La décima de hoy

Por Waldo González López

                                    LA HOJA

                                                 A Fina García Marruz

La hoja que va cayendo

nada sabe de la muerte:

que triste su triste suerte

en su caída muriendo.

Ella que se va, viniendo

de la dicha del verdor,

nada sabe del amor,

nada sabe de la vida:

el poeta no la olvida,

él revive su esplendor.

Esta décima —surgida tras escuchar a no recuerdo cuál repentista, que dedicara una suya a un árbol y sus hojas— la escribí a fines de los ‘60s y la incluí en varios poemarios y decimarios, incluso en el último que publiqué en Cuba: Estos versos que maldigo (Colección La Décima, Ediciones Unión, 2005), y la dediqué a la admirada Fina García-Marruz, quien, como su esposo, el también poeta y ensayista Cintio Vitier, laboraba entonces en la Biblioteca Nacional José Martí, donde yo los visitara en varias ocasiones, tras ser ubicados allí por la desconfianza oficialista a causa de un «grave» problema: el catolicismo de ambos. Fina, tan cariñosa y amable como siempre, me confesó que le gustaba mi texto, y yo días después se la llevé dedicada.   

Y ese fue, quizás, uno de los decisivos impulsos —como otros de Félix Pita Rodríguez y Eliseo Diego— que me estimularían a iniciar la amplia labor en provecho de nuestra querida estrofa que entonces nadie hacía en la Isla: la publicación de crónicas sobre los decimarios de muchos poetas del país, publicadas, primero en la revista Bohemia (donde comenzara «el ejercicio del criterio», tal escribí en «El goce de una cárcel», prólogo de mi segundo libro de crítica sobre la estrofa La décima…¿si o no?), cuyo equipo cultural integrara durante años hasta mi renuncia en 2010 (cuando una fiel colega me informara que al día siguiente sería expulsado por mi negativa pública a pertenecer al Partido Comunista), como asimismo en la página cultural del diario Juventud Rebelde (donde mantuve mi columna «La Décima», hasta mi pública discusión/disensión con Rogelio Polanco Fuentes —el siempre oportunista/trepador y entonces director, luego embajador en Venezuela y hoy rector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales— por publicar una entrevista con un colega injustamente acusado).  

Muchos años después, de esa amplia labor, reuniría las crónicas publicadas en dichos órganos, como otras en distintos espacios, y, en ocasión de cumplir tres décadas de mi labor crítica, aparecerían dos volúmenes con una selección en sendos volúmenes: La décima dice más (Colec. Crítica Literaria, Editorial El Mar y la Montaña, Guantánamo, 2005) y La décima, ¿sí o no? (Colec. Cabaniguán, Editorial Sanlope, Las Tunas, 2006), reeditados al año siguiente por otra editorial.    Mas, olvidaba apuntar otro dato de interés: en 1996 los poetas tuneros Carlos Chacón Zaldívar y Antonio Gutiérrez Rodríguez prepararon la «antología de nuevos decimistas cubanos» Aguas del ciervo que canta, cuyo prólogo «La nueva décima, siempre joven», escribí, a petición de un editor de la Casa Editora Abril, que la publicaría ese año.    Los antólogos reunieron en el libro 16 nuevas voces, entre ellas, tres autoras: Elizabeth Álvarez Hernández (dos de cuyos decimarios ha publicado la Editorial Primigenios, de Miami), las residentes en España: Ileana Álvarez González y, en Chile: Damaris Calderón, como otros que sobresalen por su valiosa obra editada en décimas y otras estrofas: Ronel González Sánchez y José Luis Serrano (ambos con poemarios publicados por Primigenios), Yamil Díaz Gómez (editor, periodista y profesor), Carlos Esquivel (cuya poesía y narrativa descuellan en las letras de la Isla) y el asimismo narrador David Mitrani, residente en Italia.      

Del propio modo, durante años me dediqué a la investigación y la publicación de las selecciones: Moradas para la vida (poesía de Serafina Núñez, Ediciones Vigía, Matanzas, 1995), Viajera intacta del sueño. Antología de la décima cubana (2001), Este amor en que me abraso (décimas de José Martí, 2003), De tu reino la ventura. Décimas a las madres (2003), Que caí bajo la noche. Panorama de la décima erótica cubana (2004), como los estudios y antologías, en colaboración con Mayra del Carmen: Navegas, Isla de Oro. Panorama de la décima para niños (2009) y Esta cárcel de aire puro. Panorama de la décima cubana en el siglo XX (en 2 tomos: 2010 y 2011).   

Sobre nuestro amplio Panorama —proyecto nunca antes realizado en Cuba, a pesar de existir desde tiempo atrás, dos instituciones dedicadas a la promoción de la estrofa nacional— sabía que era una “locura”: osadía y odisea, según definió mi acción un colegamigo innombrable, pues sobrevive en la Isla Gulag y puede traerle problemas— inclumos poetas entonces y ahora exiliados en EUA, Miami, algunos fallecidos, como Eugenio Florit, Pura del Prado, Anilcie Arévalo y Pedro Alberto Assef; Orlando González Esteva, Efraín Riverón, Emilio de Armas, Nuvia Estévez, Rigoberto Díaz Cutiño, Jesús Álvarez Pedraza, Lourdes Díaz Canto, María de las Nieves Morales Cardoso, Leonel Pérez, José Alberto Velázquez, Legna Rodríguez Iglesias, Marlene Lufriú, Elia Rosa Borges, Samuel Perdomo, Juan Antonio Díaz, Ángel Antonio Moreno y el disidente cienfueguero, residente en Guantánamo, poco antes de caer en prisión: Roberto Quiñones; en Tampa: Alberto Sicilia y Nelson Gudín; en Kentucky: María Josefa Reyes; en México: Niurbis Soler y Agustin Labrada; en Rep. Dominicana, Santo Domingo: Luis Beiro y Alfonso Quiñones; en Ecuador, Quito: Alberto Serret y Liset Lantigua; en Santiago de Chile: Aramis Quintero y Damaris Calderón; en España: Pedro Luis Ferrer, Ana Rosa Díaz Naranjo, Gleybis Coro, Sonia Díaz Corrales, Francis Sánchez, Ileana Álvarez, Mayda Anias, Norge Batista, Alexis Díaz Pimienta, Luis Rafael Hernández y Abel González Melo; en Francia, París: Severo Sarduy; en Italia, David Mitrani.     

  Mayra del Carmen, por su dedicación al estudio y posterior publicación de la décima escrita por mujeres, merecería en Cuba tres lauros nacionales por sus estudios-antologías: La poética de Rafaela Chacón Nardi (Premio Pinos Nuevos, 1996), Recado para Jonás. Sobre el discurso femenino en la décima para niños en Cuba (Premio La Edad de Oro 1999; 2001) y Hombres necios que acusáis. Estudio sobre el discurso femenino en la décima en Cuba (Premio Alejo Carpentier 2000; 2001), los que, por mi constante insistencia, al fin publicara dos de ellos corregidos y aumentados en Alemania y Miami, respectivamente: Hombres necios que acusáis… (Veinte años después). Estudio sobre el discurso femenino en la décima cubana (Ilíada Ediciones, Col. Cuadernas, 2021) y Ámbito de amar. La poética de Rafaela Chacón Nardi (Editorial Primigenios, Col. Ensayo, 2022).   

Asimismo, reuniría todas las décimas de Rafaela Chacón Nardi en Mínimo paraíso (Ediciones Matanzas, 1997) y la selec. Rosa de mi mansedumbre, con la poesía de Serafina Núñez (Editorial Capiro, 2000).    Por mi parte, publicaría los poemarios y decimarios: Espinelas con espinas (1981), Que arde al centro de la vida (1983), Salvaje nostalgia (finalista del Premio Plural, México, 1989; La Habana, 1990), Casablanca (Colombia, 1995), Las palabras prohibidas (1997), Estos malditos versos (La Habana, 1998; México, 1999), Ferocidad del destino (2001), El sepia de la nostalgia (2006), Umbral de la nostalgia (libro de arte, con mis poemas de Salvaje nostalgia, ilustrados por la artista plástica Julia Valdés, 2008) y los poemarios para niños con décimas: Jinetes del viento, Voces de la querencia y el decimario dedicado a mi hijo Libro de Darío Damián.    

  Ya, en Miami desde julio del 2011, he publicado tres libros, en dos de los cuales está presente la estrofa: el poemario: Trazo estos signos en la arena (Ediciones Baquiana, Col. Poesía, 2015), y el volumen de crítica La poesía, esa voz que llega a nosotros (Col. Cuadernas, Ilíada Ediciones, Alemania, 2021), donde incluí ponencias leídas en el Encuentro-Festival Iberoamericano de la Décima, Las Tunas, Cuba, sobre importantes poetas, como el argentino Baldomero Fernández Moreno (luego incluida en el volumen Dará el tiempo su medida. Memorias de dicho evento, Editorial Letras Cubanas, 2001) y en la revista Prometeo Digital, Madrid, 2006); el español Miguel Hernández (leída en dicho Encuentro-Festival y publicada en Cubaencuentro, España, oct. 2013) y la poeta-cantora chilena Violeta Parra (también leída en ese evento y publicada en el blog Gaspar El Lugareño, Miami, 2018).

   Igualmente, aparecen en el volumen «La décima dice más» (prólogo a la selección de mis ensayos sobre la estrofa, publicada por la Editorial Letras Cubanas, 2001), como los prólogos del poemario con varias espinelas Bosque de vidrio, del matancero Jesús Álvarez Pedraza y los decimarios: Bajo la piel del silencio, del tunero Rigoberto Diaz Cutiño y De amores y desamores, del capitalino Ariel Aboal.   

Mas, tras llegar a Miami, advertí con y sin nostalgia (sic Benedetti) que la décima no es tan asumida por los poetas, salvo por algunos como los valiosos: Efraín Reverón, Manuel Vázquez Portal, Nuvia Estévez (publicados por Primigenios) y María Josefa Reyes, a los que se suman otros de no menor valía, que aún no han publicado aquí en Miami, como la pareja conformada por María de las Nieves Morales Cardoso y Leonel Pérez, que, además, integran el Dúo Ad Libitum.   

Mas, repito, lamento la rara incursión de la mayoría de los poetas aquí residentes en la que denominara «la estrofa del pueblo cubano», en el siglo XIX, el también poeta José Fornaris, colegamigo del muy popular en esa centuria: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, «El Cucalambé».    Justamente, de su reconocido volumen Rumores del Hórmigo, publicaría en 1984 Ediciones Universal, en su Colección Clásicos Cubanos, la tercera edición de la selección Décimas cubanas, cuya «Presentación» escribiera Marino Pérez Durán, quien allí informa que tanto el sustancioso «Prólogo», como las necesarias «notas finales, con explicaciones de vocablos indígenas o técnicos y expresiones usadas en la obra, como los comentarios y juicios críticos»,   pertenecen a «El Capitán José Muñiz Vergara, veterano de nuestras guerras de independencia, cultor de las buenas letras —que usaba como periodista el seudónimo de “El Capitán Nemo”—, publicó en 1938 esta edición de las poesías del Cucalambé, bajo su mismo título original de Rumores del Hórmigo», luego reeditada, por Ediciones del Exilio, en la Venezuela de 1964 y, finalmente. la tercera ya mencionada aquí. 

   Y aquí concluyo esta suerte de crónica sobre la décima, a la que tantas jornadas, esfuerzos y alegrías dedicamos en Cuba Mayra del Carmen y quien escribe.
   
   
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