No me puedo hacer “El Sueco”

Por Héctor Rodríguez PhD

En Cuba existe un dicho de origen desconocido, pero imagino que es del periodo dictatorial reciente, ya que antes de este, los suecos no visitaban la isla. En ocasiones, el peso cubano valía más que el dólar, y a los suecos les resultaba molesto visitarnos. Cuando la economía sueca se vio afectada por las guerras, la economía cubana mejoró gracias a la venta de azúcar, especialmente al ejército y al pueblo estadounidense y a sus aliados.

«Hacerte el sueco» significa hacerse el desentendido, el tonto, o no prestar atención. Cualquiera de estas acepciones aplica.

Al leer hoy en Ego de Kaska el artículo de Carlos M. Estefanía, me indigné tanto que no puedo «hacerme el sueco» ante tanta ignominia, calumnias, falacias y enaltecimiento del socialismo cubano por parte de los suecos de izquierda. Nunca imaginé que, dada la aparente circunspección sueca, se propagaran tantas mentiras, algo que parece orquestado por los servicios de propaganda e inteligencia cubanos a través de la Asociación Sueco-Cubana. Les ofreceré, de manera modesta, datos acumulados por mi trabajo en Cuba, vivencias de profesionales allegados e información verificable, si lo desean los suecos.

  1. Al difunto Olof Palme: La opresión a los cubanos ha sido mayor que en toda su historia durante el gobierno de su amigo, el «Terrorista de América», quien tenía la misma edad que él. Han muerto 70 mil cubanos en el estrecho de La Florida huyendo de la opresión. Cuba no tenía emigración antes de que el «Terrorista de América» llegara al poder. La injusticia social es la mayor en toda la historia de Cuba, con miles de detenidos sin juicio y centenares de fusilados sin juicio. Miles fueron desplazados de sus tierras en Las Villas a Pinar del Río, siendo desposeídos de sus fincas para combatir a los opositores al régimen. Las fincas se llenaron de maleza y monte. Hubo dos millones de emigrados. Siempre tuvimos independencia nacional, alcanzada desde 1902 con machetes contra España. Es como si dijéramos que la independencia sueca comenzó en 1945, cuando los nazis dejaron Escandinavia. ¿Les gustaría oír eso a los suecos?

La corrupción en la Cuba actual supera con creces a los gobiernos anteriores. Solo dos ejemplos: que los suecos pregunten de dónde sacó el «Terrorista de América» el dinero para comprar más de 20 mansiones en todas las provincias de Cuba, con yates y fincas, y pelotones de personas cuidándolas todo el año, quizás sin visitarlas nunca. Pregunten al dictador actual por qué se mudó de una finca mansión de dos hectáreas en Bauta a otra mansión en Siboney, ya estando retirado sin hacer algo útil por su país. ¿Cuánto pagó? ¿De dónde salen las pertenencias de las descendencias de esos dirigentes, como autos americanos a pesar del bloqueo, yates lujosos, fincas y casas que remodelan y alquilan en BRNB? Por último, ¿cómo se reduce el PIB pero no para los personeros del régimen?

  1. Crecimiento del PIB de Cuba entre 2006 y 2020 (a precios constantes) 2006: 12.1 2020: (-3.1) Fuentes: Cepal y ONEI 2020

Ya me cansé. Necesito decir otras cosas.

Nunca antes de estos mafiosos en Cuba se hacía esto.

Luchar contra el imperialismo, decía el Sr. Palme. ¿Cuál de ellos, el imperialismo ruso o americano? Yo viví eso: solo había soldados rusos en las calles cuando Cuba fue entregada al imperialismo ruso. Anteriormente, los soldados americanos solo estaban en Guantánamo y, si llegaba algún barco de guerra a algún puerto, nunca ocupaban nuestros pueblos. Todos los rectores de las universidades tenían un asesor ruso. Todos los ministros tenían un asesor ruso. Todos los órganos de poder tenían un asesor ruso. Había barrios de rusos en todas las ciudades capitales de provincias. Nunca el supuesto imperialismo americano hizo eso, sin embargo, el imperialismo ruso sí lo hizo.

Me parece que las palabras del Sr. Palme fueron irrespetuosas, fuera de contexto e ignorantes para un jefe de estado. Claro, era sueco, o se hizo.

Hablando de la propaganda de la asociación sueco-cubana, agrego:

  1. El «terrorista de América» gobernó 17 años sin seguir constitución alguna. Solo hacía lo que quería sin control alguno de gastos y gestión gubernamental.
  2. El partido único, ¿puede ser democracia?

Voy a presentar varios ejemplos que he incluido en un libro que está en edición y que pronto será publicado. En el escenario del 4to Congreso del PCC en Cuba, el hambre se intensificaba y el pueblo mantenía la esperanza de que se aprobara algo significativo en dicho congreso. Durante la discusión sobre los pequeños agricultores, el presidente de la asociación, el Sr. Ramírez, intentó hablar, pero el dictador no le permitió intervenir. Tras varios intentos, el Sr. Ramírez, visiblemente disgustado, fue confrontado por el dictador con un: «Mira Ramírez, tú aquí no vas a hablar», evidenciando la estupidez como sistema de dirección en Cuba. Han pasado treinta años desde estos hechos, y el pueblo de Cuba aún vive en una crisis de producción de alimentos.

Cito de mi libro: «Ahí tienen un ejemplo, demócratas suecos, de lo que es una democracia de partido único. En Cuba, todas las estadísticas son falsas, como la de la mortalidad infantil. Mi hermano, PhD en Pediatría y Jefe de la sala de Terapia Intensiva en Holguín, salvó a un niño de tétano. Quiso presentar su trabajo en un evento internacional de Pediatría Americana, pero no fue autorizado, ya que eso hubiera revelado al mundo que la erradicación del tétano en Cuba era una mentira.»

En cuanto a la atención al medio ambiente, les presento otro párrafo de mi libro: «Árboles nunca antes vistos por mí, ya que en Cuba, el caudillo había deforestado una región entre Bayamo y Las Tunas de más de 70 mil hectáreas para construir una carretera y un nuevo central azucarero. Después de 10 años de uso, este central fue cerrado y regalado a Nicaragua, perdiéndose así un patrimonio de la isla. Esto desequilibró el ecosistema de toda la región. Fue lamentable ver cómo se destruyeron Cedros, Júcaros, Caobas y Palmas Reales, junto con toda la vegetación de los bosques tropicales.»

Sobre la falta de conocimiento en materia ambiental, otra estupidez fue la idea del caudillo de desecar la Ciénaga de Zapata, una inmensa Reserva de la Biosfera de 1,5 millones de acres (6.000 kilómetros cuadrados), hogar de una diversa fauna y flora. Igualmente, fue un error desecar el área que une la Isla de Pinos con el sur de Batabanó. Para estos proyectos, incluso visitaron a Cuba especialistas holandeses, reconocidos mundialmente en este ámbito.

El caudillo, insatisfecho con la cantidad de tierra cultivable, buscaba expandirla, lo que condujo a la situación descrita en el último párrafo de mi libro sobre la tierra: entre 1963 y 2002, con el cierre de los centrales azucareros, se agravó la situación, dejando dos millones de hectáreas de tierra cultivable ociosas y en deterioro. En las provincias orientales, se repartieron alrededor de 250,000 hectáreas sin éxito. Muchos campesinos abandonaron las tierras por falta de insumos y apoyo gubernamental.

Finalmente, sobre la educación, con estadísticas veraces y no las propagadas por el gobierno: en Cuba, la educación era obligatoria según la Constitución de 1940. Según el censo de 1960, solo el 16% de la población era analfabeta, pero el gobierno de turno anunció un 47% para justificar una campaña que paralizó al país. Participé en esa campaña con solo 13 años. Al final, Cuba redujo el analfabetismo alrededor del 4%.

Cuba puede ser signataria de acuerdos de no intervención, pero ha mostrado un alto índice de intervencionismo en otros países. Con lo gastado en estas intervenciones, se podría haber invertido en los dos millones de hectáreas perdidas en Cuba, mejorando la producción de alimentos en lugar de culpar al bloqueo.

Quisiera llamar la atención de los hábiles matemáticos suecos para que calculen cuánto se ha gastado en Cuba y en las intervenciones en otros países. Este dinero podría haberse utilizado para invertir en los dos millones de hectáreas actualmente abandonadas en Cuba, lo cual habría facilitado la producción de alimentos para el pueblo, en lugar de echar la culpa al bloqueo. Por último, si se aplicara la fórmula cubana en Suecia, se traería la primera de sus consecuencias a los suecos: así como en Cuba desapareció el azúcar y en Venezuela el petróleo, en Suecia desaparecerían los Volvos. Ah, y por favor, no se hagan los suecos al respecto.

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