Por Maitreya
No tengo la más mínima intención de transformar lo que soy para convertirme en sujeto de devoción y admiración, tal y como sucede con figuras que encarnan la posible improbabilidad del canon de la «alta cultura».
Solo pretendo (y no sé si lo logre), como aquel mago y estratega del relato La carta robada de Allan Poe, ocultar de la vista del bateador la contradicción de lo posible improbable para dejar fluir lo mejor posible todo y para el bien de todos.
Si algunos no me soportan y malentiende lo que hago y digo, eso no importa. Los comprendo porque existe la evidencia de que todos andamos a bordo en el mismo barco ballenero sin destino y regreso.
Melville tenía razón. Decía: «Asómate a cubierta y observa: en el mundo de la cubierta todo es posible y todo es comprensible».
El destinatario de la alta cultura siempre estará a la caza de sus arponeros.
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