«Resenas» (Introducción)

«…el arte es la vida vista a través de un temperamento.»
Walter Peter / El Renacimiento

Comencé a redactar y publicar estas reseñas en 2011, en forma de viñetas, artículos y mini-ensayos en portales digitales de arte y literatura. El resultado de este ejercicio es la crítica de 80 autores, donde la escritura se volvió más ágil y austera, en lugar de enfocarse en teorías y metodologías. Me hubiera gustado reescribir cada una de las reseñas, pero esto resulta imposible dadas las circunstancias en las que se concibieron. En aquellos días, mi único objetivo era presentar a los autores reseñados y liberarme de la crítica obsoleta común en la literatura actual.

Utilicé una escritura que abarcaba desde breves textos hasta escritos más extensos, todos interesados en la forma y el contenido, según el temperamento de cada autor. Más que proporcionar una mera exposición descriptiva del contenido, mi objetivo era encontrar afinidades entre los temperamentos de los autores y el impulso poético, así como la austeridad de su obra creativa. En este sentido, me esforzaba por cumplir con la admirada afirmación de Walter Pater de que «el arte es la vida vista a través de un temperamento».

La recopilación de más de 80 reseñas en este libro puede haber dado como resultado un texto que no se imaginó inicialmente, pero que, sin embargo, se presenta ahora de manera razonablemente organizada por temas. Para mi sorpresa, este libro, titulado Reseñas, que reúne a diversos narradores, poetas, ensayistas y artistas, aporta un valor adicional al estilo austero de la narración. No pretendo, por supuesto, llevar a cabo una historiografía de la literatura cubana, pero aspiraba a ofrecer a los lectores una colección de interpretaciones de perfiles y posturas intelectuales que demuestran cuánta razón tenía Nietzsche al afirmar que la literatura constituye «algo así como memorias inadvertidas y confesiones voluntarias de sus autores».

No podemos negar que la inclusión de un número tan limitado de autores reseñados aquí inevitablemente implica cierto grado de injusticia. La elección de escritores y artistas guarda una estrecha relación con la cantidad de páginas disponibles en el primer tomo, intentando equilibrar la necesidad y la arbitrariedad.

El título de este tomo, Reseñas: temperamento narrativo, presenta una semejanza natural con el postulado filosófico-narrativo del idealista alemán Fichte, quien sostenía que «lo que uno elige depende del tipo de persona que es». En este caso, se refiere al temperamento de cada autor, demostrando que el tema elegido, la poética y el impulso, coincide con la personalidad de cada uno de ellos. A través de este enfoque, quiero dejar claro que, en principio, Reseñas mantienen un propósito único: destacar a los autores reseñados que, a través de una subjetividad tímida, se aferran a un régimen de libertad a través del pensamiento y la escritura. Esta apreciación, naturalmente, se mantiene de manera positiva y axiomática a lo largo del libro.

No puedo afirmar la existencia de una «literatura de exilio cubano». La mayoría de los autores aquí reseñados no se centran en una perspectiva en la que la literatura se convierta en una patria de exilio, y, por lo tanto, no ven toda connotación narrativa como una separación o ruptura con su lugar de origen. Por el contrario, la tendencia es a seguir escribiendo desde el exilio sobre Cuba. Ahora me gustaría contextualizar y ejemplificar el valor de la crítica libre y aplicar el difícil arte de poner a dialogar a los autores desde sus propias voces.

Tengo dos ejemplos de autores clásicos para respaldar estas referencias sobre la escritura, la regla y el entrenamiento que esta forma de temperamento implica. Uno de ellos es Wittgenstein, un filósofo que, a través de los juegos del lenguaje en sus Investigaciones filosóficas, ha ejercido una amplia influencia al postular que lo importante no son las formas lógicas del lenguaje, sino el aprendizaje y el uso cotidiano en la comunidad. El segundo ejemplo es Paul Valéry, un escritor que dedicó casi 50 años a la escritura diaria. Gracias a su trabajo, hoy conocemos los diarios intelectuales de Valéry, que constan de 36 tomos.

Los juegos del lenguaje son una forma de práctica y de vida que involucra reglas y, por lo tanto, disciplina. Sin embargo, a menudo se utilizan para cuestionar la tesis de que la comprensión del habla cotidiana es una práctica y un uso común en la mentalidad colectiva. A pesar de las referencias al manejo conceptual de Wittgenstein, los juegos del lenguaje forman parte de un sistema de entrenamiento en el que la regla invita a la separación de la regla de imitación del habla, mediante largos periodos de práctica y costumbre, ligeramente modificados con el tiempo. Un ejemplo de esto es evidente en los sistemas mágicos religiosos africanos en Cuba, tal como los expone Joel James en varios libros.

En cuanto a Valéry, su compromiso con la escritura se mantuvo constante. Se propuso dejar una teoría ascética de la escritura para las futuras generaciones. Cada amanecer, se sometía al lógico y formal disciplinamiento, abordando diversos temas de la vida cotidiana y en general. Esto servía como un pretexto para obligarse a mejorar la estructura de su gramática y la expresión, como parte de una existencia intelectual vivida a través de un ejercicio y entrenamiento continuos. Escribir cada mañana era su forma de retirarse del mundo y de la vida, de la misma manera en que un atleta se retira al campo de juego y al entrenamiento.

Edward Gibbon, un destacado historiador inglés del siglo XVIII, afirmó que «en el diario de un escritor siempre quedará la memoria». Esto se aplica cuando la memoria se enfoca como un concepto de la mente en lugar de un concepto del tiempo. La memoria persiste cuando la mente es consciente de la decadencia de la ilusión histórica. Gibbon se percató de la relación entre la memoria y la historia al reconocer la decadencia y caída del Imperio romano. Según Gibbon, todas las memorias están relacionadas de alguna manera con la decadencia y la caída.

Cuando nos hacemos conscientes de ambas cosas, de la decadencia y la caída, la memoria se activa como una modificación de la mente. En este sentido, Gibbon es el precursor de un género de historia en el que la memoria se convierte en literatura. El tema central de Memorias de mi vida es lo que queda como memoria, un recuerdo de los acontecimientos que se activaron para comparar y establecer el intervalo de medición de la caída y la decadencia. Gibbon había escrito una extensa historia sobre cómo y por qué cayó el Imperio romano, y sus premisas se volvieron populares en la historiografía contemporánea. Descubrir la ruptura y el resquebrajamiento de la historia motiva a los historiadores posteriores a hacer de la conciencia la memoria.

La memoria como género literario adquiere un papel importante en la herramienta del historiador interesado en la ciencia social capaz de proyectar el futuro. Uno de los discípulos más ingeniosos de la obra de Gibbon, el creador de la nueva historia, el historiador Marc Bloch, escribió en Apología para la historia o el oficio del historiador que la ruptura de la historia es el momento culminante de la conciencia histórica. Capturar el momento de la ruptura, como lo intenta en Les formes de la rupture de l’hommage dans l’ancien droit féodal‘, significaba preservar la memoria íntima y colectiva de la generación que todavía se veía vinculada a ciertos vestigios del sistema de dependencia feudal en Francia. Apología… fue el diario íntimo del célebre historiador, no solo por sus metodologías y técnicas de investigación, sino también por sus recursos estilísticos de discurso y la forma, a veces jocosa, de presentar los hechos históricos. Desde la aparición del libro de Gibbon, el estilo y el lenguaje del historiador se volvieron inconfundibles para este género, todo porque dentro de esa conciencia memorística se perciben los hechos irreproducibles, que ocurrieron lentamente hasta desembocar en el pasado. Para dos grandes amantes, el sujeto y la memoria, siempre quedará el momento de la ruptura. Sin embargo, esta será la ruptura del vínculo con el pasado, con el pasado dominando el presente y el futuro, negando la libertad.

Por último, algunas de las reseñas se encuentran en la sección Críticas y reseñas del icccd publicada bajo la etiqueta Sobre el canon de la literatura cubana en la diáspora. Esto se hizo sin pretender establecer un ‘esquema canónico concluyente y laudatorio. Esta suerte de representación literaria (poesía, narrativa y ensayo) intentaba ofrecer una visión generalizada y útil sobre el valor literario de autores cubanos fuera de la isla. El reglamento para la canonización de los autores fue múltiple y variado, y no se redujo a criterios de simpatía. Dado que todos podemos viajar en el Tren del Canon (para usar la metáfora del ‘Arte de horadar’), invitamos a los críticos a que hagan sus nominaciones. Lo que se expresa en cada evaluación y fundamentación en las páginas que siguen es absoluta responsabilidad del autor.

La obra, editada por Ediciones Exodus en 2017, se convierte en una suerte de juego, un divertimento, una agonía troyana y una egodisea temperamental al adentrarse en la producción literaria de estos autores. Se mencionan más de 100 libros de autores cubanos, la mayoría afincados en Playa Albina, pero esto no satisface el anhelo de descubrir nuevos matices en la literatura.

El enfoque del retorno del atleta se plantea como una condición que podría cuestionar la cultura literaria que ha estado dominada por la representación de la imagen mítico-positivista de la historia. Las reseñas escritas para esta obra buscan desvelar las posibles particularidades en la evolución natural de los autores, donde sus temperamentos denotan la manifestación espiritual de sus obras.

No se trata de una doctrina sobre discología narrativa, poética, crítica o ensayística que pretenda emitir significados y señales teleológicas. Por el contrario, el objetivo es captar, a través de cada texto, cómo el lanzamiento y alcance del disco literario se produce de manera natural, impulsado por la fuerza interna del discóbolo (el escultor del disco). La metáfora del discóbolo se utiliza para explorar una antigua forma de crítica literaria basada en la manipulación excesiva de hechos y técnicas de escritura, lo cual no añade nada a la relación entre el autor y su obra. El propósito es hallar la buena forma, la gramatología de la bio-literatura de forma genuina.

Autores reseñados:

Abreu Felipe, José; Almanza, Rafael; Anesio, Félix; de Armas,
Armando; Añel, Armando; Arenas, Reinaldo; Avilés,
Osmán; Balart, Waldo; Benítez Rojo, Antonio; Benemelis,
Juan; Benítez, Julio; Boti, Regino; Caseiro, María Eugenia;
Carpentier, Alejo; Columbié, Ena; Cubero, Arelys; Cuartas,
Tony; Díaz, Jesús Alberto; Domínguez, Víctor; Dueñas,
Carlos Alberto; Esteve, Humberto; Falcon, Carelsy; Fernández
Pequeño, José; Fojo, Félix; Fondevila, Orlando;
Fonseca, Alejandro; Fortún, Denis; Fuentes, José Lorenzo;
Gálvez, Joaquín; García, Juan Antonio; Gayol, Manuel;
Gómez, Augusto; González, Ernesto; González-Regueral,
José Ramón; Gutiérrez Alea, Tomás; Heredia, José María;
James, Joel; Jorge, Rolando; Lago, Ángel; Lahada, Claudio;
Lamar Schweyer, Alberto; Lemus Martínez, Augusto; Lezama
Lima, José; Lles, Fernando; Llópiz, Jorge; López, Manuel;
López, Irene; Madrigal, Roberto; Marqués de Armas, Pedro;
Martí, José; Martínez, Lidia Margarita; Martínez, Yovana;
Mena, Roxana; Metauten, Raisa; Montaner, Carlos Alberto;
Morales, Adrián; Muñiz, Ramón; Pacheco, Sindo; Rodríguez,
Reina María; Rojas, Luis Felipe; Rosales, Guillermo;
Rosas, Daphne; Pantoja, Alexis; Plata, Irán; Piñeiro, Rafael;
Pittaluga, Gustavo; Prat-Sariol, José; Raynel, César; Recio,
Juan Carlos; Riverón, Efraín; Sabater, Miguel; Santiesteban,
Ángel; Soler Puig, José; Sosa, Manuel; Tomás Fernández de
Castro, Lourdes; Triff, Alfredo; Venegas, Hernán; Viamontes,
Betty; Zambrano, María

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