En 1961, dos años después de que Fidel Castro tomara el poder, las cosas comenzaron andar confusas. No había claridad sobre la Revolución hasta que Castro declaró en el 61 el carácter socialista. En el ínterin, tres años de por medio, importantes intelectuales del patio apoyaron y abrazaron el proceso y otros salieron al exilio.

Cuba se convirtió, en ese lustro, en un emporio R. Libros, eventos, organizaciones culturales, llevaron la marca R ( Ediciones Revolucionarias). Quienes pudieron salir al exilio, escribieron sobre el tema. Lo curioso es que hoy se digan cosas sobre aquel periodo de instauración socialista cuando Alberto Baeza Flores había publicado en México un libro que nadie cita y menciona: Las cadenas vienen de lejos.

Publicado en una edición completa en 1960 (720 páginas) y luego en 1961, un resumen (250 páginas), la obra recoge la visión anticomunista de un testigo cuyo testimonio se explaya con minuciosidad sobre los años iniciales del 59 y 60 en Cuba. En uno de los capítulos más interesantes del libro, En el aire puede ser un buen G2, el autor condensa la atmósfera del origen del castrismo en un estribillo existencial de la temporalidad cuasi heideggereano: “un pueblo aburrido jamás será vencido”.

12Tú, Rigoberto Díaz Cutiño, Leonardo Guzman y 9 personas más4 comentariosCompartir

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