Por Humberto C. Cruz
La misión de Charlie Kirk apuntaba al corazón de un cáncer que yo había visto con horror desde que conocí el entorno cultural y académico de los Estados Unidos en 2000 y fui después empleado por el sistema público de educación superior de Connecticut: el descarado adoctrinamiento neo-marxista de generaciones de estudiantes.
Desde mega retratos de Fidel Castro y Che Guevara, currículos de “opresión y antiimperialismo”, hasta el “Día del Hijab”, ponerse un trapo en la cabeza para ser inclusivos y solidarios con el Islam, no con las mujeres decapitadas o lapidadas, asesinadas “por honor” por sus propios familiares, ni con las niñas obligadas a casarse a los 9 años.
Armado de un micrófono, Kirk corregía con pasión lo que este país había ignorado ingenuamente tras la caída del Muro de Berlín, y desde mucho antes, en un constante peregrinaje para intercambiar ideas.
Su brutal ejecución pública el pasado 10 de septiembre, en una universidad de Utah, tuvo la esperada reacción de la izmierda cultural cubana en el exilio.
La FEU a la Vanguardia
Irónicamente, fueron dos estudiantes cubanos de universidades americanas (no de la Lomonósov de Moscú), Carlos M. Che Guevara Álvarez, de FIU, y Mónica Baró de University of Miami, los que encendieron las antorchas para marchar por El Palmetto.
Como alguien se le adelantó en El Estornude, nuestro konsomol sube con Rigoberta Menchú y los editores de El País al Altar de Sacrificios de Tenochtitlán y proclama: “es el hombre blanco (no nosotros) matándose a sí mismo”. Además, despliega su repugnante retórica militante para tratar de convencernos de que la violencia política es patrimonio exclusivo MAGA.
La facilidad con la que esa narrativa implosiona por sí misma es testimonio de su mediocridad como periodista: la república americana casi sucumbe ante la violencia, los incendios y saqueos de meses consecutivos en el verano de amor de 2020, después de que un delincuente muriera por un abuso policial. En este caso, solo hemos visto vigilias, oraciones y homenajes.
Mónica Baró publica un post en Facebook que revela la maldad de la autora, quien al conocer la noticia, corre a Google o a ChatGPT para buscar todos los elementos posibles con los que satanizar a la víctima y justificar el crimen: las estadísticas de cuántos niños murieron en Utah por armas de fuego en 2023 (parece que no encontró nada reciente), la alegada falta de regulaciones de armas en el estado, la afirmación de la BBC de que Kirk había recibido el disparo después de que alguien le preguntara sobre los tiroteos masivos de los últimos diez años, y el recuerdo, foto incluida, de que en una ocasión dijo que algunas muertes valían la pena para preservar la Segunda Enmienda.
En suma: 1, 2, 3 = Veneno, y de postre, la ironía del peor gusto: “Thoughts and Prayers”.
A partir de ahí se desató una avalancha de airadas críticas de una parte y de insultos, palabrotas, memes y crueles burlas de otra, muchos de ellos diciendo explícitamente que “se lo buscó”, comentarios que la camarada Baró suscribe al permitirlos en su muro.
Una clase magistral de disociación goebbeliana y primitivismo periodístico, genialmente desnudado por la periodista independiente Luz Escobar.
Recomiendo encarecidamente a Ego de Kaska que publique los brillantes análisis de Ulysses Álvarez Labiada y Evelyn Rodríguez, pero pueden leerlos en Facebook.
Los artistas
En contraste con la pedestre Baró, mi querido compañero de universidad Gustavo Rodríguez Garrincha se viste de Charlie Hebdo y dibuja a Kirk rodeado de niños que, al saber que murió de un disparo, le preguntan si también estaba en la escuela cuando los asesinaron a tiros. Creativo, pero igualmente panfletario, porque todos sabemos que jamás habría tenido los pantalones de aludir al fentanilo, ni burlarse de “I can’t breathe”, o del ridículo ataúd dorado en un coche tirado por caballos.
Antes, había publicado un post (ya borrado) en el que se lee: “entre el negro loco que mató a la ucraniana y el tiro a Kirk, la perreta MAGA se va a poner de aro, balde y paleta… cojan palco, señores”; Qué vergüenza, Gustavo.
Otros fueron lapidarios, como el fotógrafo Geandy Pavón: “El Fascismo ya tiene Mártir”, o folclóricos, como Paquito de Rivera: “El que siembra su maíz, que se coma su pinol”.
Hipócritas y Cobardes
Un gran grupo, entre quienes están Coco Fusco, la Coleccionista de Tarecos Socialistas y profesora de New York University María A. Cabrera Arús (cuñada de Pavón), Tavarish Guena Rod y los amarillistas Wilfredo Cancio Islas y Roberto Céspedes, exasesor de prensa de la administración Bidumb, entre muchos otros, hacen como la conocida Gatica de María Ramos: ignoran el crimen o publican en tono moderado, a la vez que permiten a sus seguidores comentar con burlas y justificaciones baratas, o se abstienen cobardemente de embarrar sus muros para ir a vomitar odio y burlas en los post de los bocones impresentables, o peor aún, se ponen las chancletas para dar likes y corazones en muros plebeyos, como el del repulsivo y soez Ariel Mancebo.
Ya teníamos Casas de la Cultura Cubana Socialista en el Exilio, ahora tenemos filiales U.S.A. de la UNEAC, la FEU y la UPEC, con numerosa membresía. Si esta gentuza fanática es la representación de la cultura y la prensa de la comunidad cubanoamericana, que Dios nos coja confesados.
Impacto
Curiosamente, cuando airados lectores cubanos pedimos que estas acciones sean públicamente repudiadas y que haya consecuencias, se rasgan las vestiduras, diciendo que eso sería “una bajeza” o un “chivatazo cederista.”
Camarada: no puede haber un chivatazo por algo que usted escribe, reafirma y discute abiertamente en una red social global. Pero además, si usted se atreve a decir públicamente que un hombre joven merece ser asesinado por sus ideas y se burla del dolor de su esposa, sus hijos pequeños, sus padres y millones de personas, usted merece ser expuesto, no quedarse arratonado/e en su post de Facebook. Sea valiente, defienda su posición y supere su ignorancia sobre el verdadero significado y los límites de la Primera Enmienda. Así de simple.
Vale recordar como aplaudieron el despido de Univisión de Rodner Figueroa, cuántas veces nuestras páginas fueron cerradas tras chivatazos por “discurso de odio” y cómo Lauzán fue linchado por una caricatura de Ana de Armas, quien ridiculizó a sus defensores por su relación con el hijastro del Sin-Casa, entre otras noblezas de la progresía cubiche.
Es muy pronto aún para sacar conclusiones, pero cuando periodistas, artistas y académicos aplauden, justifican, o no condenan enérgicamente que un hombre sea asesinado durante un intercambio de ideas en un campus universitario, se convierten instantáneamente en vulgares charlatanes fascistas.
Sus actitudes frente al cruel asesinato de la joven ucraniana y la ejecución de Kirk dejan claro que ya no hay espacio, ni moral, para la coexistencia y el debate civilizado. La guerra desatada por el extremismo woke, apegado al Manual de Alinsky desde que cometimos el fatal error de votar por Barack Hussein, hay que afrontarla tomando partido, o seremos nuevamente intimidados y aplastados.
Estos hechos acaban de dar jaque mate a la poca credibilidad que le quedaba al (ex) Partido Demócrata, acéfalo, desorientado y sepultado en su más bajo índice de aprobación en décadas, después de la humillante derrota de Noviembre.
El domingo, Charlie Kirk será honrado en un servicio fúnebre en el State Farm Stadium en Glendale, Arizona. Su muerte no apagó su voz, que resuena hoy con más fuerza en el corazón de millones de jóvenes en América y alrededor del mundo.
Algo ha cambiado para siempre.