Por Abuelita Inés de la Cruz, la mística
¿Se puede vivir desde y con la literatura? ¿Es decir, la literatura es un soporte natural de la vida anímica para permanecer espiritualmente vivo, o es un ardid que deviene «bajo sospecha»?
Digo que no es posible la literatura como soporte espiritual, pero al mismo tiempo afirmo que constituye la metafísica de los intelectuales. Esta paradoja refuerza, de por sí, una dudosa sospecha a tomar en cuenta.
En el libro de Boris Groys, Bajo sospecha: una fenomenología sobre los medios, encontramos evidencias factuales, sociológicas y psicológicas que nos permiten estar de acuerdo o no con la respuesta antes aludida.
Pero la evidencia de que la literatura cubana es un ardid omnipresente instituye una sospecha. ¿En qué radica el sentido de la literatura cubana actual? ¿A qué valor ideal, moral y estético se adviene?
No quiero aseverar una idiotez, pero sospecho que la escritura de los autores alienados al texto en sí, es de un «pan comido y dormido».
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