La Candelaria: fiesta de Luz y Poda

Por José Raúl Vidal y Franco.

La tradición dicta que cada 2 de febrero, en el contexto de la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, se debe de hacer un corte, mínimo, aunque sea, de las plantas y el cabello. Este corte es asociado a la fertilidad de la tierra y los beneficios del agua, entendido como abundancia, fecundidad y vida.  De ahí que podar las plantas este día o cortarse el cabello devenga en buen augurio de que renacerá más vigoroso y bello.

Ahora bien, no podemos obviar el hecho de que esta festividad es de origen bíblico. Parte de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén por la Virgen María. Según la ley religiosa judía: cuando la mujer daba a luz, quedaba impura, y, por tanto, a los 40 días debía ir al Templo de Jerusalén a ofrecer en sacrificio una paloma o una torcaza, con lo que quedaba purificada. Cuando María y José acudieron al Templo a ofrecer su sacrificio y a presentar al niño, allí se encontraba el anciano Simeón, quien con fama de sabio dijo de Jesús que era luz para iluminar a las naciones. Por eso la Iglesia bendice los cirios llameantes este día.

Pero no es hasta el siglo VI, muchísimos años después de que el imperio romano adoptara el cristianismo como religión oficial, que se celebra y llega a Roma procedente de Oriente. Allá se le llamaba Encuentro o fiesta de la luz y la candela, adoptada en lo sucesivo por la iglesia católica. Desde un principio fue asociada a los cirios y antorchas encendidas en las manos de los fieles para resaltar la figuración de Cristo como signo de luz. De esta procesión deriva el nombre de Candelaria.

Según investigadores, se celebra por primera en Tenerife, Islas Canarias, al suroeste de España, a principios del siglo XV. Allí, la Festividad solía estar centrada en una o varias hogueras, con bailes, comidas y bebida alrededor. Así le rendían honor a esta advocación mariana que más tarde fue traída —entre imagen y costumbres—, al nuevo mundo de la mano de los emigrantes.

A Cuba La Virgen de la Candelaria llega con los canarios quienes sentaron su patronazgo en diversos pueblos y ciudades a lo largo de la isla. Con el cursar de los años, la tradición fue arraigándose hasta llegar a nuestros días colmada de los matices que le impregnan la religiosidad y gracia popular.

Cierto o no, el corte asociado a esta Fiesta, es netamente invención popular, trasmitida por generaciones que aseguran haber probado misteriosos resultados de fuerza y belleza, de abundancia y crecimiento, gracias a una Madre que no deja de iluminarnos.

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