Oscurantismo

Por Pedro Díaz Méndez

No estamos en el mundo; el mundo está en nosotros, pero la mayoría de las personas ni se enteran. Es cuestión de Ser, de permanecer tranquilo, de observar que no hay dos. No prima la sencillez ni la empatía en la mayoría de las personas, sino la arrogancia, la soberbia, la intolerancia, y la falta de empatía, surgidas de la naturaleza biológica, hormonal, aunque tratemos de enmascarar nuestras relaciones de civilidad y cultura, y aunque se abogue por lo metafísico, por lo ideal. No impera la razón para resolver las discrepancias que surgen en el centro de las asociaciones humanas, sino el impulso emocional acompañado de violencia psicológica, especialmente cuando las cosas se mueven en la dirección contraria a lo que queremos ver.

La gente va por el mundo con sus idealismos, espectros que no encuentran resonancia en la realidad ontológica; subidos a la nube de la dicotomía cartesiana que data desde antes de Aristóteles y Platón, aunque sobre ellos dos recaigan generalmente las culpas, la gente vive en un mundo de ilusión. Un mundo en el cual el individuo desdobla una multiplicidad de personalidades para enfrentar una multiplicidad de situaciones diferentes, y diferentes personas. La realidad es una, no existen tales dicotomías o dualismos de espíritu/materia, Dios/ humano, sujeto/objeto, mentira/verdad, bueno/malo, virtud/ vicio, físico/metafísico, y antes de Nietzsche ya había sabios que lo entendían así, a pesar de que el pensador alemán fue el que mejor lo explicó.

El sistema dual no está presente en las fuerzas de la naturaleza, la cual se extiende en un acto de sublimación compacta e indivisible, misteriosa, salvaje, y vital. El sistema dual es un apócrifo invento del ser humano, es una construcción cultural, tal como la teoría de géneros. Los ideales más elevados del ser humano parten de los impulsos primarios del reino animal, y son estos últimos los que dominan, controlan y guían la mayor parte de las relaciones sociales, el pensar y el actuar del individuo. Desde allí podemos entender porqué lo que prima en este mundo es el oscurantismo, incluso, en las ciencias médicas y biológicas, la corrupción, la falta de honestidad, el odio, la envidia, a todos los niveles y en cada una de las ramas de la sociedad global.

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