Voces en Suecia sobre Cuba 

Por Carlos Manuel Estefanía 

El objetivo de este artículo es exponer algunas de las voces que más se destacaron en la construcción de la imagen de Cuba ante la opinión pública sueca durante el 2023. Quedan así registradas para la historia de las relaciones entre los pueblos cubano y sueco. 

Precedentes del debate  

En Suecia, existe un influyente tanque de pensamiento social liberal conocido como Timbro. En su portal digital, el año pasado apareció un extracto del libro «Partiet som kom in från kylan», traducido al español como «El partido que llegó del frío» (Magnus Utvik: För vänstern lyser solen fortfarande över Kuba). La obra, publicada por la editorial de la misma plataforma, es de autoría del escritor Magnus Utvik. El fragmento ofrece un resumen crítico de la imagen que ha tenido Cuba en Suecia durante décadas. 

Según Utvik, la socialdemocracia sueca comenzó a dar ayuda oficial a Cuba en 1969, mostrando una perspectiva positiva hacia el desarrollo social cubano. El apoyo sueco inicialmente se destinó a la educación y la atención médica, con el objetivo de mostrar solidaridad con la joven nación comunista, en lo que se percibía como un momento político y económico vulnerable para Cuba. 

Olof Palme, en su visita a Cuba en 1975, pronunció discursos que legitimaron el régimen marxista-leninista tanto en Suecia como en el extranjero, a pesar de su postura previa como anticomunista declarado. Afirmó que Cuba, si bien era un Estado unipartidista con persecución a disidentes, era un modelo para otros países. Palme mencionó que la opresión constante no podía opacar las demandas de justicia social e independencia nacional que atribuía al gobierno cubano. 

De acuerdo al texto de Timbro, la simpatía de Palme por Cuba se entendió como algo fundamentalmente distinto del gris estalinismo dentro del bloque comunista del Este. La “solidaridad con su pueblo” se interpretó como un desafío al imperialismo estadounidense, similar a la lucha del Frente Nacional de Liberación (FNL) en Vietnam y la lucha del CNA contra el apartheid en Sudáfrica. En este contexto político, la Asociación Sueco-cubana surgió como la principal organización amiga de un país socialista junto a la Asociación Suecia-Unión Soviética. 

Según este autor, a pesar de que el ex comunista Vänsterpartiet (Partido de Izquierda) se ha distanciado del régimen cubano, los partidarios de la dictadura cubana desempeñan un papel importante tanto dentro del partido como en la Juventud de Izquierda. Por otro lado, menciona la Asociación Sueco-cubana, de la que hablaremos en detalle más adelante y cuya alianza con el gobierno de Cuba es total. Estas fuerzas se han preocupado por diferenciar a Cuba de lo que fueron los estados socialistas de Europa Central. Así, la revolución cubana se presenta como un fenómeno interno fundamentado en ideales de libertad y justicia social, oponiéndose a la corrupción, el imperialismo y buscando la liberación nacional, diluyendo la particularidad del caso cubano en la historia política latinoamericana. 

Según el escritor, en la década de 1960, la revolución se convirtió en un sistema socialista marxista-leninista de partido único, establecido en la constitución de 1976. Según él, el apoyo de la izquierda sueca a Cuba no radica tanto en respaldar el sistema de partido único como una forma definitiva de democracia, sino en la creencia de que los comunistas transformaron a Cuba de un país pobre con altas tasas de mortalidad infantil y analfabetismo a una nación líder en salud y cuidado médico. Como veremos más adelante existen excepciones que intentan validar en modelo cubano como otra vía a la democracia. 

Algunos periodistas citados en el libro, como Björn Kumm y Anne M. Sørensen, han destacado que Cuba logró reducir significativamente la mortalidad infantil en comparación con el promedio latinoamericano y estadounidense. Sin embargo, otros, como Alma Guillermo Prieto, han criticado aspectos como la censura y la situación económica, aunque reconocen avances en áreas como la atención médica y el interés temprano en la conservación del medio ambiente. Mas radicales resultan otras de las fuentes utilizadas en esta obra, como es el caso del experto en temas cubanos Erik Jennische, a quien volveremos a mencionar más adelante, y quien contradice la visión de Cuba como un país líder en aspectos sociales. Jennische señala que, en 1953, antes del régimen de Batista, Cuba ya tenía altos estándares de vida, con baja mortalidad infantil y altos niveles de alfabetización, comparables a países como España e Italia, incluso superiores a Portugal. Sin embargo, a pesar de los avances logrados, al comparar a Cuba después de 60 años de revolución con otros países latinoamericanos, ahora se sitúa más cercano a los países más pobres, como El Salvador. logrado disminuciones aún más notables en esta área a pesar de enfrentar conflictos internos y dictaduras. Así mismo indica que la economía cubana ha sido una de las peores en términos de desarrollo en los últimos 60 años. Menciona la nacionalización de empresas privadas en Cuba durante la década del 60, eliminando entonces cualquier forma de propiedad privada – las mismas que, en reconocimiento implícito de su fracaso, hoy el régimen intenta restablecer a través de la legalización de pequeña y medianas empresas independientes del estado-, lo que ha llevado a grandes restricciones en derechos humanos y a la expropiación de bienes sin compensación. Afirma que la pobreza en Cuba se debe a las políticas del gobierno, no solo como una cuestión económica sino también como una violación masiva de derechos humanos. Describe a Cuba como un estado totalitario similar a los estados socialistas en Europa del Este durante la Guerra Fría, donde el gobierno tiene control absoluto sobre todos los aspectos de la sociedad, limitando la libertad de expresión y elección. 

En cuanto al sistema de votación en Cuba, se menciona en el texto que, si bien la tasa de participación parece alta, ella resulta cuestionable debido a la falta de opciones reales para los votantes. Los candidatos son preseleccionados por organizaciones controladas por el gobierno, y el sistema no ofrece una elección entre diferentes ideologías o propuestas políticas. 

Respecto a la oposición en Cuba, es reconocida la existencia de grupos de derechos humanos desde los años 80, pero fueron reprimidos y muchos de sus miembros encarcelados. Después de la caída de la Unión Soviética, surgieron nuevos movimientos de oposición, pero el gobierno reaccionó arrestando a varios activistas, condenándolos a largas penas de prisión. 

También es aludida Amnistía Internacional la cual ha documentado la represión gubernamental hacia los críticos del régimen, señalando que incluso ciudadanos no activistas deben evitar criticar al gobierno para mantener sus empleos, y aquellos que lo hacen pueden enfrentar despidos arbitrarios o acoso severo. Jennische ha experimentado personalmente la intimidación de la seguridad cubana durante sus visitas, que, según él, busca más humillar que recopilar información. 

Destaca el autor que Cuba, al ser una isla, ha limitado la influencia extranjera y dificultado la conexión de la oposición con movimientos democráticos en otros países, en contraste con movimientos democráticos en Europa del Este durante la Guerra Fría que lograron enlazarse y brindarse apoyo mutuo. 

El libro señala cómo el régimen cubano, bajo Castro, empujó a muchos opositores a abandonar el país, creando un éxodo masivo de ciudadanos y vaciando prisiones, lo que resultó en una huida a EE. UU. Y se analiza la visita de Barack Obama a Cuba en 2016 y cómo la resolución de los conflictos en Cuba radica en el establecimiento de un sistema parlamentario democrático. 

Recreando la imagen de Cuba en el 2023 
 

A partir de estos precedentes, podemos exponer cómo fue tratado el tema cubano a lo largo de 2023. La prensa sueca ha proporcionado un variado y dinámico diálogo en relación con Cuba, presentando diferentes puntos de vista y opiniones en varios artículos. Aunque no se pretende abarcar todas las publicaciones de este país nórdico, seleccionaremos dentro de ellas las voces que más se han destacado en la elaboración de la contradictoria imagen que tiene un estado unipartidista como Cuba en la opinión pública de una democracia liberal como la sueca. 

Estos textos ofrecen un amplio espectro que va desde la música hasta la política y los derechos humanos, otorgando una visión matizada de la percepción sueca acerca de la isla caribeña. 

Uno de los temas más destacados es el quiebre del monopolio de la música cubana, que tenían las producciones realizadas en la isla. Así ocurrió, cuando se mencionó en una revista cultural a la banda disidente cubano-canadiense Okan. La entrevista publicada en la revista de música étnica «Lira» en 2023 resalta el talento de Elizabeth Rodriguez y Magdelys Savigne, integrantes de Okan, quienes han emigrado de Cuba a Canadá. Su música, fusionando elementos cubanos con jazz y funk, refleja no solo su destreza musical, sino también su preocupación por la situación política en su país natal. Su nueva obra, «Okantumi», parece representar un paso adelante en su evolución musical y su compromiso social disidente. Esto último es algo de lo que no se suele hablar cuando se aborda en Suecia a figuras destacadas de la cultura cubana. 

Sin embargo, la visión política respecto al régimen existente difiere en otros textos, especialmente en relación a lo publicado el año anterior por Magnus Utvik. Algunos autores, como el parlamentario por el partido de Izquierda, Jan Strömdahl, defienden abiertamente el sistema electoral cubano, describiéndolo como amplio y participativo. Argumentan que las críticas externas sobre la falta de democracia no consideran la complejidad del proceso electoral y la participación ciudadana en Cuba. 

Jan Strömdahl es reconocido por su activismo y participación en discusiones relacionadas con la política y los asuntos internacionales, especialmente enfocados en el contexto cubano. Su implicación se ha evidenciado a través de artículos y contribuciones publicadas en medios como «OmVärlden» (Sobre el mundo), donde expresa su opinión y análisis sobre diversos temas, incluyendo las cuestiones electorales, el sistema político y las percepciones internacionales relacionadas con Cuba.  

Todo esto se evidencia en la respuesta que da el parlamentario a un artículo publicado el 24 de marzo por Gabrielle Gunneberg y Erik Jennische, ambos de la organización Civil Rights Defenders. Ellos cuestionan el modelo político cubano bajo el título «I Kubas val finns endast en kandidat – nu är det dags för svenska regeringen att pressa på för demokrati» («En las elecciones cubanas solo hay un candidato: ahora es momento de que el gobierno sueco presione por la democracia.») Aquí los autores tratan sobre las limitaciones y la falta de democracia en el sistema de elecciones en Cuba. Los representantes de Civil Rights Defenders destacan que, en las elecciones cubanas, los ciudadanos solo tienen la opción de votar por un candidato para la Asamblea Nacional, o simplemente no votar, ya que desde que Fidel Castro llegó al poder en 1959, no ha habido elecciones reales en el país. 

El artículo critica la falta de acción por parte de la Unión Europea (UE), especialmente desde la firma del acuerdo de cooperación con Cuba en 2017, para exigir elecciones democráticas en la isla. A pesar de las expectativas de mejora democrática planteadas por algunos al momento de firmar el acuerdo, la situación en Cuba no ha cambiado positivamente en los últimos años. 

Se señala que, aunque la UE se ha mostrado crítica con respecto a otras naciones que han restringido la democracia, como en el caso de Nicaragua en 2021, no ha adoptado una postura igualmente firme respecto a Cuba. La ausencia de elecciones libres y democráticas en Cuba, donde solo se presenta un candidato por cargo y no se permite la propaganda electoral individual, viola los principios fundamentales de la democracia. 

Los autores hacen un llamado a la UE, especialmente a la Presidencia de la UE liderada por Suecia, para que exijan elecciones libres y democráticas en Cuba. Destacan que, a pesar de la retórica de preocupación por los derechos humanos por parte de la UE, especialmente del actual Alto Representante de Política Exterior, Josep Borrell, aún no se han hecho críticas públicas sobre la falta de elecciones libres en Cuba. 

El artículo concluye instando a la UE, con Suecia a la cabeza, a demandar la implementación de elecciones democráticas en Cuba y a tomar medidas, incluyendo sanciones, contra aquellos responsables de violaciones de derechos humanos en el país. Los autores destacan la importancia de que la UE demuestre el mismo compromiso y preocupación que mostraron frente a otros casos de restricciones democráticas en otras naciones. 

La respuesta a este artículo la ha dado Jan Strömdahl en una réplica publicada en la edición del 30 de marzo de 2023 de la misma revista «OmVärlden». En su artículo «Kuba har minst lika fria val som Sverige» (Cuba goza por lo menos de la misla libertad de elección que en Suecia) el parlamentario responde a las críticas sobre la falta de democracia en Cuba durante las elecciones para la Asamblea Nacional.  

En su réplica, Strömdahl asegura que los cubanos votan cada cinco años. Según él este proceso comienza con un encuentro de nominaciones abiertas en cada distrito electoral, donde se discuten y eligen los candidatos para las elecciones municipales. Los votantes eligen a la persona en quien confían, no a partidos políticos, y el candidato con la mayoría de los votos (más del 50%) representa el distrito en la asamblea municipal. Si nadie alcanza el 50%, se realiza una segunda vuelta. 

Los miembros de la asamblea municipal eligen la mitad de los representantes de la Asamblea Nacional, mientras que la otra mitad es elegida por grandes movimientos sociales a través de una comisión de nominación liderada por el sindicato. El listado final de candidatos se somete al pueblo para su confirmación o rechazo, y para ser elegido se necesita el apoyo de al menos el 50% de los votantes. Es la Asamblea Nacional la que selecciona al gobierno y al presidente. 

Strömdahl también destaca que aquellos elegidos para cargos políticos conservan sus empleos y salarios, pero deben estar disponibles para sus electores y rendir cuentas regularmente. Aquellos que no cumplan pueden ser revocados en cualquier momento por sus votantes. 

El artículo defiende el proceso electoral cubano y enfatiza aspectos de participación, elección directa de representantes y requisitos de rendición de cuentas para los funcionarios elegidos. Lo que no logra explicar es el unanimismo imperante en el parlamento cubano, por no hablar de la imposibilidad de la presencia en el mismo ya no de voces opositoras, ni siquiera de las que disientan de la manera en que el régimen construye lo que llama “Socialismo”. De más está decir que brilla por su ausencia cualquier referencia al rol que juega el aparato de seguridad del estado y los medios de comunicación que el gobierno cubano monopoliza, en el tutelaje de estos procesos “electorales”. 

Este debate se cerró con un artículo titulado «Slutreplik: ‘Alla kandidater var lojala med det kubanska kommunistpartiet'» (en español, «Réplica final: ‘Todos los candidatos fueron leales al Partido Comunista Cubano'»), donde Gabrielle Gunneberg y Erik Jennische destacan la ausencia observadores electorales independientes en las elecciones cubanas y como aquellos que intentaron observar fueron amenazados por las autoridades y arrestados por la policía. 

Cuba como acha  

Resulta interesante constatar como en tema de Cuba puede convertirse en un arma arrojadiza dentro del debate de asuntos que atañen directamente al ciudadano sueco. Así nos lo ha demostrado Oscar Sjöstedt, representante del partido identitario Demócratas Suecos (Sverigedemokraterna: SD), el tercer partido más fuerte en el parlamento sueco, quien cuestiona la política económica del partido Izquierda (Vänsterpartiet) en Suecia y la compara con la situación económica cubana. Lo hace en una publicación en la sección de debates del periódico Aftonbladet, actualizado el 23 de mayo de 2023 y publicado originalmente el 18 de mayo de 2023. Se titula «Er ekonomiska politik är djupt skadlig: Fråga folket på Kuba hur det är att leva under vänsterstyre», lo que sería en español: «Vuestra política económica es profundamente dañina: Pregúntenle al pueblo en Cuba cómo es vivir bajo un gobierno de izquierda». Aquí se critica la política económica del partido Vänsterpartiet (V), cuestionando su enfoque hacia la economía de mercado y comparándolo con la situación en Cuba.  

Oscar Sjöstedt, como representante económico-político de su partido, enfatiza que el experimento con la economía de mercado y como el título sugiere hace un llamado a preguntar a los ciudadanos cubanos sobre su experiencia bajo un sistema político de izquierda similar al que propone el partido Vänsterpartiet. Lo hace argumentando que combatir la economía de mercado resultaría en una escasez de actividad empresarial privada, utilizando el caso de Cuba como ejemplo de las consecuencias negativas de un gobierno con estas políticas. También destaca las altas tasas de inflación en Cuba y la supuesta falta de libertades individuales bajo un sistema político similar al que critica. 

El autor enfatiza la importancia de reformas bien pensadas y estables en lugar de experimentos económicos, y concluye expresando preocupaciones sobre el impacto negativo que, según su perspectiva, la implementación de políticas económicas similares a las que critica tendría en Suecia. Aquí Cuba deja de ser tratada como una utopía lejana para convertirse en una referencia de lo que podría ocurrir en la propia Suecia, si se aplicara en ella alguna de las recetas cubanas. 

Oscar Sjöstedt se ha destacado como miembro del Riksdag, el parlamento nacional de Suecia. Desde 2014, ha ejercido como parlamentario y ha desempeñado un papel importante en varios comités y delegaciones, incluido el Comité de Finanzas, el Comité Constitucional y la Delegación de Defensa. Además, ha sido parte del  riksbanksfullmäktige, una instancia relacionada con la gestión del banco central. 

El tema cubano-ruso 
 

El debate se extiende también a la relación entre el Partido Izquierda (Vänsterpartiet) sueco, Rusia y Cuba. Autores como David Lega critican la postura del partido sueco hacia Rusia, acusándolo de no condenar la agresión rusa en Ucrania y mostrando apoyo a regímenes comunistas como el cubano. 

David Lega es miembro del Parlamento Europeo por el partido Democratacristiano (KD) de Suecia. Se trata de una figura multifacética con una rica trayectoria tanto en el ámbito deportivo como en el político y el social. Su nombre ha sido reconocido no solo por su destacada participación como deportista de élite paralímpico durante los años 90, sino también por su posterior compromiso en áreas de liderazgo, desarrollo personal y valores. Su incursión en el ámbito político se inició en julio de 2019, cuando se convirtió en miembro del Parlamento Europeo por los Demócratas Cristianos, una posición que le ha permitido contribuir con su perspectiva y experiencia en un ámbito de influencia internacional. Antes de su participación en el Parlamento Europeo, Lega tuvo una importante trayectoria como concejal municipal en Gotemburgo durante nueve años. Esta experiencia local previa le otorgó una comprensión más profunda de los asuntos comunitarios y le proporcionó una base sólida para su posterior incursión en la política a nivel europeo. 

Su historial como deportista paralímpico es significativo, habiendo participado en varios Juegos Paralímpicos y otros campeonatos de élite. Además de su éxito deportivo, Lega se destacó por su labor como orador y conferencista, llevando su experiencia personal a conferencias sobre desarrollo personal y liderazgo basado en valores, tanto en Suecia como en el ámbito internacional. 

El artículo, titulado «Kriget i Ukraina» (Guerra en Ucrania), es un texto de opinión escrito por David Lega, publicado el 26 de julio de 2023, Lega aborda la postura del partido Vänsterpartiet (V) en relación con la política exterior, señalando su percepción sobre la influencia comunista en las decisiones políticas, particularmente en temas internacionales. 

Este eurodiputado critica la posición del Partido de Izquierda en el Parlamento Europeo, afirmando que su enfoque en la política exterior refleja actitudes similares a las de los partidos comunistas, evidenciando una falta de apoyo a medidas condenatorias contra la agresión rusa hacia Ucrania. Lega destaca que Vänsterpartiet no respaldó las acciones propuestas por la UE en apoyo a Ucrania, tampoco denunciaron la agresión rusa o el respaldo de la dictadura cubana a Rusia en el conflicto ucraniano. 

El artículo enfatiza la postura de la dictadura cubana en apoyo a Rusia, alineándose con la narrativa de Vladimir Putin respecto a la situación en Ucrania. También menciona la falta de apoyo de Cuba a las resoluciones de la ONU condenando la agresión rusa y la represión del régimen cubano sobre su propia población, señalando las violaciones a los derechos humanos y la represión contra disidentes, mujeres y personas LGBT+ en Cuba. 

Lega concluye criticando la posición del partido de izquierda afirmando que, si su orientación es hacia el comunismo, deberían ser transparentes al respecto, y subraya que su enfoque en la política exterior se basa en la promoción de la paz y los derechos humanos, contrario a lo que sugiere la postura comunista que le identifica. 

Esta visión es refutada por el artículo titulado «Cuba har inte stött Rysslands invasion av Ukraina» – Sydsvenskan. La traducción al español de «Aktuella frågor ‘Kuba har inte stött Rysslands invasion av Ukraina'» es: «Temas Actuales ‘Cuba no ha respaldado la invasión de Rusia a Ucrania'», publicado el 2 de agosto de 2023 a las 06:05. 

Sus autores son Matias Diessler y Zoltan Tiroler. El primero es presidente de la Asociación Sueco-cubana y editor de su revista Kuba, conocida por ser la decana de la propaganda castrista en Suecia. 

El rol propagandístico de la Sueco-cubana 
 

La Asociación Sueco-cubana ( Svensk-Kubanska Föreningen), desde su nacimiento, está muy relacionada con la embajada cubana en Suecia y busca difundir información parcial sobre Cuba mediante la publicación de revistas, libros y otros materiales. De hecho, promueve el respaldo en nombre de la “solidaridad” a los regímenes imperantes en Cuba, Venezuela y otros países con gobiernos similares de América Latina. Su enfoque ideológico la obliga a limitar su visión de Cuba frente a la opinión pública del país escandinavo, presentando una perspectiva unilateral y omitiendo aspectos críticos o diversas perspectivas sobre la situación cubana. 
 
La organización de marras está estructurada mediante sucursales locales que organizan eventos culturales, charlas con invitados cubanos, grupos de estudio y asambleas anuales. A nivel nacional, cuenta con una junta directiva y un secretariado que coordinan el trabajo central, con grupos de trabajo específicos para campañas y redes, destacando la campaña contra el llamado bloqueo de EE. UU. Además, la asociación organiza viajes de estudio a Cuba y participa en brigadas de solidaridad varias veces al año, ofreciendo oportunidades para aprender sobre la salud, educación, cultura y la realidad cubana. 

Siendo una organización con un claro propósito de apoyo al gobierno de Cuba, usando como pretexto a su pueblo (a cuyos exiliados en Suecia siempre ha denigrado), la información que difunden está maliciosamente sesgada y afecta su credibilidad frente a expertos, aunque no así frente al ciudadano común, particularmente cuando sostiene una ideología estatolátrica, como suele ser en amplios sectores de la izquierda no libertaria. 

Es evidente que, dentro de su discurso público, la ausencia de discusión sobre las críticas internas dentro de Cuba y los desafíos que enfrenta el país podría conducir a una imagen simplificada y excesivamente idealizada de la realidad cubana, limitando así la comprensión global sobre la situación en Cuba y América Latina. 

Uno de los agitadores en favor de la dictadura cubana más destacados de esta asociación es  Zoltan Tiroler, quien, sin tener origen sueco ni cubano, ha resultado ser uno de sus veteranos más activos durante décadas dentro de este aparato de propaganda al servicio del gobierno cubano. El antiguo presidente de la Svensk-Kubanska Föreningen tiene una historia personal contradictoria, vinculada presuntamente a la Revolución Húngara de 1956, que justificó la emigración de su familia a Suecia. A pesar de esta experiencia, ha mostrado un fuerte apoyo al régimen como el cubano asociado desde sus orígenes a los mismos soviéticos que invadieron su país. El coqueteo del gobierno de Díaz Canel con la Rusia de Putin ha colocado en una situación muy difícil a este tipo de agentes de opinión en Suecia, país con larga historia de enfrentamiento a Rusia, cuyas viejas heridas se han abierto con la invasión a Ucrania. 

Era inevitable que el debate en Suecia sobre la posición de la Unión Europea hacia Cuba incluyera comentarios como los del político David Lega denunciando los vínculos cubano-rusos y naturalmente que tales afirmaciones, intentaran ser rebatidas por personeros del régimen cubano como Diessler y Tiroler. Este par, a pesar de todas las evidencias sobre la toma de partido en favor de Rusia por parte del gobierno cubano, aseguran que Lega ha argumentado erróneamente que Cuba respalde la invasión rusa en Ucrania. Para justificarse, si bien reconocen que Cuba se ha abstenido de votar en las resoluciones de la ONU que condenan la invasión, recuerdan que formalmente el país mantiene una postura basada en el respeto al derecho internacional y se opone a intervenciones y agresiones entre países. Además de refutar las afirmaciones de Lega sobre la presunta participación cubana en el conflicto ucraniano y las acusaciones de violaciones de derechos humanos, los “suecos cubanos” que de cubanos nada tienen, tratan de ganarse a la opinión pública destacando las medidas legislativas en Cuba a favor de la comunidad LGBTQ+ y mencionando la situación generada por el bloqueo estadounidense, que ha obstaculizado el acceso de Cuba a suministros médicos, incluso durante la pandemia de COVID-19. 

Enfrentado a la Sueco Cubana, como era de esperar tenemos a nuestro ya conocido Erik Jennische que en nombre de la fundación a la que pertenece, la Civil Rights Defenders,  ha criticado fuertemente la postura de la Asociación del castrismo sueco. En su artículo titulado «Ni ser inte lidandet i Kuba och Venezuela» (No veis el sufrimiento de Cuba y Venezuela) publicado en OmVärlden (omvarlden.se

 el 19 de junio de 2023, el artículo aborda la visión de la Asociación sueco-cubana sobre la situación en Cuba y Venezuela. En él critica la percepción de la asociación sobre la democracia en esos países, argumentando que esta no reconoce el sufrimiento y la opresión experimentados por la población. Se destaca que la asociación considera a Cuba como el país más democrático de la región, lo que contrasta con informes independientes y de la Universidad de Gotemburgo que colocan a Cuba, Venezuela y Nicaragua como los países menos democráticos en la región. 

El autor señala la situación crítica en Venezuela, destacando la ausencia de libertad de prensa, expresión e información, y la falta de transparencia del gobierno sobre la situación de los sistemas de salud y educación. Hace referencia a informes que muestran un deterioro significativo en estos servicios, con un aumento alarmante en la mortalidad infantil y materna, así como una gran cantidad de niños que abandonan la escuela debido a la crisis. 

El artículo enfatiza la importancia de elecciones democráticas para permitir al pueblo venezolano elegir un gobierno capaz de abordar los problemas de salud y educación. En última instancia, Erik Jennische de Civil Rights Defenderos critica la posición de la Asociación Sueco-cubana instando a un enfoque más realista y fundamentado en hechos sobre la situación en estos países.  

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