La «historia me absolverá» vs. «la historia conservará»

Por Genovevo Griñán

La obra de ensayos que se encuentra en proceso editorial aborda un vacío significativo en la historia intelectual de Cuba: el pensamiento de derecha. A menudo eclipsado por la predominancia de corrientes izquierdistas, se soslaya el surgimiento de un pensamiento reaccionario durante la época de Machado, una reacción frente al revolucionarismo positivista que entonces prevalecía.

Si bien el positivismo impulsó logros materiales importantes como infraestructura, salud y educación, su capacidad para generar un pensamiento arraigado en lo espiritual y lo político era limitada. De hecho, esa corriente ideológica se alineaba más con las bases del pensamiento político revolucionario, nacionalista, progresista y democrático que caracterizaba la historia de Cuba.

El análisis de figuras como Alberto Lamar, Fernando Lles, Ramiro Guerra y Orestes Ferrara, relegadas al olvido en la escena política cubana de esa época, podría revelar su conexión con lo que podría considerarse una ‘revolución conservadora’ de tintes nacionalistas. Sin embargo, carecemos de una bibliografía exhaustiva y un estudio detallado que profundice en el pensamiento de estos actores implicados en esa revolución conservadora nacionalista.

El término revolución conservadora nacionalista alude a un movimiento intelectual y político que buscaba restaurar el honor y la virtud al patrioterismo, en un momento en que este último atravesaba una crisis. Esta corriente intelectual aspiraba a despojar los contenidos liberales del positivismo en pos de un proyecto político distinto.

Los observadores reaccionarios de aquel entonces, contrarios a la máxima, «la historia me absolverá», identificaban en el mundo rural y en la clase campesina un vasto espectro de mentalidad conservadora arraigada en la tradición espiritual y nacionalista de Cuba.

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