Por Antonio Ramos Zúñiga

La noticia del fallecimiento del periodista José Veigas Zamora (La Habana 1944-2025), me ha entristecido hondo. Dilecto amigo. Era un hombre sencillo, sensible, cubano total. Fue mi favorito como cronista de arte, pero más que todo un amigo digno que me alentó a ser periodista y me maravilló como coleccionista de papeles viejos. Juntos recorrimos experiencias únicas, compartimos investigaciones, museos, tertulias, exploraciones de cuevas, excavaciones arqueológicas, vivencias familiares, ciencias y letras, amistades, y otras aventuras, punto fijo en mis charlas, teníamos un proyecto conjunto sobre arte rupestre, nos unía la gran aventura de explorar la cultura cubana con ojos propios.
Lo conocí en los 70, cuando yo merodeaba el Castillo del Morro intentando redescubrirlo, me enroló en la revista Revolución y Cultura, que por entonces era Fernando Rodríguez Sosa su jefe de redacción. Conocí su hábitat-archivo, su pasión, especie de petit Alejandría repleta de libros, revistas, recortes de periódicos, fotos, cartas, apuntes, cuadros, objetos de todo tipo, este rasgo de su vida se conoce a medias, tuve en mis manos sus “manuscritos secretos”, manía de escritor. Me confesó cómo era su vida, la formal y la sentimental, tema que daría un buen libro. Era el amigo que se consagraba, mi madre halagaba su modestia y su cabeza con espesa corona de pelo crespo revuelto, él nunca decía que no a las tortillas con pan y el café de ella, husmeaba mi biblioteca y discutía con mis amigos sobre preferencias librescas y rumbos intelectuales. Admiraba como él y el curador de arte Gerardo Mosquera, otro grande, asumían la necesidad de la renovación de la crítica cubana, con énfasis en la estética. No sé por qué Mosquera alcanzó el firmamento mediático, y Veigas no, tal vez porque este era demasiado neutro en un país en el que se exige emblemática radical.
No faltaron nuestras diferencias en torno a “rumbos” culturales, pues Pepe Veigas defendía idealismos digamos revolucionarios (no dogmáticos ni realistas socialistas), diferentes a mi visión de rescatar la herencia burguesa, mediante una crítica más flexible y transgresora. No obstante, creíamos ambos que había que romper ciertos yugos que limitaban la visión histórica, tema que en los 80 equivalía a riesgo, aunque en esos años ya se había destapado una llamada “apertura” y surgía una generación de artistas que rebasaba los límites establecidos (fuera de la revolución nada). En esa época el historiador Manuel Moreno Fraginals me regaló un tomo de Cuba: economía y sociedad del historiador y geógrafo exiliado Leví Marrero, que al prestárselo a Veigas le motivó ideas emocionantes, había una manera objetiva de rescatar el pasado más allá de las restricciones ideológicas. ¿Cómo hacerlo sin perturbar el estatus quo oficial? Ningún historiador cubano se aventuró a quemarse rehabilitando a Leví o auspiciando una mirada historiográfica no marxista, fue Moreno Fraginals quien lo hizo en el exilio después de 1989. Veigas, como muchos otros, no salieron de su auto ostracismo para poder sobrevivir. Aunque era un desafecto a escondidas, nunca fue un disidente público. Se mantuvo neutral en su idealismo y en su misión periodística, “motivadora de cultura”, sin dañar a nadie, al menos hasta que lo dejé de ver. Muchos intelectuales y artistas cubanos han hecho lo mismo, no todos los que permanecen en la isla son castristas.

La UNEAC le acaba de dedicar a Veigas una nota necrológica formal, sin ponerlo por el cielo como debería ser, es una simple referencia a su existencia. También es escueto el ciberespacio, como le pasa a muchos grandes que sobreponen el oficio a la vanidad, estrellas que solo resplandecen cuando la historia aplica la redención. Estoy seguro que sus amigos y compañeros de trabajo, los miembros del grupo de ciencias Felipe Poey, sus discípulos y todo aquel que lo conoció, cuando se enteren de su fallecimiento, darán más fuerza y reverencia a su memoria.
Nota
El autor, que ha emprendido una investigación sobre perfiles y hechos de la cultura cubana, en clave de filosofía de la liberación, tiene incluido a José Veigas, los recuerdos y sus escritos inéditos y poco conocidos.
Breve referencia biográfica
Esta es la biografía que ingresó José Veigas en su página de Linkedin.
Investigador autónomo y archivero
Redactor de la sección de artes plásticas de la revista Revolución y Cultura entre 1974 y 1980, a partir de ese año y hasta 1993 ocupa diferentes funciones dentro de la Dirección Nacional de Artes Plásticas y el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Fue uno de los especialistas fundadores de la Bienal de La Habana (1984), Salón de Pequeño Formato (1981) y Salón de Paisaje (1982).
Ha participado como organizador y curador de exposiciones de arte cubano en diversos países. Ha publicado los libros Escultura en Cuba, siglo XX (Fundación Caguayo, 2005); Déjame que te cuente. Antología de la crítica en los ochenta -coautor- (Artecubano, 2002); Memoria. Arte Cubano del siglo XX -coautor- (2002), Malecón. Luis Enrique Camejo (Vanguardia Cubana, 2012) así como numerosos artículos en revistas cubanas y extranjeras. Desde 1994 es investigador independiente y dedica su tiempo a la organización de su archivo privado. En la actualidad dirige un proyecto de investigación sobre la vida y la obra del pintor cubano Mariano Rodríguez. Es miembro de la UNEAC.
May 1994 – Present 31 years 6 months. La Habana. Es propietario de un archivo privado, conocido como Archivo Veigas, especializado en arte cubano, desarrollado de forma individual desde 1969 y que aún continúa creciendo.
Investigador Archivo Veigas 2010-2013 3 years. Especialista Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Oct 1989-Apr 1994, 4 years 7 months. La Habana .Curador e investigador.
Especialista Dirección Nacional de Artes Plásticas y Diseño.
Jan 1981 – Sep 1989 8 years 9 months. La Habana. Relaciones internacionales y programación de exposiciones de artes plásticas.
Redactor de la sección de artes plásticas. Redacción Revista Revolución y Cultura.
Jan 1974 – Dec 1980 7 years. La Habana. Coordinaba la publicación de artículos especializados en artes plásticas y escribía artículos.
Publicaciones
Malecón. Luis Enrique Camejo. Ediciones Vanguardia Cubana, 2012
Monografía de la serie Malecón, del artista cubano Luis E. Camejo (1971-). Textos de José Veigas y Abel Camejo, edición de Beatriz Gago y diseño de Pepe Menéndez. Incluye cronología y bibliografía.
Catálogo Razonado. Mariano Rodríguez. Pintura y dibujo, 1936-1949. Vol. I
Ediciones Vanguardia Cubana 2008. Recoge las obras de pintura, dibujo y cerámica realizados por el pintor cubano Mariano Rodríguez (1912-1990) realizadas entre 1936 y 1949. Edición de Elvia Rosa Castro. Incluyo textos de Elvia Rosa Castro, Guy Pérez Cisneros y José Lezama Lima; cronología del artista, índice de obras y bibliografía.
Escultura en Cuba siglo XX.
Editorial Oriente y Fundación Caguayo, 2005.
Mariano: tema discurso y humanidad. 2004
Selección de obras del pintor cubano Mariano Rodríguez (1912-1990) a partir de diferentes temas que aparecen en su obra. Textos de Dannys Montes de Oca y edición de José Veigas, diseño de Julieta Mariño. Incluye además cronología y bibliografía.
Déjame que te cuente. Antología de la crítica en los 80.
Arte cubano Ediciones, 2002. Selección de textos sobre la crítica de arte cubano en la década del 80. Incluye índice onomástico y bibliografía.
Memoria. Artes Visuales Cubana del siglo XX.
California Arts Foundation, 2002
Recoge la obra de 473 artistas cubanos a partir de 1925 y de todas las manifestaciones; una selección de textos críticos y de exposiciones de arte cubano organizadas entre 1921 y 1996. Incluye bibliografía general de arte cubano.