Por Juan Dranguet Isbert
Una cultura económica de la pequeña y mediana propiedad en espera. No todo el ‘positivismo’ es malo, si le pones un ingrediente de espíritu historiográfico. Aun cuando se le tilde de ‘economicista’, a veces procesa muy bien los datos y arriba a certeras conclusiones.
De la mano del mejor historiador de la República, de pensamiento de derecha, Ramiro Guerra, surgen idea como esta: contra la expansión del colonato y la geofagia del latifundio (estatal y privada), y la promulgación a favor de la abolición del monocultivo, cuya herencia nefasta se extiende hasta hoy.
Ramiro Guerra en Azúcar y población en las Antillas (Habana Cultural, 1927) exponía de una manera brillante un futuro para una Cuba, cuya base económica estuviera bajo el dominio y proliferación de la pequeña y mediana propiedad campesina. Sin duda, Guerra fue un exponente reservado de la teoría política Jaksoniana de Estados Unidos.
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