La muerte metafísica: los seis tipos de visiones y los seis niveles de la realidad»

Por: Ego de Kaska
Lo individual es irreal; lo colectivo es real. Intentemos comprender esta paradoja desde la perspectiva de la antropotécnica espiritual:

1. El cuerpo físico, la anatomía física, determinan sus propias visiones. Tienes dolor de estómago, entonces empiezas a imaginar que se ha impactado un cálculo en la vejiga. Hasta puedes soñar durante la noche, cuando duermes, que la piedra del Sísifo ha caído desde la más alta colina en tu barriga. Te siente atrapado en un punto del espacio y el tiempo. La verdad es que entre el dolor y lo que imaginas hay una separación real. Lo real y lo que imaginas no coincide. La mayoría de las personas sueñan en esta dimensión.

2. El cuerpo etéreo (ahora comienzan a funcionar los cuerpos sutiles e imperceptibles) imagina a su manera. La imaginación se fuga de tu cuerpo y puede viajar en el espacio. Recorre cierta distancia. La psicología occidental la reconoce como “imaginaciones inconscientes”. Por ejemplo, un sonido como Bayam, que es un mantra, puede llegar a producir imágenes etéreas. La formación de la nacionalidad cubana es en el fondo el resultado de una imagen etérea, de un crujido que resuena en el centro etéreo (Vid, "Cuba, genealogía de la nacionalidad: el mito Bayam"). A los efectos de consumir un tipo de droga, como el LSD (ácido lisérgico), los resultados son imágenes etéreas. Empiezas a vivir tu individualidad a partir de un tipo de realidad. Parece estarse creando esa realidad. Te has acercado, has acortado la distancia, pero con la ayuda todavía de algo exterior.

3. El cuerpo astral tiene la facultad de viajar en el tiempo y el espacio. Sueñas con el pasado. Puedes regresar a tu vida pasada. La hipnosis, por ejemplo, es fundamentalmente su medio de transporte. Para Jung, la visión astral es producto del inconsciente colectivo. Puedes llegar a visualizar tu vida pasada y soñar con muchas cosas raras, incluso hasta con lo que fuiste en el pasado de la evolución: con el animal real. Es la dimensión más oscura de los sueños y las visiones. Pero la más importante se encuentra dentro de tus visiones individuales. Nadie puede saber lo ocurre allí, excepto tú. Alguien que haya enfermado mentalmente podrá llegar, según experiencias contadas, a visualizar el pasado más allá de su propio nacimiento. En fin, la locura mental, como le ocurrió a Nietzsche, se demuestra como otro medio de transporte para llegar a convertirse en vecino de la realidad. El animal político pierde las reglas establecidas y comienza a imaginar libremente lo que en el fondo es: “un animal real” como lo describe Michel Houellebecq en su última novela Sumisión, con garras, dientes y la rapidez para la carrera.

Hasta aquí todo ha sido sueño, y su imaginación individual. Como no se puede convertir en la realidad empírica, colectiva, pues entonces cae en la categoría de lo irreal. No puede ser comprobada por ningún medio científico y social. Habrá que continuar soñado para convertir la imaginación, la visión, en realidad. Hasta ahora somos vecinos de la realidad, pero individualmente. Nadie lo creerá; objetivamente somos irreales. Comienza la introducción de meditación como antropotécnica. La mente trabaja en sí misma con la droga meditativa. Ocurre la expansión de la conciencia. ¿Hacia dónde?

4. El cuerpo mental viaja hacia el futuro, hacia tu futuro. El sistema poético del mundo de Lezama está construido sobre esta dimensión de los sueños y de las imágenes. La antroposofía de Rudolf Steiner y las ideas del Cuarto Camino de Gurdjieff y Ouspenski trabajan desde esta dimensión, buscan la trascendencia de la mente inconsciente y abren el camino hacia el despertar de la conciencia. Puedes crear desde ti sin mediación de otro cuerpo. La mente misma crea visiones, producibles en tanto se conviertan en futuro del hombre. Es el espacio donde viven los grandes artistas, los poetas, los visionarios, aparece la gran literatura. El tiempo se detiene y puedes penetrar en ese, tu futuro. El tiempo como presente es un fluir del tiempo. El tiempo dentro de ti llega a convertirse en la realidad. Has de construir un tiempo para ti. Te has acercado más a la realidad; en imagen has arribado pero el tiempo sigue separándote. El tiempo es la barrera.

5. El cuerpo espiritual atraviesa la creación de tu tiempo individual. Comienzas a soñar con la eternidad. Sueñas con el cosmos. Dios crea un tiempo para ti: el tiempo mitológico. Creas historias sobre la creación, objetivamente comparables y verificables. Entra en la realidad, pero paradójicamente no vives en ella. Lo que sueñas puede ser creíble porque se verifica objetivamente, pero continúa siendo un sueño. En esta dimensión habrá más de una persona soñando con lo mismo: gurúes, Dios, la eternidad, tiempo de la creación. La espiritualidad, el alma, el espíritu sueñan. Jesús, Mahoma, Buda, Krishna, Zaratustra, Moisés, crean para ti la mente colectiva o la mente cósmica. Se impone la conciencia colectiva por encima de la conciencia individual. La divinidad te asegura un sueño objetivamente comparable y comprobable.

6. El cuerpo mortal es la auténtica realidad. Tus sueños desaparecen en la espesura de la eternidad. Pero ya tú no estás para contarlos.