Oswald Spengler: un notable visionario

Por Pedro Díaz Méndez

A poco más de un siglo de La decadencia de Occidente, la cual se publica en 1918 por primera vez y, después, en 1922, revisitamos la visión de Oswald Spengler con más admiración y asombro que nunca antes. La visión del modelo histórico de Spengler, cuyas disquisiciones incursionaban en el campo de las matemáticas, las ciencias, el arte, y la interrelación de todos ellos con su teoría orgánica de la historia, la cual postula que cualquier cultura es un superorganismo, tal como una criatura biológica, cuyo ciclo de vida útil limitada y predecible, nace, crece, se desarrolla, llega a un punto culminante, y muere, demuestra un alto grado de exactitud y precisión.

Spengler predijo que alrededor del año 2000, la civilización occidental entraría en el período de emergencia anterior a la muerte. Sus cálculos no andan lejos de la realidad empírica, como lo demuestran los sucesos internacionales de la actualidad.

Cuando tornamos la mirada a todo lo que ha desdoblado en los últimos tres años: la amenaza de la China Comunista, el Foro de Davos, la agenda 2030 de la ONU con sus agendas globales sobre abortismo, las teorías críticas de la justicia social, la agenda ambientalista y, sobre todo, la manera unánime en que la gran mayoría de los países del mundo han manejado el asunto de la pandemia del Covid-19, una vez más, bajo las directrices de la globalista y corrupta Organización Mundial de la Salud, nos damos cuenta de que Spengler atinó bastante cerca en sus predicciones.

Es muy probable que después del proceso de domesticación que todavía están implementando las autoridades globales (a través del distanciamiento social que sigue en pie en varias regiones del planeta y de las vacunas) comience el periodo de aproximadamente 200 años de cesarismo del que hablaba el intelectual alemán en su obra cumbre. Spengler señalaba una omnipotencia extra constitucional de la rama ejecutiva de un gobierno central y mencionaba a varios mangantes industrialistas y financieros como artificios de una especie de gobierno internacional, si se quiere global (aunque no utilizó el término global o globalista).

Por su puesto, hoy los actores son diferentes , pero los arquetipos que señaló Spengler vendrían a jugar los mismos papeles dentro del libreto de su predicción. Por ejemplo, vio en tipos emprendedores, como el magnate minero imperialista Cecil Rhodes, embriones de los inminentes Césares de la cultura occidental decadente. Hoy, estoy seguro, Spengler vería en George Soros, Bill Gates, la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, los magnates de los gigantes tecnológicos, la ONU, la OMS, el Fondo Monetario Internacional, etc., los mismos peligros que vio en aquellos actores de su tiempo. Y es que todo lo que cambia son los personajes, la época y las tecnologías, los arquetipos siguen siendo los mismos.

En su época, Spengler era un nacionalista conservador, un patriota de derecha que, al mismo tiempo, criticaba acérrimamente el colectivismo, el racismo, y las ansias de expansionismo que profesaban las huestes del socialismo nacionalista alemán, o sea, el partido nazi. Un visionario en más de un aspecto Oswald Spengler (aunque ande lejos de acertar con lujo de detalles), un visionario bastante adelantado al tiempo en que le tocó vivir, un tremendo intelectual.

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