Lázaro García Medina. Intimidad del taller

Los artistas suelen tener una serie de rituales, formas de organización, incluso manías; o por decirlo de alguna manera, obsesiones. Es indiferente si es un pintor, un grabador, un escultor, un escritor o un músico, siempre tendrán alguna cosa que forma parte de su proceso creativo. Muchas de esas manifestaciones del talento ocurren en sus talleres, estudios o salas de trabajo. El ‘espacio de la creación’ donde de alguna manera cuecen lo que van a mostrar al mundo.

Siempre he sentido admiración y curiosidad por ese mundo privado en el que se produce el ‘milagro’ —arduo trabajo más bien— de la creación. Por ese contenedor de cosas que es Internet, podemos ver fotos de los grandes artistas sus talleres —siempre nos sorprenden el orden o el desorden—, la ubicación de la paleta, los libros que están a mano, los escritorios; esa increíble sensación de encontrar al artista consigo mismo en su limbo.

Muchas veces, cuando mis amigos artistas me invitan a sus estudios o espacios de trabajo, me invade la sensación de sentirme especial, reconocer el valor que uno puede tener para el artista que te permite ese privilegio. Me conmueve sobremanera entrar en los estudios y ver las piezas terminadas, los bocetos, las obras inacabadas, las obras en las que están trabajando… que te cuenten ‘los porqués’ de muchos de los detalles… o que un escritor te haga una lectura privada de su próxima novela y de pronto se detenga y agarre un lápiz, escriba algo… y retome la lectura con la nueva aportación; que te cuente que ‘tal día, en tal situación’ que vivió es la que refiere en esa obra.

Y dodo esto, ¿a qué viene? El motivo es que quiero compartir parte del proceso creativo de un amigo. Alguien al que he tratado toda mi vida, desde la misma ciudad donde crecimos, Holguín, la universidad, la vida fuera de la isla, hasta el día de hoy. He comenzado a tener este tipo de ‘intimidad’ con la obra de Lázaro García desde que expuso «Los cantares de Robinson Crusoe» (Barcelona, 2015) en la Galería Alonso Vidal. 

Lázaro García está trabajando en una nueva serie —tengo su permiso para hablar de esto ahora— y prácticamente he formado parte de la misma desde el momento en que me comentó que estaba comprando los lienzos. Todos los detalles: tamaño, tipo de tela, pinceles, marcas de colores al óleo… el trabajo de información previa e investigación. Un proceso que compagina con los trabajos que habitualmente realiza para ganarse la vida. 

Voy a dividir las galerías en bloque para que pueda verse mejor la evolución de la obra y cuando estén terminadas haremos una exposición virtual en Ego de Kaska, su casa  ‘on line’. Os invito a disfrutar y doy las gracias a Lázaro por su amistad.

Roger Castillejo Olán

Galería primera:

Galería segunda:

Galería tercera:

Galería cuarta (y final):