Por Blanca Caballero
Joyeux Noël (Merry Christmas)
Película dirigida por Christian Carion.
Solo humo y sangre rodean a la noche,
con pensamientos convertidos en huracanes
y sin aliento para desear buenos augurios.
Nos encontramos sometidos
en una trinchera estrecha,
estrecha como las ideas que la engendraron.
No importa el lugar,
ni el idioma
en que se pronuncian esas palabras
que afloran en nuestras bocas
resecas y malolientes.
Terror al humo que sorprende
y deja las esperanzas sin curso.
Es imposible creer
que una voz se alce
entre tantos muertos,
una voz que trae recuerdos
de nuestros hogares.
Suceden milagros en las almas
y se destruye la línea divisoria
que las aparta.
Ven y mira
Película rusa dirigida por Elem Klimov.
Un fusil,
un maldito fusil necesito
para confirmar mi hombría.
Los pájaros han muerto
antes de nacer.
Caen en mi cara
las flores silvestres
que sirvieron para engalanar a la novia
en víspera de ser viuda.
Oigo los chillidos de los castores,
sin su represa,
romper el silencio del día.
Salto de la risa al llanto,
sin poder contenerme.
Hay un pájaro zancudo
que me mira sin comprender.
Madre, padre,
¿Adónde fueron?
He visto la faz que muerde
y a las lloronas
con su cántico de difuntos.
Solaris
Película dirigida por Andrei Tarkovski
(poema)
En este océano de mis muertos
veo una figura
acostada en mi cama.
Es parte de mí.
El rojo me ciega
y las paredes blancas se mueven,
rompen mis ojos.
El paisaje tiene cuerpo y sangre.
Resbalo en un círculo
viscoso que no logro definir.
Las palabras salen,
punzantes,
listas para destrozar.
Los recuerdos
no eran míos.
El jardín de los Finzi-Contini.
Película dirigida por Vittorio De Sica.
Las pelotas cruzan de un lado
a otro sin tocar tierra.
El perro lame las manos de mi amada.
Conversaciones dilatan
un jardín que agoniza,
con sus muros altos
que no permiten la entrada.
Hay amores en carros viejos
y confesiones suspendidas.
El otro, apartado de todo,
con el cuerpo cubierto de moho,
se pudre en un abismo
donde no se dice lo que golpea.
Las pelotas caen
y el perro gruñe.
Los hombres se deslizan
por las escaleras,
y la anciana se aferra a su chal.
Finalmente, se oye el golpe seco
cuando se cierra el portón.
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