Presentarán en Miami novela «Cementerio de hombres vivos»

Armando de Armas presentará en la Casa del Preso, en Miami, el sábado 1.º de abril, a la 1 pm, la novela de Coco Fariñas, Cementerio de hombres vivos. El autor firmará ejemplares y habrá una peregrinación desde la Casa del Preso hasta el Monumento a los caídos en la lucha armada en Cuba.

Dirección Casa del Preso: 1140 SW 13th Ave, Miami, FL 33135

Sobre la novela, Armando de Armas ha escrito:

Fariñas hace su aporte con la novela testimonial Cementerio de hombres vivos, Ilíada Ediciones, Berlín, 2022. Para empezar, camino a la cárcel, en un carro jaula, un “calor agobiante lo comenzó a maltratar: las planchas metálicas estaban muy calientes por el sol, afuera, y cuando se cansó de quitarse el sudor, pues los brazos le pesaban mucho, empezó a beber su propio sudor”.

Y continúa ya en el interior de la célebre cárcel de Manacas -cuyos paisajes achicharrados por el sol aterran al novato al talego como anticipo de lo que se va a encontrar dentro-, con una paliza a un preso que se niega a compartir con el asesino de su hermano: “El apodado subteniente Verruga Aplanadora se le plantó frente al preso, a una distancia de un metro y medio más o menos, mientras los otros siete guardias lo comenzaron a rodear completamente, estrechando el círculo. El acosado, ante la inminencia del ataque, comenzó a voltearse para poder ver a los dos guardias que tenía a sus espaldas y, en cuanto dejó de mirar al subteniente Verruga Aplanadora, este le descargó un golpe del bastón de marabú directo a la cabeza, exactamente entre la oreja izquierda y ese mismo ojo, a la vez, que otro de los uniformados le asestaba un fuerte golpe a su pierna derecha, al nivel de la rodilla. Golpes aquellos que le hicieron perder el equilibrio y caer al suelo. Fue ese derrumbe como la señal para que todos, como máquinas de golpear, se ensañaran con él. Llegó un momento en que ya no reaccionaba a los golpes, parecía que había perdido el conocimiento. Entonces, el capitán Diosdado que estaba atento a todo lo que sucedía, les gritó; ─Paren y échenle un poco de agua, para que vuelva en sí… Ahí, el capitán Diosdado se le acercó y le preguntó con cinismo: ─Recluso Ampudia, ¿usted tiene enemigos aquí o va a compartir con Arroyo? A lo que aquel joven, llorando, pero con una mezcla de impotencia y dolor, le acotó: ─Sí, tengo enemigos aquí, y no voy a compartir con Arroyo. Bruscamente, el oficial se volvió a alejar mientras ordenaba al subteniente Verruga Aplanadora: ─Denle otra tanda, pero esta vez que sea hasta que se les cansen los brazos a ustedes. La pateadura continuó con mayor intensidad y rabia que la anterior. Ya se veía a los guardias sudorosos y jadeantes de tanto golpear”.

Luego la sobrevivencia, el aprendizaje del protagonista, Juan “El Johnny” González Febles, a manos de un catedrático de presidio: “Mire, y con el mayor respeto hacia usted, le pregunto: ¿usted hoy separó los gusanos que tenía el arroz y no se los comió? ─Sí, Chispa, así mismo hice. Es que me dio mucho asco. ─Usted hace lo que quiera, pero en la prisión esos gusanos son proteína animal, y se comen. ─Es que me dieron mucho asco, de verdad. ─Mire, Licenciado, en una prisión vivimos momentos buenos y otros muy malos. Usted debe prepararse para todos los tipos de momentos, para que pueda sobrevivir y salir. ─Está bien, Chispa, trataré de seguir su experiencia. ─No, no, Licenciado, no es tratar, es obligarse a hacerlo, o si no, no va a sobrevivir aquí dentro”…

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