Por Julio Benítez
Conocí a Lorenzo Reina en Los Ángeles. Nos vimos por primera vez en La Peña La Luciérnaga adonde leyó algunos de sus cuentos. Luego seguimos la amistad intercambiando libros y opiniones. No me sorprende que la colección de cuentos y relatos aparecidos en Metrópolis reflejen sus narrativas multi temáticas con un estilo depurado y propio de quien ha ejercido el oficio por tantas obras.
La colección se inicia con Cuentos Fantásticos adonde Reina incursiona en temas recurrentes de la literatura contemporánea. Ingravidez junto a Presagio que concatenan una serie de situaciones casi fantásticas y adonde la sorpresa va con los policías que traen la matrícula y la licencia de conducir de su hijo. Le sigue Revancha y la mención de un reloj con pantalla y algo de fantasía con una voz que llega de ultratumba.
En Un visitante Sideral, incursiona en la ciencia ficción y una muestra recurrente en la narración del siglo XX nos dice que: Al acercarse, descubrió un enorme círculo iluminado por la claridad de la luna (…) frente a él se alzaba una nave en de platillo. En Retrospectiva continúa el tema de la ficción y la ciencia pero hace mucho énfasis en el suicidio o el apocalipsis.
En Demasiado Tarde se nos describe una situación adonde la identidad y el abandono están en la balalanza.
En esta primera sección descubrimos un cuento o relato según algunos adonde la resonancia de Franz Kafka es muy visible, no obstante, La Cucaracha Mutante recrea al autor checo; pero sin repetición. Esta cucaracha crece y controla todo en una especie de venganza. Muy bien logrado y con ello terminan Los cuentos Fantásticos.
En Cuentos de la Metrópolis encontraremos muchas temáticas propias de un autor que ha vivido gran parte de su vida en la gran ciudad de Los Ángeles. Aquí persiste la definición personal de cuento y relato. En El ladrón del tiempo: Con una estocada reclamó, al fin, al fugitivo del tiempo que tuvo un segundo para ver que el reloj digital marcaba la hora 00.00 concluye este cuento. Adonde la fantasía, el tiempo y la ciudad son más que evidentes.
En Mosaico Urbano en esa indefinición de relato y cuento toca un tema que le es cercano al autor. Me refiero al emigrante junto a otros detalles que se sazonan con una buena carga de lenguaje angelino- mexicano además de una relación de elementos criminales. Le sigue Flores Exóticas un cuento complejo, aunque Donna, un personaje importante es más fuerte. Hay preguntas sobre su trama como ¿por qué es mortal? O ¿Quién es el amante de María? En Eternamente joven vuelve Lorenzo a desplegar su imaginación y a cuidar su estilo.
Le siguen unos cuentos cortos como el ingenioso Turismo Local. A eso se le unen Penélopes Modernas adonde se producen unas narraciones que algunos clasificarían como cuento corto. Le sigue la pieza El Intruso que elabora mucho más la narración y adonde lo fantástico y lo absurdo se unen con una fluidez narrativa. Le siguen la pieza que da nombre a la colección con una indiscutible inmersión en lo urbano. Distopia resulta muy interesante con sus Bucaneros siderales y una vuelta a lo apocalíptico.
El Discurso es una pieza interesante porque toca el tema del político que pretende comunicarse en español. Ese senador que debe reelegirse para un nuevo término de cuatro cuando debían ser seis años.
Para terminar la sección denominada Metrópolis se nos ofrece Un Vecino Nocturno. Una narración interesante porque además de tratar el tema del desamparado sin olvidar ese mal que nos afectó a todos. Y es que en una colección adonde se describe la contemporaneidad no podía faltar el COVID omnipresente en todas nuestras vidas.
Para terminar, Lorenzo vuelve de alguna manera a sus raíces con los Cuentos Cubanos que relatan elementos vividos por todo exiliado de ese país. Por eso la temática del dictador y la constante obediencia que esa sociedad impone al ciudadano se presenta en Viva. –
-¡Viva el emperador! El pueblo obediente, respondió al unísono: -¡Viva!
En Guantánamo Bay reaparece una anécdota sobre emigrantes huyendo del infierno que es la Isla. Algo de verdad se cuenta sobre un hecho que conmovió al poblado de Boquerón y adonde de manera ingeniosa los locales y otros allegados planean una fuga hacia la base naval de USA aprovechando un supuesto entierro en un cementerio colindante con el enclave norteamericano.
En La Ceremonia, Lorenzo retoma el tema de lo afrocubano que trató en su primera novela, pero que se desarrolla esta vez en un contexto angelino. En La Fobia se continúa no solo el realismo mágico sino las supersticiones: La voz de la abuela volvió a retumbar en sus oídos sesenta años después con el mismo viejo refrán: “Cuando un difunto entorna un ojo y mira a un vivo, anuncia su muerte”.
No podían falta los temas de Los Balseros y la Muerte en El Exilio adonde rinde tributo en una manera muy profesional a aquellos que han arriesgado sus vidas para escapar con el objetivo de alcanzar la libertad. EL último aquí mencionado nos recuerda a los emigrantes que morimos solos y sin nuestros seres queridos fuera de nuestra patria. Estos dos cuentos son el cierre perfecto para su libro.
No sé si he omitido algo de ese libro interesante con tantos temas muy contemporáneos. Es un aporte a la cuentística cubana y latinoamericana. Lo recomiendo.
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