Escritor del subsuelo

Por: Galán Madruga

Todos, de alguna manera, cobijamos en un agujero desde donde miraros el mundo, detrás de las alcantarillas del subsuelo. Algunos vivimos allí, en agujero del subsuelo, eternamente; otros desde allí entramos y salimos al mundo para curiosear cuál es la relativa carencia que embarga nuestra existencia. Todo hombre del subsuelo es un revanchista y resentido en potencia, no posee instintos especializados. No posee instinto eficaz para huir de sus depredadores culturales, lo cual lo convierte en personas inoperantes, y porque no, marginada.

A falta de instintos naturales, el hombre tendrán que racionalizarlo con las manos. Convertirse en escritor. Lorenzo García, Guillermo Rosales & Co., han tomado de Dostoievski el monólogo interior del hombre del subsuelo, cuya vida atormentada y amaestrada por el resentimiento y la venganza los proyectas hacia una suerte de morfología de la cual depende un movimiento rotundo de huida ante el peligro de la existencia.

Es decir, el escritor del subsuelo no será jamás el animal casi desprovisto de defensas como el ciervo, vegetariano, que habita en bosques intrincados y que será capaz de vivir como animal fugitivo con una destreza instintiva especializadísima, gestalt, de corredor, con órganos vitales de grandes sensibilidades para detectar el peligro. La introducción del escritor al mundo del subsuelo, vista desde ahí, es fundamentalmente una carga. Desde allí el escritor revanchista está sometido a una sobreabundancia de estímulos de tipo no animal; una plétora de impresiones sin finalidad, que afluyen a él y que él tiene que dominar de alguna manera con sus manos para escribir, no importa la indigencia el modo de vida.

Al rededor del escritor del subsuelo no hay un medio ambiente favorable en su alcantarilla pestilente y que presente una distribución de significados realizables por vía instintiva, si no existe un micromundo (mejor sería expresarlo negativamente: un campo de sorpresas de estructura imprevisible) que solo puede ser elaborado, es decir, experimentado, mediante previsión y providencia intelectual.

20Tú, Rafael Pineiro-Lopez, Armando de Armas y 17 personas más1 vez compartidoCompartir

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