El afilado crítico y escritor de arte Gregorio Vigil-Escalera, una voz ya consolidada y habitualmente disruptiva en el panorama cultural madrileño, regresa con una nueva provocación intelectual publicada por Ediciones Exodus. Bajo el sugerente título Reflexiones sobre arte de un desencantado seducido, este libro se erige no como un manual de respuestas, sino como un campo minado de preguntas, un artefacto diseñado para incomodar al pensamiento perezoso y sacudir los cimientos de lo que damos por sentado en el arte contemporáneo. Fiel a su estilo, labrado a través de sus anteriores publicaciones y su activa presencia en bitácoras como El foro de Madrid, Vigil-Escalera nos entrega una obra que es, en sí misma, una performance crítica: fragmentaria, mordaz y profundamente personal. Es una invitación a un debate sin concesiones sobre la creación, el mercado y la crisis de la plástica y la imagen en nuestro tiempo.
Al adentrarse en su sumario, el lector no encuentra un camino lineal, sino un mosaico de reflexiones breves y punzantes que actúan como descargas de lucidez o dardos certeros. Títulos como «A la verdad le han quitado el suspiro final», «¿Democratización del arte?», «Confesión en el infierno (no pudo ir a otro sitio) de Francis Bacon» o la brutalmente contemporánea «La IA quiere que pinte con el culo desnudo», revelan la naturaleza de la obra. Cada entrada es una escaramuza contra la complacencia. El autor se desnuda, no ante la filosofía, sino ante el arte, y nos arrastra a sus propias incertidumbres existenciales y estéticas con sentencias como Creo que me he despistado o Soy incapaz de divorciarme de la forma. Este tono, que oscila entre lo irónico, lo sarcástico y lo genuinamente inquisitivo, es la marca de un pensamiento que se resiste al formato tradicional para explorar las contradicciones del presente.

Pero el texto de Vigil-Escalera no viaja solo. Su discurso se entrelaza y dialoga con la obra de una nutrida y heterogénea selección de más de treinta artistas contemporáneos que pueblan las páginas del libro. Desde Cándido Monge y Felipe Alarcón Echenique hasta Teófilo Buendía y María Aparici, la presencia plástica convierte al libro en una conversación polifónica. Las obras no son meras ilustraciones, sino contrapuntos, ecos o refutaciones visuales de las palabras del crítico. Esta simbiosis entre texto e imagen enriquece la lectura, ofreciendo un mapa visual del territorio que Vigil-Escalera explora con su verbo. Artistas como Patricia Larrea, Rafael Piedehierro o Roger Castillejo, entre muchos otros, no solo acompañan, sino que completan y expanden el radio de acción de las reflexiones, creando una experiencia inmersiva en la pluralidad del arte actual.
En definitiva, Reflexiones sobre arte de un desencantado seducido es un libro necesario para quienes entienden la crítica no como un juicio final, sino como un ejercicio constante de resistencia intelectual. No es una obra para buscar consuelo o certezas absolutas, sino para estimular el músculo crítico y abrazar la duda como herramienta de conocimiento. Vigil-Escalera, con su estilo bohemio y retador, nos recuerda que el arte, en su esencia más pura, es un territorio en disputa, un lamento latente y una crónica insobornable de la realidad. Es una lectura imprescindible para artistas, coleccionistas, curadores y cualquier aficionado que no tema perderse en el laberinto del arte contemporáneo para, quizás, encontrarse con nuevos ojos, como proponía Proust.
Autor: Gregorio Vigil-Escalera
Título: Reflexiones sobre arte de un desencantado seducido
Formato: 6 x 9 pulg. 132 pág. Color
Editorial Exodus
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