La «conciencia infeliz» y los sistemas mágico-religiosos

Por Homo Nganga

En la evolución histórica de la humanidad, el anhelo de reconocimiento como ser libre y soberano se erige como una fuerza determinante que separa la conciencia feliz de la infeliz. Cada movimiento que ha surcado el tiempo se resume en un conflicto épico, cuyo curso implica la extinción de la conciencia infeliz para transformarla en una conciencia plena de felicidad.

Las posiciones fundamentales en la lucha por estos principios éticos conforman la esencia de una historia completamente antropologizada. A partir de un duelo imaginario, donde chocan dos libertades personificadas como figuras de un orgullo surreal, el ámbito humano se divide en vencedores y vencidos. Los primeros ascienden al papel de señores, mientras que los últimos se ven relegados a la posición de siervos, asumiendo la responsabilidad de las bases materiales de la libertad del amo.

Esta paradoja revela la persistente insatisfacción de la conciencia infeliz en ambos casos: el amo sigue anhelando el reconocimiento según sus demandas, mientras que, para el amo, el esclavo carece de relevancia como fuente de reconocimiento en forma de igualdad. De esta manera, el esclavo queda condenado, por la simple condición de su esclavitud, a la no satisfacción, a menos que la lucha entre ambos provoque un estado de satisfacción a través de la religión.

En el terreno de lo religioso, se manifiesta con vehemencia el anhelo de reconocimiento y la representación mágica de los sistemas religiosos, tales como la santería, el palo monte, el vodú y el espiritismo, entre otros. En medio de un sistema de plantación esclavista, los esclavos negros anhelan fervientemente ser reconocidos y encuentran en estos sistemas religiosos una necesidad imperante y una representación mágica que les otorga algún grado de satisfacción.

Joel James, en este libro, parte de la tesis hegeliana que aborda la dialéctica entre el amo y el esclavo. Desde una conciencia insatisfecha de la libertad, la religión emerge como un sustituto y una actividad inmunológica. El esclavo encuentra su felicidad y experimenta el reconocimiento de la libertad, en tanto la representación múltiple de lo mágico y religioso oculta la satisfacción intrínseca y segura de una conciencia plenamente feliz.

El libro «Joel James: la cultura es una observancia» explora de manera exhaustiva estas ideas, respaldándolas con el material empírico necesario.

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