Por: Alberto Luzárraga
Antes que nada, es preciso definir. El marxismo estatal es conocido de sobra. Se basaba en la hipótesis marxista del historicismo según el cual la historia atraviesa por ciclos inevitables de los cuales el comunismo es el final. Para llegar a dicho resultado se impone la lucha de clases, la destrucción de la sociedad civil existente y la dictadura del proletariado como pasos previos a la sociedad utópica y paradisíaca que prometía.
El resultado es conocido. Concentración del poder en pocas manos y la creación de una nueva clase tiránica y aprovechada hasta límites insospechados pues llega al genocidio para mantenerse en el poder.
I. Antonio Gramsci. Origen del Marxismo Cultural
La pedagogía proletaria se desarrollaría mediante el intelectual orgánico que preferentemente viviría con el pueblo
La violencia estalinista del Marxismo era su punto flaco. Antonio Gramsci comunista italiano lo entendió así comprendiendo que ese sistema no prosperaría en la Europa occidental. Era necesario transformar la sociedad civil existente en forma paulatina en vez de destruirla de un solo golpe. Para ello desarrolló el principio de la hegemonía cultural mediante la cual la clase proletaria desecharía las ideas que impedían el desarrollo del marxismo. Esto suponía cambiar radicalmente el concepto de familia, de nación estado y de religión.
Las tres constituían obstáculos importantes al desarrollo del comunismo como única doctrina política de alcance mundial. La familia estorbaba porque como célula básica de la sociedad tenía en su seno un principio de autoridad que competía con la autoridad absoluta del estado que a su vez pretendía la educación de los niños con exclusividad pues de ellos surgiría el hombre nuevo comunista. La nación estorbaba porque el concepto de patria diferenciada se oponía al objetivo mundial de un comunismo que uniría bajo un solo régimen a todo el planeta. La religión estorbaba porque al postular una idea trascendente de la vida constituía un obstáculo insalvable al mito de la felicidad absoluta en la tierra y al ateísmo como corolario de dicho principio.
Gramsci (1891-1937) se dedicó a crear un sistema que plasmó en sus obras, por cierto, escritas en la prisión donde fue confinado por Mussolini. Para Gramsci la clase capitalista controlaba la hegemonía cultural mediante su énfasis en las categorías mencionadas que eran aceptadas y acogidas por los proletarios haciendo difícil su captación por el marxismo. Pensaba que el poder no se mantendría exclusivamente por la coerción y el control de la economía, era preciso crear una ideología aceptable de modo que existiese un consentimiento social. De esta forma la hegemonía se convertiría en coacción consentida. No obstante, cuando fuese necesario, la máscara del consentimiento se quitaría para revelar el puño de la autoridad. Para lograr una cultura proletaria la educación sería base indispensable. La pedagogía proletaria se desarrollaría mediante el intelectual orgánico que preferentemente viviría con el pueblo (El Community Organizer de Alinsky es solo la versión americana del concepto).
Naturalmente infiltrar las universidades constituía objetivo importante pues era preciso colocar profesores que sembrasen conceptos ya que también se utilizarían figuras de influencia, previamente captadas, que repitiesen los conceptos puestos en boga. No era necesario que fuesen intelectuales formados o coherentes en teoría política con tal de que dijesen lo conveniente. Artistas conocidos, deportistas, personas cultas en otras disciplinas, pero ignorantes en política, aunque suficientemente vanidosos para sentirse centros de atención, lo cual los hacía fáciles de captar pues respondían bien a la adulación. (Que haya tantos artistas, deportistas y demás diciendo sandeces sobre temas que no dominan no es casualidad).
Para Gramsci la función histórica del proletariado era crear una sociedad que en su momento lograría la desaparición del Estado civil pues la sociedad por sí misma sabría cómo regularse. (En el mundo actual esta utopía se refleja en la obsesión regulatoria del Estado moderno tal como hoy se observa en la Unión Europea y ahora en los Estados Unidos). Pero como la sociedad civil moderna es muy compleja Gramsci recomendaba una guerra de maniobra paulatina de modo que no se corriera el riesgo de una contrarrevolución. Gramsci murió en prisión en 1937 y no pudo plasmar sus ideas en la práctica ni desarrollarlas en detalle, pero sembró el germen del Marxismo ideológico con visos de intelectualidad, un Marxismo que infiltra la cultura y la capta sin mostrar la mano dura excepto cuando pueda hacerlo sin provocar la contrarrevolución. En esto se mostró clarividente, aunque sus ideas tenían un fallo: Un proceso largo eventualmente es detectado y combatido por personas con preparación que lo combatirán también con ideas. Eso ha sucedido y continuará sucediendo con mayor intensidad.
II. La Escuela de Frankfurt.
El Neo Marxismo al igual que su referente original siempre acaba haciendo lo que critica.
Gramsci murió en 1937 pero sus ideas fueron en buena parte acogidas y desarrolladas por una serie de intelectuales alemanes neo marxistas, conocidos como la Escuela de Frankfurt, que desarrollaron la llamada Teoría Crítica. Sus expositores más connotados fueron Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse, y una larga lista que puede obtenerse fácilmente. Al estallar la segunda guerra Mundial muchos emigraron a los Estados Unidos y se establecieron en universidades americanas a través de las cuales ejercieron una influencia tan notable como desastrosa en la cultura de este país. La teoría intentaba determinar por qué la revolución marxista no había triunfado en ningún país occidental aplicando los principios marxistas de lucha de clases y revolución proletaria.
Para determinar las causas se lanzaron a una investigación interdisciplinaria que abarcaba la sociología, la filosofía y la psicología. Es por ello que en esta infernal amalgama entraron también las ideas de Freud.
El marxismo según ellos no había enfocado al individuo como persona sino como miembro de una clase social. La lucha de clases y la revolución proletaria que no cuajó debía ser sustituida por métodos más efectivos. Al igual que Gramsci la respuesta la veían en la cultura creada por el capitalismo que la usaba como medio de defensa. Los problemas sociales eran causados, según ellos, únicamente por el capitalismo y su cultura. No respetaron nada. La religión trascendente una mera superstición; el planeta y el hombre eran Dios. El trabajo tan solo un método de alienación capitalista, el consumo su instrumento, el uso de los recursos naturales un derroche, la familia una expresión de «patriarcado», un método de “opresión» de la mujer sometida sexualmente, cuya liberación exigía el derecho al aborto. Cualquier institución social que significase resistencia a la revolución fue tachada de opresora. Marcuse en particular se apoyó en Freud aplicando sus ideas sobre represión sexual a la conducta individual y sus efectos sociales. El sexo debía ser un mero instrumento de placer físico, debe ser «polimorfo» (más sobre esto después) y es el único amor que existe. El amor espiritual es una fantasía. La liberación sexual conduciría a la social. No en balde se dice que Marcuse predicaba un Marxismo sexual.
Como vemos, la escuela de Frankfurt fue mucho más agresiva que Gramsci, su precursor, en cuanto a su esfuerzo destructivo. La cultura existente era un estorbo al nuevo paradigma social y por ello hasta la música y el arte debían ser cambiadas. Los clásicos de la música y la pintura contribuían según ellos a la alienación, eran de hecho instrumentos de la cultura odiada. No extrañarse pues de la música atónica y del «arte» contestario, grosero y/o incomprensible. Nada mereció respeto. Como usualmente sucede en estos casos dicho paradigma era un conjunto de afirmaciones. A pesar de criticarlo todo no se ofrecían soluciones prácticas. No había método excepto para destruir. Tan solo se afirmaba que era el camino a la felicidad terrena en una sociedad no alienada donde reinase solo paz y armonía. Naturalmente esos postulados debían ser adoptados por un gobierno «progresista» de élites brillantes que dirigirían a las masas incultas, oprimidas por la cultura reinante.
El Neo Marxismo al igual que su referente original siempre acaba haciendo lo que critica. Sus críticas sesgadas de problemas reales y sus falacias de gabinete, sin aportar soluciones reales acabaron promoviendo una alienación total de muchos individuos; pues como explicamos, ampliaron las ideas de Gramsci a otras categorías incluyendo la raza, el lenguaje, la música y el arte con particular atención a fomentar los odios raciales y reescribir la historia nacional en un sentido peyorativo y disolvente. Las naciones estorbaban y mucho. Por eso Colón era un simple blanco explotador y los fundadores de Estados Unidos incluyendo a Washington tan solo blancos viejos. El movimiento estudiantil de los 60s fue su resultado inmediato y, como es conocido, nada práctico resultó de él pero sí perduraron las ideas disolventes que siempre tienen acogida entre los insatisfechos. Leer a estos señores es difícil. Si tiene Ud. una mente ordenada choca con una falacia tras otra retorcedoras del sentido común. O con críticas de aspectos sociales que pueden ser válidas pues en un mundo con 8 mil millones de habitantes, y en multitud de culturas y razas hay mucho por hacer y criticar, pero como buenos marxistas enfocaron sus cañones a la sociedad cristiana y occidental siempre vista como el obstáculo principal a la revolución, obstáculo que era preciso destruir. ¿Soluciones efectivas? No preocuparse pues como marxistas clásicos decían: Eso vendrá después. Siempre lo mismo, la utopía imposible se demora, pero llegará.
Mucho de lo dicho es demencial y absurdo, pero se puso de moda en las universidades americanas y europeas que fueron infiltradas sistemáticamente por el marxismo cultural y sus mecanismos de propaganda y represión de los cuales la «corrección política» es el más conocido en cuanto significa censura cultural. Pero no es ni con mucho el único mecanismo. Algunos más: Los inventos de «derechos» de todo tipo, de «ofensas» por cualquier cosa, la acusación de racismo por cualquier opinión divergente a las exigencias de una minoría (exigencias casi siempre manufacturadas) y de infinidad de conceptos absurdos que han ganado vigencia basados en apelar a los sentimientos en vez de a la razón.
¿Objetivo? Manejar el lado flaco de las personas. Si solo se trata de sentir y no de razonar la manipulación se hace mucho más fácil. Veamos dos ejemplos. Uno vigente que se ha hecho común en el lenguaje y ha ganado amplia vigencia legal. El otro intenta imponerse por medios legales. El primero es el famoso «delito de odio». Esto es una estupidez jurídica pues en todo delito hay una motivación maligna, en particular en los delitos que implican agresión física. El derecho penal valora hechos y los mide aplicando circunstancias agravantes o atenuantes. Alevosía, ventaja, vesania son agravantes. ¿Torturó antes de matar? La vesania existiría como agravante y en algunas legislaciones habría dos delitos, pero en derecho se mide el hecho y NO el sentimiento que motivó la tortura porque este es interior e imposible de medir en su cantidad o calidad específica. Es asesinato con agravante o delito de asesinato y delito de tortura y punto. El hecho de que la víctima sea blanco, negro, marrón, sacerdote, pastor, cristiano, musulmán, homosexual, esquimal, mujeriego, etc. es irrelevante para una ley bien diseñada pues la justicia debe de ser ciega y así se la representa tradicionalmente. Se trata de un ser humano y esa es la única cualidad requerida para protegerlo.La ley penal da al juez flexibilidad en las penas máximas y mínimas precisamente para que valore los hechos.
Que un fiscal haga mención de los motivos para explicar la conducta penada es común, pero intentar entrar en la medición de motivos o hacer del motivo la figura jurídica calificadora del delito es meterse en un callejón sin salida. Así, las violaciones o estupros serían delitos de lujuria, los robos delitos de codicia, y las calumnias, delitos de envidia.
Si la calificación del delito es lujuria entramos en los motivos. El abogado defensor del violador podría alegar que su defendido tiene un libido exagerado y anormal que subyuga su voluntad y por ello existiría un atenuante. Pediría una prueba con el libidómetro si existiese. O con el codiciómetro, o envidiómetro en su caso. Claro que es ridículamente absurdo. Pero baste como ejemplo de adonde puede conducir el dejarse manipular pues las manipulaciones tal como la descrita están bien pensadas y mejor presentadas para lograr un efecto social. Y van calando en la sociedad y carcomiéndola poco a poco estilo Gramsci.
Otro ejemplo más absurdo y peligroso de manipulación lo presenta la teoría del género basado en el antecedente marcusiano de que el sexo debe ser «polimorfo». No solo es absurdo, es una majadería ignorante. Con lo que se sabe hoy sobre genética y lo complicado que es ese campo ya que hasta un gene muy sencillo puede tener complejidades notables, pensar que por un simple acto de voluntad se puede modificar la biología es un insulto a la inteligencia. Piense Ud. lo que quiera, pero si tiene órganos sexuales normales masculinos o femeninos Ud. es hombre o mujer y punto. Pretender lo contrario y querer imponer por ley el uso de facilidades higiénicas enfocadas a los «trans-sexuales por voluntad” es extremamente peligroso por sus connotaciones totalitarias: Le parecerá estúpido pero esto existe porque lo digo yo, El Estado, autoridad suprema. Vale, y a callar esclavo. Naturalmente decirlo así suena muy mal. Hay que vender el veneno. Se trata de ser compasivo y no discriminar. No sea Ud. insensible a la desgracia ajena. Es un hecho que existe una población relativamente pequeña de personas con problemas de mala formación sexual o trastornos psicológicos de ese cariz. Pueden y deben ser ayudados y tratados con la especificidad que requiere su condición. Pero generalizar como si fuese un problema social común e imponer usos aberrantes que facilitan la comisión de delitos sexuales por delincuentes disfrazados de hombre o mujer es un abuso tan obvio que cabe deducir la mala intención. Cuando vemos que se movilizan empresas que amenazan con retirar inversiones y empleos de las localidades que resisten, ello se corrobora. Tampoco es casualidad, y muestra que las ideas disolventes también tienen adeptos en el mundo de los negocios y a niveles muy altos.
La resistencia de la inmensa mayoría a medidas generales, ha frenado un tanto este operativo, aunque para los manipuladores se trata de un detalle secundario. Se dirán:
Ya nos encargaremos de que haya más aceptación adoctrinando a los niños en las escuelas.
¡Alerta! El Marxismo de estado también intentaba adoctrinar a los niños reclamando el monopolio de la educación. El Cultural aún no lo tiene, pero aspira a tenerlo y hará todo lo posible por eliminar o neutralizar las alternativas y por retirar de los padres el derecho a educar a sus hijos según sus valores imponiendo cursos y materias de su predilección. Lo vemos a diario, no es casualidad.
III. Del Marxismo Estatal al Marxismo Cultural. Estado Actual y Futuro.
Reflexión sobre Cuba
Cuando se le planta cara el Marxismo Cultural tiene poco alegar y cae en el denuesto y ataque personal. ¡Felicidades! En ese momento sabrá Ud. que ha ganado la batalla intelectual.
Gramsci temía una contrarrevolución y aconsejaba prudencia. Infiltrar, confundir, convencer con falacias. El puño solo debería ser mostrado cuando fueran fuertes. He aquí el problema y la oportunidad. Sin duda han tenido un éxito clamoroso en infiltrar y en plasmar sus ideas en leyes. Europa es un caso muy típico con una Comisión Europea no electa que actúa como si fueran los Siete Sabios de Grecia. Solo que como toda burocracia engreída acabó excediéndose y provocó el Brexit. En Estados Unidos sus émulos fueron los electores involuntarios de Trump. El orgullo y la presunción son drogas poderosas que ciegan a sus sujetos. Se sentían tan seguros de su alegada superioridad intelectual que olvidaron aquello de Vox Populi, Vox Dei y llegaron a hartar ad nauseam a sus «masas incultas» legislando una estupidez tras otra. Y peor: mostrando el puño prematuramente.
Demasiadas regulaciones, multas, sanciones penales absurdas, insultos, desprecios, privilegios, pingües negocios para los amigos e impuestos para los demás mientras mantenían un sistema electoral que pensaban controlar con la propaganda y el fraude. Ahí erraron, era demasiado. Tanto, que mantenerlo y desarrollarlo requería una dictadura en forma, pero no la tenían preparada aún. Una posible razón de cariz diferente a muchas que pueden aducirse: el Marxismo Cultural a su nivel dirigente, de entrada, es una doctrina de gran contenido hedonista y presumido. Los grandes dictadores y déspotas que trepan al poder devienen también en hedonistas desvergonzados, pero usualmente lo hacen post facto y son más astutos que presumidos. Afortunadamente, parecería que a los líderes occidentales del Marxismo Cultural aferrados a su amor al dinero y a sus placeres, les faltó espíritu de sacrificio y conexión efectiva con los agitadores que utilizan y con sus víctimas a las que nunca entendieron por falta de interés, motivado por el desprecio.
La contrarrevolución cultural está cobrando forma. Aún no se la llama así porque para ello sería preciso una toma de conciencia muy específica lanzada por uno o varios líderes. Hoy día parece existir a nivel de pueblo una reacción mayormente instintiva y de rechazo que bien puede devenir en movimiento estructurado. La reacción extrema del Marxismo Cultural contra lo ocurrido en Inglaterra y Estados Unidos indica que lo temen y en este asunto de entender movimientos sí que son expertos. El movimiento enfrentará momentos muy difíciles pues ha heredado desastres diversos tanto económicos como sociales mientras los enemigos dispersos por el globo se han fortalecido. Además, el Marxismo Cultural controla un poderosísimo aparato de propaganda, están infiltrados en las instituciones y son expertos en desinformar a la población. No obstante, el nivel de credibilidad de su aparato informativo diario ha bajado notablemente pues cometieron el mismo error arrogante: despreciar la capacidad de raciocinio de su auditorio y los límites de aceptación de noticias obviamente sesgadas. Con el internet y con la radio que puede escucharse haciendo otra cosa han perdido el monopolio informativo.
Atención: ¡La noticia falsa y bien elaborada sigue siendo un gran peligro! Iohan Pacepa, ex jefe de la inteligencia rumana, que desertó a Estados Unidos, en su libro «Desinformación” recientemente publicado en los EE.UU. comentaba sus experiencias con Andropov, primero jefe de la KGB y después máximo dirigente de Rusia. Andropov, maestro en el tema decía que la desinformación debía de contener una parte de verdad y particularmente algo que el interlocutor quisiera que fuese así. Por ejemplo, en su caso se lanzaba la noticia de que le gustaba el jazz y el whisky lo cual lo hacía más humano a los ojos de Occidente, aunque era de una maldad absoluta. Un ejemplo revelador referido a una personalidad importante y respetada por millones es muy útil para captar cómo funciona este sistema. Es preciso entenderlo con vistas al futuro pues no respeta a nada ni a nadie. Pacepa nos informa como ellos fueron los autores de la teología de la liberación y de las calumnias al Papa Pío XII, a quien de defensor de los judíos convirtieron en el «Papa de Hitler.» A pesar de que en efecto después de la guerra el Gran Rabino Roma, Israel Zolli, se convirtió al catolicismo y se hizo bautizar con el nombre de Eugenio, en honor de Eugenio Pacelli, Papa Pío XII que salvó y escondió en el Vaticano y conventos católicos a muchos judíos italianos.
Es impresionante como Pacepa relata el operativo que él mismo dirigió, infiltrando sacerdotes agentes en el Vaticano para que sacasen copias de documentos auténticos de cualquier tema no relacionado pero que contenían palabras y fechas autógrafas que luego eran reelaboradas con técnicas de reproducción sofisticadas dando la apariencia de ser originales auténticos. Igualmente, el reclutamiento de autores para escribir obras de teatro, de artistas, de periodistas, de figuras de influencia, es tan revelador como impactante.
Porque constan los testimonios de agradecimiento escritos a Pío XII dirigidos por las más altas autoridades judías desde el Gran Rabino de Jerusalén hasta Golda Meir: «cuando el martirio se abatió sobre nuestro pueblo la voz del Papa se elevó en favor sus víctimas».
Constan… pero… pocos los conocen porque la desinformación, como también explicaba Andropov, tiene una gran ventaja: una vez lanzada camina sola, impulsada por los que quieren creerla. En el caso de Pío XII por los que pensaban que el Papa, falsamente acusado de silencio, podía hablar con absoluta libertad protestando insistentemente ante un energúmeno como Hitler que controlaba una Roma ocupada. Pio XII ya lo había retratado en 1937 en su Encíclica «Mit Brennender Sorge» donde condenó el nazismo siendo prohibida en Alemania y no en balde ya que en la presentación de la encíclica Pío XII comparó al Hitler con el demonio y profetizó que los Nazis lanzarían una guerra de exterminio. Pío XII actuó con valentía e inteligencia lo cual se ha demostrado por autores judíos y cristianos pero el daño desinformativo quedó hecho y sirve de material a los que quieren manejar la historia a su conveniencia.
Sirva de ejemplo para defenderse y entender la contraofensiva del Marxismo Cultural que, tras el Brexit y Trump, ya está en marcha. La desinformación se puede detectar porque siempre existe un fallo lógico entre la pequeña parte de verdad y lo que dice después que usualmente es exagerado o falaz. Hacerse preguntas es lo indicado. Tener claro, además, que con el Marxismo Cultural no hay paz ni arreglos simplemente porque ellos no quieren. Creen en el historicismo. La revolución es inevitable. A lo sumo se podrá posponer y los movimientos tácticos de un paso adelante y dos atrás son aceptables, y según el caso, convenientes. El Marxismo Cultural solo se derrota a fondo con simplemente volver al sentido común. No es preciso elaborar textos recargados e ininteligibles. Se trata tan solo de no dejarse intimidar intelectualmente por un falso barniz de intelectualidad y competencia. Si tiene Ud. cuatro títulos y dice sandeces en ese momento es Ud. un sandio. Cualquier formación profesional o intelectual requiere un cociente de humildad. Dado el cúmulo de información existente los más sabios saben lo que dijo el filósofo: Solo sé que no sé nada. Verdad como un puño pues el más sabio sabe mucho de muy poco. *1
Y cuando se trata de las ciencias sociales, que no son susceptibles de pruebas de laboratorio, lo sensato es ser prudente y desconfiar. Ejemplo: la familia tradicional ha sido la cuna de la humanidad desde el despertar de la historia. Si Ud. lo niega dígame por qué lo que Ud. propone es mejor y cuál es el riesgo de implementarlo sin ninguna experiencia que lo justifique. Obviamente no la tendrá y su interlocutor se volcará en críticas disolventes de lo que existe a cuyos problemas con seguridad ha contribuido notablemente con sus ataques continuos a la moral y la autoridad paterna. La solución siempre es la misma paparrucha: papá estado lo resolverá. En un plano lógico el Marxismo Cultural no tiene apoyo. Su método es cambiar el diálogo e ir a la crítica de lo existente, intentando poner al interlocutor a la defensiva para así evitar entrar en el meollo de su doctrina que como dijimos consiste básicamente en afirmaciones gratuitas.
Cuando se le planta cara el Marxismo Cultural tiene poco alegar y cae en el denuesto y ataque personal. ¡Felicidades! En ese momento sabrá Ud. que ha ganado la batalla intelectual.
Reflexión sobre Cuba
Para el marxismo cultural americano Cuba es un laboratorio excelente.
Pretenderán que un nuevo gobierno cubano mantenga y amplíe la legislación de familia de contenido marxista que hoy existe. Y además pretenderá que copie alguna de las nuevas aberraciones que han impuesto en Estados Unidos.
En el caso cubano corremos el peligro de caer en un proceso de transferencia del Marxismo de Estado al Marxismo Cultural. En un reciente libro «The Demon in Democracies. Totalitarian Temptations in Free Societies», el intelectual polaco Ryszard Legutko refería como los antiguos marxistas se acoplaron con suma facilidad al nuevo sistema de la Unión Europea. En buena parte, nos dice, era el mismo perro con diferente collar y se sentían cómodos dentro de un sistema donde podían aplicar sus experiencias. Hoy por hoy en Cuba aún mandan los Marxistas de Estado que se escudan en dicha teoría para justificar una dictadura tropical típica. Pero el tiempo es inexorable. Con edades avanzadas deberán entregar la antorcha a una nueva generación que intentará adherirse al marxismo cultural. Ya se notan las tendencias con las actividades de la hija de Raúl Castro, Mariela, y de otros.
El discurso castrista envejecido e inoperante ya no convence a nadie y menos a los jóvenes. Precisan dar un giro y lo harán. Contarán con el apoyo decidido del Marxismo Cultural americano que ve a Cuba como un campo fértil para sus ideas y base de infiltración para América. Sin duda el peligro existe dada la falta de información y un lavado de cerebro por casi 60 años. Si dejamos a Cuba caer en este pozo sin fondo, la regeneración de nuestro pueblo se pospondrá indefinidamente. Es preciso promover una renovación moral y cultural en Cuba basada en los valores occidentales y cristianos que son nuestra tradición. Sin ello seremos por un largo rato un país sujeto una oligarquía adinerada que venderá la patria al mejor postor mientras se disfraza de democracia.
El peligro es real. Si Cuba empieza a tomar préstamos de entidades internacionales de gobierno recibirá con los dineros el veneno del Marxismo Cultural. Si se leen los contratos que exigen estas entidades se verá que con frecuencia incluyen cláusulas que reflejan postulados del Marxismo Cultural tales como políticas de control de población, de educación, etc. Cuba ya ha sufrido demasiado con el Marxismo de Estado que la ha llevado a una situación de descenso poblacional. Igualmente, con el control de la educación ha creado una juventud que en su mayor parte carece de valores éticos pues no les han enseñado nada en este ramo y lo que saben es producto de lo que les han transmitido padres y abuelos.
Para el marxismo cultural americano Cuba es un laboratorio excelente. Pretenderán que un nuevo gobierno cubano mantenga y amplíe la legislación de familia de contenido marxista que hoy existe. Y además pretenderá que copie alguna de las nuevas aberraciones que han impuesto en Estados Unidos. Es por ello que el proceso de transición cubano tendrá que ser vigilado y orientado por las fuerzas patrióticas que quieren una verdadera Cuba nueva.
Desde mi punto de vista, Cuba al inicio puede y debe financiarse exclusivamente con capital privado rechazando la deuda de entidades internacionales de gobierno que incluyan cláusulas de manejo interno que no deben figurar en una financiación.
Como banquero internacional lo estimo posible pues hay mucho por hacer en Cuba y mucho capital buscando dónde invertir. La privilegiada posición geográfica de Cuba, su clima, su fertilidad, sus playas, sus 4000 cayos e islas adyacentes, su competente población exiliada que controla importantes sumas de capital y sabe cómo financiarse hace que esta afirmación no sea una quimera. No obstante, suponiendo un gobierno que quiera actuar a beneficio de su pueblo (su forma inicial es otro tema) tres requisitos previos deben cumplirse para que la aportación de capitales privados en cantidades sustanciales sea un hecho: un sistema fiscal favorable, una moneda convertible y una administración de justicia competente y honesta. No es poco. Los dos primeros pueden resolverse a relativo corto plazo. El tercer requisito no tiene solución inmediata, pero puede ser remediado paulatinamente mediante la sujeción al arbitraje internacional mientras se organizan tribunales especiales orientados a la actividad comercial. Además, será preciso organizar el sistema bancario y orientarlo hacia el empresario pequeño y mediano de modo que se pueda crear un verdadero sistema de libre empresa. El sistema bancario tampoco se crea ipso facto. Requiere banqueros que sepan dar crédito a negocios pequeños lo cual es más difícil que el crédito al por mayor pues requiere atención constante. Y lo básico: Un sistema bancario no funciona sin un banco central competente y una inspección bancaria profesional. Pero hay formas de superar los problemas. Lo anterior es solo un atisbo de la gama de problemas a enfrentar y resolver. Muchos otros temas de transición son materia para tratar con más detalle, lo cual haremos en artículos subsiguientes.
Finalizamos diciendo:
Hay esperanza. El mismo proceso del marxismo de estado con largas décadas de promesas mentirosas ha hecho que surja una minoría importante de gentes, incluyendo jóvenes, que analizan y se hacen preguntas. A ellos hay que llegarles con la doctrina sana que refute las doctrinas disolventes propuestas por Marcuse y compañía que son profundamente venenosas para un país herido.
Seamos optimistas. Cuba siempre ha dado personas inteligentes que han crecido con las circunstancias. ¡Apoyarlos y estimularlos es nuestro deber! Apoyar lo opuesto por simple ambición de dinero es oprobio y traición.
IV EL Marxismo Cultural ¿Diversidad o Sustitución de Personalidad y de Población?
«One can rightfully speak of a cultural revolution, since the protest is directed toward the whole cultural establishment, including the morality of existing society. The traditional idea of revolution and the traditional strategy of revolution have ended. These ideas are old fashioned…what we must understand is a type of diffused and dispersed disintegration of the system»
Herbert Marcuse. 1
La cita anterior resume el programa subversivo con claridad meridiana. Para Marcuse el pansexualismo que preconizaba era EL instrumento de liberación social. Una afirmación totalmente gratuita pero útil para lograr un objetivo: Una vez que se han liquidado los frenos y nortes morales de una sociedad sus miembros están listos para adoptar la identidad que se les ofrezca o imponga disfrazada de causa noble.
El ser humano necesita pertenecer a algo y el que no tiene principios sólidos acaba reflejando los que ve a su alrededor. El asunto es mantener el mito de que existe libertad de escoger mientras se desintegra el sistema. Que mejor manera de desintegrar que difundir y dispersar tal como dice la cita. Una sociedad es fuerte cuando sus miembros comparten creencias y principios comunes. Cuando se fanatiza a sus miembros con una serie de causas que absorben todas sus energías y los hacen enemigos de todos los que no piensen como ellos se ha conseguido mucho.Un síntoma de esta enfermedad social es cuando buena parte de ella empieza a definirse no como ciudadanos de un país o como miembros de una familia o profesión sino como miembros de una causa que excluye otros valores por obsesión exclusiva. Lo vemos a diario en la rabia y los epítetos que lanzan a sus conciudadanos los que caen como inconscientes presas de este satánico enredo.Y naturalmente la excusa es siempre la misma. Inventar una palabra mágica que justifique todo y que se convierta en mantra sagrada: Diversidad.
¿Quién ha probado que lo diverso es de por sí bueno o preferible? Por el contrario, la mente humana tiende a catalogar y ordenar y no a dispersar. Conviene ver diversas cosas para escoger. En ciertas situaciones puede convenir tener mezcla de objetos o cosas pero una sociedad fuerte tiende a amalgamar lo diverso en una cultura nueva y dominante. De lo contrario se convierte en una simple colección de tribus. Esa es la idea: Un sistema tribal es manipulable en grado superlativo. Una sociedad lista para ser devorada por la Revolución Cultural. Pero hay un segundo elemento. Una vez que el mantra diversidad ha calado en una sociedad ella está lista para otro objetivo: Sustitución de la Población mediante inmigración masiva preferiblemente de una cultura ajena a la misma. Es lo que ha sucedido en una Europa que ha abandonado sus raíces cristianas y lo que pudiera pasar en Estados Unidos si no fuera porque la afluencia de inmigrantes de América Latina comparte la misma herencia cristiana. Un hecho que debe tener muy claro la administración Trump.
La sustitución poblacional en Europa ha sido perfectamente planeada. Aborto al por mayor, hedonismo, familias que no tienen hijos o los tienen en cantidad insuficiente para mantener la población. Resultado: Población envejecida, falta de mano de obra, falta de consumidores. Importemos pues gentes de todas partes, aunque en buena parte sean nuestros enemigos. ¿Suicidio nacional y demográfico? Sin duda, pero el refrán de que Dios ciega a quien quiere perder viene a cuento.
Reflexionemos. Existen causas y efectos. Socialmente no hay casualidades. La historia está repleta de ejemplos de manipuladores, déspotas y ambiciosos de dominio. Cuando se observa la propagación de leyes y hábitos contrarios a lo espontáneo y normal y contrarios a las costumbres de los pueblos, leyes que son idénticas en contenido a un nivel que sobrepasa la mera imitación entonces hay causa: la intención de imponer ideas y de dominar a cualquier costo aún el de importar enemigos porque los totalitarios piensan arrogantemente que sus enemigos son lumpen proletario al cual en su momento controlarán o eliminarán si fuere necesario. No es agradable llegar a esta conclusión ni tampoco es absoluta porque la misma confusión de conceptos creada por el Marxismo Cultural produce tensiones y contradicciones en la sociedad. Pero en su esencia es válida y los pueblos de Occidente instintivamente parecen estar cobrando conciencia del problema y reaccionando. Roguemos a Dios que continue.
Notas
Text of H. Marcuse, quoted in The Resister, Summer-Autumn, 1998.
El autor. Alberto Luzárraga, cubano, es Doctor en Derecho civil, ciencias comerciales, banquero internacional, conferencista y analista político. Ha publicado libros y ensayos sobre temas cubanos.