La profecía de Marx

Por: Pedro Díaz Méndez

La prédica de Marx tiene (a pesar de ser atea) un componente religioso sumamente claro. Marx fue, en realidad, un tremendo plagiador de las escrituras bíblicas. Y es precisamente por esa razón que su filosofía caló profundo en el corazón y mente de la humanidad. Para Marx, como la mayoría de nosotros sabemos, existe un agente de la revolución que está predeterminado por la historia. Ese agente es la clase obrera y está llamada por las leyes de la historia a materializar la última revolución.

Esa revolución, para Marx, va a tener lugar de manera indefectible cuando las contradicciones del capitalismo sean tales que se haga inevitable la revolución de clases. El filósofo alemán plantea un Apocalipsis que es la “crisis de sobre producción,” el colapso inevitable del sistema económico y, por ende, de las relaciones de producción. Asimismo, existe un Cristo que encarna en el cuerpo colectivo de la clase obrera. La clase obrera es un Cristo que además se inmola en la cruz en el mismo momento en que hace la revolución. ¿Por qué razón? Porque al hacer una revolución contra la burguesía y traer al mundo una sociedad de una sola clase está trayendo, en verdad, una sociedad sin clases.

Al hacer su revolución el proletariado detiene el movimiento dialéctico de la historia y se inmola como clase social. En palabras religiosas, se sacrifica por los pecados del hombre. El dogma marxista está plagado de contenido y terminología religiosa. Lo anterior explica por qué le fue fácil penetrar el subconsciente colectivo de una humanidad, la cual había sido bombardeada durante siglos por el pensamiento de la doctrina cristiana. En pocas palabras, la estructura teórica marxista no era nada nuevo ni desconocido para las masas de occidente; planteaba una lucha similar a la lucha apocalíptica entre el bien y el mal. Lo único que cambiaba eran los actores: jugando el proletariado el papel de las huestes celestiales y la burguesía el de las huestes de satanás.

Otro aspecto religioso de la teoría marxista es la “profecía”, término que se utiliza frecuentemente en religión, es decir, la llegada de la fase superior del socialismo, o, comunismo, en lo que vendría a ser el paraíso comunista, un lugar sin clases sociales, sin nacionalidades, y sin divisiones raciales, el fin de la historia, un espacio límpido y puro. Solo que el paraíso comunista es un paraíso físico y no metafísico como el cristiano.

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