Por Julio Benítez
De algún modo esa dicotomía no puede interpretarse desde una perspectiva dogmática. Claro que el mundo ya no es solo el barrio de la esquina ni tampoco la aldea provinciana o la capital controladora. Hoy hay serios indicios de universalización de la cultura, de las comunicaciones y las ideas.
Aún más, no solo indicios sino hechos concretos. El mundo, a pesar de ello como diría Ciro Alegría es ancho y ajeno. ¿Por qué? El nacionalismo destruyó la Unión Soviética, pone en peligro a España y divide a naciones que nacieron juntas. Las guerras por la tierra natal es motivo de conflictos, de guerras y zafarranchos. No solo el fútbol muestra esa ardiente forma de defender una bandera o un país.
Se equivocan los que explican nuestra época desde una perspectiva radical. Sí hay globalización pero como reacción inmunológica, como diría un amigo mío, lo nacional, semilla de lo universal está más vivo que nunca.
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