«Cautocracia»

Por Ego de Kaska

Recientemente acuñé el término cautocracia para definir y caracterizar la región cultural del Cauto durante la primera mitad del siglo XIX. A diferencia del término sacarocracia utilizado por Moreno Fraginals para describir el poder económico y social de los dueños de ingenios y plantaciones azucareras con mano de obra esclava en las regiones occidentales de Cuba, la cautocracia se refiere a la noción abstracta, respaldada por evidencias documentales de la época, de los aspectos espirituales del poder del cautócrata cubano y su conquista del espacio cubano a través de la ganadería y la esclavitud patriarcal.

Por consiguiente, la cautocracia denota un espacio vital que abarca los territorios administrativos de Bayamo, Manzanillo, Las Tunas, Holguín y Camagüey hasta la antesala de la Guerra de los Diez Años. En estas regiones centro-orientales de Cuba, el cautócrata cubano consolidaba su poder económico y espiritual mediante la explotación de la ganadería y la esclavitud patriarcal.

La nueva historiografía de los estudios postcoloniales plantea una perspectiva renovada sobre la crisis de la plantación esclavista en Cuba. Contrariamente a la visión pseudo-marxista que sostiene la existencia de una crisis en la plantación, se argumenta que el fenómeno de la deriva socioeconómica cubana en la primera mitad del siglo XIX se manifiesta a partir de 1840 con la implosión de la cautocracia cubana. Los eventos relacionados con esta deriva socioeconómica del régimen cautocrático en Cuba fueron inicialmente expuestos en un breve ensayo que presentaré a continuación.

En medio de los años más difíciles del llamado «periodo especial», en 1994, surgió en el ámbito editorial cubano el Premio Pinos Nuevos. Este concurso, a partir de entonces, se dedicó a publicar obras de autores inéditos o autores que habían publicado solo un libro en géneros como poesía, cuento, novela, testimonio, ensayo, crítica, investigación y teatro. Dos años después de la primera edición del concurso, en 1996, se otorgó el premio en la categoría de ensayo (ciencias sociales) al texto titulado La hacienda de Bayamo (inédito desde 1990), una suerte de investigación histórica regional sobre la primera mitad del siglo XIX en Cuba.

Este texto sentó las bases de una investigación histórica enmarcada en el espíritu positivista de la historiografía cubana. Su objetivo era ofrecer una nueva visión del panorama histórico nacional en relación con la esclavitud patriarcal en las regiones marginales del mercado mundial. Al igual que Moreno Fraginals lo hizo con El Ingenio, un análisis sobre el complejo sociocultural del sistema de plantación esclavista, con La hacienda de Bayamo nos propusimos desarrollar una teoría historiográfica diferente: explorar una empresa agrícola en el contexto de la crisis de la esclavitud patriarcal, un sistema de relaciones culturales de dependencia ligadas al patriarcado y al señorío hacendístico, cuyas tendencias y particularidades definen la región histórico-cultural con un enfoque patriarcal y paternalista. Este estudio fue anunciado por Jorge Ibarra en su obra Regionalismo y esclavitud patriarcal en los departamentos Oriental y Central de Cuba (1988), el cual abordó la mentalidad y las conexiones familiares del patriarca terrateniente que decidió unirse a la guerra por la independencia de Cuba en 1868.

A diferencia del Ingenio y el Cafetal, la Hacienda posee la virtud de constituir un módulo agrario polivalente, basado en una estructura productiva que combina diversas actividades (ingenio, plantación de tabaco, cafetal, cultivos menores y potrero para la cría de ganado vacuno). Estas interrelaciones generan una economía autosuficiente y una distribución autárquica (reproducible) en el tiempo, lo cual caracteriza a la Hacienda como una entidad distintiva. Hasta 1868, los poderosos miembros del patriciado criollo, una clase social influyente, habían configurado una mega región que abarcaba los territorios de Bayamo, Manzanillo, Las Tunas, Holguín y Camagüey.

La noción de Hacienda y su detentador cautócrata brinda un marco metodológico para una teoría cultural: la regionalización histórica de la cultura cubana en el siglo XIX. Al explorar las implicaciones históricas y culturales de la regionalización en Cuba, la Hacienda incorpora, además de la conocida dualidad del azúcar y el tabaco, una tercera dirección de investigación y competencia, o una tercera temporalidad que define al ser cubano en el periodo colonial. Esto plantea un tema innovador para la historiografía cubana.

Es importante destacar que Fernando Ortiz no tenía conocimiento de esta tercera posibilidad, que de haberla visualizado, habría modificado su hipótesis sobre la transculturación. Ahora sabemos que, en la conquista del espacio cubano, tema anunciado por Juan Pérez de la Riva, la Hacienda y el cautócrata representan la primera fuerza social en la formación de pueblos y culturas locales, donde surgieron los movimientos reformistas e independentistas más radicales de Cuba.

Si desconocemos la historia de las ambiciones y mentalidades del cautócrata cubano, nunca podremos comprender los orígenes de la castrocracia (el poder del castrismo) y del totalitarismo administrativo de tipo patriarcal en Cuba, basado en un sistema de relaciones de dependencia paternalista.

Una edición corregida y ampliada de este libro será publicada por Ediciones Exodus en octubre de 2024.

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