Ontología de la Hacienda socio-cultural

“La región solo es buena para pensar” / Eric Van Young: Haciendo historia regional; consideraciones metodológicas.

Nunca se habla de este libro. Resulta difícil hacerlo. Non legor, non legar. Después de él, las perspectivas de la historiografía cubana en el Oriente de Cuba cambiaron radicalmente. Hace 20 años fue editado por la Editorial Ciencias Sociales (1996) en calidad de premio nacional ensayo Pinos Nuevos. Hoy citado y recomendado por los doctos cubanos, el “aporte es metodológico”. Como si la metodología fuese un superior ejercicio de estilo. Lo que más ha lisonjeado de aquella aseveración es que algunos observadores no han escogido los resultados más obvios. ¡Hasta ese punto hay que ser historiador! No en vano se dice que los orientales son habaneros entre los franceses. Un historiador norteamericano como Eric Van Young no se engañará un instante del supuesto origen metodológico.

Aquí la metodología poco importa. Subrayaré cinco rasgos de las audaces et finesse de este libro:

1. El privilegio de la escritura,

2- la forma de pensar la región,

3- la poética del espacio,

4- la Hacienda como complejo sociocultural y

5- la incompleta teoría del contrapunteo del azúcar y el tabaco de Fernando Ortiz

Transmitir emoción, angustia interna de pathos mediante la escritura, incluyendo en la dinámica el tempo: de ahí la existencia de una región socio cultural: el valle del Cauto. Queda por demostrar la posibilidad para esta circunstancia. ¿Quién puede hacer de la región una force majeuredel espíritu?

¿Qué es la región? Se le considera un espacio geográfico y hasta un espacio cultural. En este sentido Juan Pérez de la Riva fue lejos con la clasificación de dividir el espacio insular en Cuba A y la Cuba B. En un estudio que aún permanece inédito en la Biblioteca Nacional de Cuba, La conquista del espacio cubano, el demógrafo avizora entonces la cartografía de sus regiones dentro de aquella clasificación. La Cuba B constituye ya el preludio de un complejo espacio regional caracterizado por peculiaridades culturales. El valle del Cauto, el valle del Guaso, comprenderán observaciones categoriales de espectros disímiles formateados por la impronta del poder y la dominación patriarcal.

Después de las observaciones de Pérez de la Riva poco se ha podido avanzar en esa dirección. En dos respectivos trabajos, que marcan estilo y época, Regionalismo y esclavitud patriarcal y Crisis de la esclavitud patriarcal, Jorge Ibarra profundiza en las peculiaridades históricas de la Cuba B y nos presenta un esbozo de su explicité. Las regiones en Cuba están marcadas por el regionalismo y la crisis. Cada región defiende su autonomía socio cultural. La autonomía es concebida como una poética de la región que trasciende el significado positivista de lo económico y geográfico. La región y la ciudad tendrá estilo, escritura y lenguaje propio.

Habría que vérnoslas con el lenguaje natural de las cosas regionales: la Hacienda es un complejo sociocultural autónomo al margen de la plantación y la pequeña propiedad. La Hacienda cultiva y cría una ontología propia del ser. Nadie antes había reparado ante semejante aseveración.

El complejo socio cultural de Hacienda reduce al sujeto a una relación de unidad sin sustancia en el mundo. El ser en la hacienda, que es el ser en la región del valle del Cauto, desmorona por completo el viejo estilo del positivismo empírico y funcionalista de la transculturación, creer que la vida en el espacio es únicamente sustancia y hechos concretos. Los postulados esféricos del espacio en la Hacienda prueban la existencia de una tendencia autónoma en la configuración de la nacionalidad cubana.

La Hacienda entra perfectamente en el modelo del contrapunteo, azúcar, tabaco y ganadería.Más que una estructura económica, productora de mercancías, la hacienda ganadera funge en el imaginario de la región como forma de vida en el espacio. Constituye la matriz de la bayamonidad.

¡La cualidad de ser bayamés! La hacienda comparte el derecho cultural y espiritual con otras entidades del ser el campamento base, donde se lleva a cabo la expansión y conquista del espacio bayamés (el valle del Cauto).