La adoración de la imagen
Una foto es el secuestro de un instante por el que he llegado a esperar toda una vida; el momento preciso en que la luz incidió. Por alguna razón del libre albedrío, se encendieron los hechos y se detuvo la existencia dentro de la cámara. No siempre he estado al acecho de la escena, un simple recorrido, un paseo…; portar la cámara en la mochila —pesada e incómoda— y descubrir. No queda más que la imagen, todo es pasado. Encuadro con los ojos del presente. Capturar, conservar y resignificar.
Recorrer los negativos digitales para ver la crisis cultural de los objetos-personas-acontecimientos atados en el tiempo. Robar a los protagonistas la esencia de su nueva forma de existencia, la del ego-reconocimiento-visual y fundir los elementos que interactúan, mágicamente, llenando el libro con su propio significado, liberado de su fragmentada diversidad.
Espacio, paisaje, lugar; una manera personal de ver las calles desde una ventana de cristal; y concebir el mundo que quiero mostrar que es, en definitiva, lo que aquí se ve.
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