Memorias del 11 de Julio

Por Alejandro López

La mañana del 11 de Julio fue bien apacible: salgo a hacer un paseo con mi perro al borde del río Hudson, sesenta millas al norte de la ciudad de Nueva York. Con mi camara de fotos capturó unas imágenes de un ave que parece estar gravitando sobre la superficie del agua. De regreso a mi casa edito las fotos y como de costumbre las comparto en Facebook. Unas tres horas más tarde por puro ocio vuelvo a acercarme a la computadora y abro Facebook (inevitablemente corre la curiosidad de saber cuál ha sido la reacción de los amigos a las imágenes publicadas). Pero no fueron las imágenes de un ave apaciblemente gravitando sobre el agua las que confronte. Las imágenes que comenzaron a emerger fueron las de cientos y cientos de ciudadanos Cubanos moviéndose libremente por las calles del país y gritando en alta voz “Libertad” y “Diaz Canel singao”. Estas fueron sin dudas las dos frases más repetidas por los cientos de manifestantes. Lo que estaba presenciando era algo absolutamente sorprendente e inesperado. Inmediatamente lágrimas comenzaron a emerger de mis ojos y en honor a la verdad comencé a llorar y sollozar inconteniblemente. Mis hijas se acercaron apresuradamente a mi y me preguntaron qué me pasaba. Con mucho trabajo logré explicarle lo que estaba sucediendo, y junto a mi se quedaron para presenciar las imágenes que continuaban emergiendo. (A pesar de que mis dos hijas nacieron en Nueva York, ambas tienen una idea de la historia de Cuba y de las razones por las cuales yo decidí salir del país con un destino incierto en el año 1994. Ellas han tenido la oportunidad de visitar el país y ver por sus propios ojos lo que es. Han tenido, por ejemplo, la “gran oportunidad” de ir a la bodega con su abuela paterna a buscar los huevos que le están asignados por la libreta de racionalización de alimentos).

Pero de vuelta al tema: lo que estaba sucediendo en las calles de Cuba era algo que por mal hábito nunca hubiese imaginado podría ocurrir en el país que había yo dejado veintisiete años atrás! Meses después de comenzado el llamado “Periodo Especial” en el año 1990 (año en que la Unión Soviética dejó de subsidiar la economía Cubana) recuerdo perfectamente que especulamos yo, mi amigo Arnold Rodriguez “Peteco” y otros que los días del control del gobierno socialista en Cuba estaban contados. Pero al parecer nos equivocamos. Ciertamente el gobierno no cayó, pero el subsidio Sovietico fue reemplazado por el subsidio de los Cubanos que ya estaban en el exilio y que mantenían a sus familiares con “remesas familiares” que iban (van!) a parar a manos del gobierno.

De vuelta al tema una segunda vez: entre todos los videos que están circulando en vivo desde Cuba hay uno que me impacta de modo singular. Es el video de un hombre de unos cincuenta años que va saliendo de su casa con lágrimas en los ojos y hablando a la cámara de su teléfono dice que ya había llegado la hora de acabar con la dictadura Socialista y con el abuso de poder por parte del gobierno a que están sometidos los Cubanos. El dolor y la pasión con que este hombre hablaba eran algo particular. Era un dolor milenario, a pesar de que este hombre sólo hubiese sufrido el peso de esta dictadura totalitaria por los cincuenta y tantos años que tenía de vida. Nunca hubiese imaginado yo que meses después tendría yo la oportunidad de establecer una amistad (a distancia) con esta persona que hasta entonces desconocía. Su nombre es Barbaro de Cespedes, pero es más conocido como El Patriota de Camagüey. El Patriota fue encarcelado después de los sucesos del 11 de Julio, y fue puesto luego en prisión domiciliaria. Fue entonces cuando logré establecer comunicación con él. La manifestación pacífica organizada por el grupo Archipiélago para el 15 de Noviembre se acercaba (Barbaro no coincide con esta idea) cuando el día 10 de Octubre Bárbaro decide salir a las calles de su ciudad con un letrero pintado sobre su camisa: “Patria y Vida” Agentes de la “Policía Nacional Revolucionaria” se le acercaron y lo arrestaron, mientras con coraje Barbaro les decía en la cara “abajo el comunismo” y “abajo la dictadura”. Barbaro de Cespedes esta tras la rejas en este momento en Cuba, cumpliendo mas de un ano de prision por solamente oponerse vervalmente al gobierno disctatorial.

Ese mismo Domingo 11 de Julio, a las cinco de la tarde, decidí pararme con un cartel en el que se leía “Cuba Libre” en la intersección pública más transitada del pequeño poblado en que vivo (Beacon, NY). Era solo un intento de hacer eco de lo que había y estaba sucediendo ese día a lo largo de la isla de Cuba, pero desde luego estos sucesos eran (y quizás aún lo son) totalmente ignorados por los transeúntes. Los siguientes cuatro días fueron de llanto incontenibles (literalmente). Me sentía totalmente inutil estando en el trabajo sabiendo que yo gozo de una cierta estabilidad civil y económica que muchos en la isla carecen, y concluí que no podía continuar trabajando esa semana y que debía hacer uso de esta condición privilegiada de estar en la ciudad de Nueva York y salir a las calles esta vez con carteles que mi jefa me permitió pintar en el propio taller escénico en que estaba laborando. Unas horas después estaba parado frente a las Naciones Unidas, luego frente a la sede central del New York Times y más tarde en Times Square con dos carteles “Patria y Vida” y “Cuba Libre”, portando el Escudo Nacional de Cuba en mi pecho (ver foto). La semana siguiente a esta estaba yo volando a Costa Rica con mi familia en viaje de vacaciones e inevitablemente volamos sobre la isla de Cuba. Y las emociones y la tristeza volvieron a arrancarme las lágrimas.

Después de esto han venido las listas y detalles de cientos de ciudadanos perseguidos por los órganos de represión del gobierno y puestos en privación de libertad, con juicios y sentencias totalmente arbitrarias y excesivas. Si el propio Fidel Castro hubiese sido uno de estos ciudadanos que salió a las calles el 11 de Julio demandando libertad, nunca tendría la oportunidad de llevar a cabo el cambio de gobierno que se propuso en su momento. Fidel Castro tuvo el privilegio y la exclusividad de asaltar un cuartel militar en cuyo intento perdieron la vida decenas de personas, pero sin embargo solo estuvo en la cárcel unos meses y disfrutando de exclusividades culinarias que ni siquiera un ciudadano “libre” hoy en Cuba pudiera imaginar.

Como artista visual que soy, mi filosofía es que una imagen bien pulida puede valer mucho, y es por eso que me he dado a la tarea de confeccionar carteles para las demostraciones posteriores al 11 de Julio que han tenido lugar aquí en Nueva York (a las que he asistido, desde luego). Una de esas fue el concierto de Pablo Milanes en el Town Hall en Octubre 23 del 2021. Pablo Milanes no había hecho aún declaraciones claras con respecto a su posición frente a la situación política presente en Cuba. Fuese cual fuera su posición, a mi me pareció imperativo llevar el mensaje de Patria y Vida a este evento, y fue así que decidí diseñar un cartel que pudiera discretamente evadir el escrutinio de los agentes de seguridad del teatro y que pudiera erigir en un momento conveniente frente al escenario, justo a los pies del cantautor. Y así fue! (foto)

El 15 de Noviembre a las 8:00 AM estábamos frente a la sede de las Naciones Unidas con un cartel algo más grande en el que se leía: “alert@ CUBA”. (foto)

Paralelamente a esto han habido otro tipo de ayudas a personas (y familiares de estas personas) que dentro del país están padeciendo en carne y hueso el odio de este gobierno tiránico. Pero estamos hablando del momento presente y entrar en detalle sería poner en riesgo la efectividad de esta empresa así como a las personas beneficiadas. Justo hace una semana que el gobierno Cubano ha establecido que cualquier individuo que reciba ayuda desde el exterior y que sea en perjuicio de “la revolución” será castigado con hasta diez años de privación de libertad. Y ya sabemos por experiencia que los límites de lo permisible y lo pernicioso son indistinguibles unos del otro.

Lo que sucedió el día 11 de Julio esta aun girando, y seguirá girando. El gobierno “Revolucionario” de Cuba lejos de (r)Evolucion ha Involucion(ado). El primer líder de esta Revolución se impuso a la fuerza, luchando con las armas y pagando con sangre (ajena). Ese fue Fidel Castro, quien evadio el sistema de voto democratico y tomo el poder por medios violentos. Nominalmenete ese primer Presidente de la Revolucion fue Osvaldo Dorticos, pero ya bien sabemos que a este lo “suicidaron”. El segundo “presidente” fue el hermano del primero, y fue elegido “popularmente” por su propio hermano. Despues este hermnito se canso del poder y con el dedo indice selecciono a su sucesor, a quien el pueblo conoce por el carinoso nombre de Singao Puestoadedo. Y el Singao tiene a nuestro pais en un estado de miseria que no una, sino cien Revoluciones hacen falta para salvarlo. Y lo Salvaremos! Patria, Vida y Libertad!

NY, Febrero 3, 2022.

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