El cubano, ¿un Ser para el Estado?

Por: Coloso de Rosas

Después de Ser y tiempo y los Cuadernos negros de Heidegger, (un modesto lector de más de 150 mil libros entre géneros literarios y científicos) el libro El Hombre, su naturaleza y su lugar en el mundo de Arnold Gehlen es la obra, en todo los sentidos, la más profunda y aprovechable del siglo XX, según el rendimiento intelectual que se le puede sacar. Si queremos entender a fondo por qué la dictadura cubana lleva más de 60 años en el poder, es menester leer el libro. Leer sus más de 400 páginas (aun cuando la cubanología política y literaria no tiene idea de lo alumbrador por ser un texto primordial de la antropología filosófica) equivale una compresión totalizadora de por qué el hombre es un ser noético, impedido, desarmado, deficitario, ante la monstruosidad del mundo. Por desgracia, el genio Gehlen fue miembro del partido nazi, pero luego de su desnazificación fue profesor en diversas universidades alemanas.

Ahora bien, de vivir Gehlen hubiera dicho algo sobre la revolución cubana y por qué el cubano vive bajo el dominio de la tiranía y el totalitarismo, tal y como opinó sobre el mayo del 68 francés. La siguiente podría ser su sentencia: el cubano estaría morfológicamente impedido de movimiento y habilidad para reproducirse libremente y culturalmente. No estaría preparado para ningún combate cultural. El cubano sería un ser revolucionario especializado para reclamar la anuencia y el apoyo del Estado. Todos los reclamos no serían individuales, sino estatales. El cubano sería un ser para el Estado.

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