Por Willian Legra de Baracoa
El populismo tiene muchas variantes abiertas para desarrollarse, si partimos del concepto pragmatista de variedad de William James. El populismo, hasta cierto punto, no es una institución social desfavorable como piensan determinadas proyecciones ideo-políticas. Ha demostrado ventajas concretas en el plano de la vida económica y en la evolución del mercado capitalista.
La economía de mercado depende de la populist economy: el consumidor cada vez más se adhiere, por regla común y afinidad, a visitar determinados mercados, afiliarse incluso ellos por diversas razones de índoles psico-culturales. En este sentido, los agentes de la información cada vez más acuden a la teoría psico-populista para desarrollar publicidad de eventos sociales y culturales.
El gran salto hacia adelante del populismo a la posmodernidad se aprecia en el desarrollo de las redes sociales. En ellas pululan voceros para movilizar las masas en función de objetivos coactivos, contractuales de comprar/venta. Si antes, el populismo beneficiaba a los políticos corruptos, ahora el populismo se va secularizando en fuente de ingreso para negociantes putrefactos.
No pierdan de vista que la sociedad del futuro será mucho más populista que la anterior y que la de hoy en todos los sentidos. El neo populismo, el poder del pueblo.
Y conste que no apoyo el populismo absoluto.
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