridge University Press, 1979.
Goody, Jack. The Domestication of the Savage Mind. Cambridge University Press, 1977.
Habermas, Jürgen. Strukturwandel der Öffentlichkeit. Hermann Luchterhand, 1962. [Trad. cast.: Historia y crítica de la opinión pública. Gustavo Gili, 1981.]
Han, Byung-Chul. Müdigkeitsgesellschaft. Matthes & Seitz, 2010. [Trad. cast.: La sociedad del cansancio. Herder, 2012.]
Han, Byung-Chul. Im Schwarm: Ansichten des Digitalen. Matthes & Seitz, 2013. [Trad. cast.: En el enjambre. Herder, 2014.]
McLuhan, Marshall. Understanding Media: The Extensions of Man. McGraw-Hill, 1964. [Trad. cast.: Comprender los medios de comunicación. Paidós, 1996.]
McChesney, Robert W. Rich Media, Poor Democracy: Communication Politics in Dubious Times. University of Illinois Press, 1999.
Mumford, Lewis. Technics and Civilization. Harcourt, Brace, 1934.
Ong, Walter J. Orality and Literacy: The Technologizing of the Word. Methuen, 1982. [Trad. cast.: Oralidad y escritura. Fondo de Cultura Económica, 1987.]
Zuboff, Shoshana. The Age of Surveillance Capitalism. PublicAffairs, 2019. [Trad. cast.: La era del capitalismo de la vigilancia. Paidós, 2020.]
Artículos y recursos en línea
Hallmon, Dave. «Amusing Ourselves to Death. What Huxley, Orwell, and Postman teach us». Medium, febrero de 2025. Disponible en: https://medium.com/@DaveHallmon
Martin, Michael. «Revisiting the Prophetic Work of Neil Postman». Public Discourse, octubre de 2020. Disponible en: https://www.thepublicdiscourse.com/2020/10/72174/
Postman, Neil. Entrada biográfica en Wikipedia (en). Última consulta: mayo de 2025. Disponible en: https://en.wikipedia.org/wiki/Neil_Postman
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