Irene A. Wright, el primer historiador moderno sobre Cuba.

Por José Antonio Huelga

El primer «historiador moderno» sobre Cuba no fue cubano, sino norteamericano. Historiadora, archivista y periodista Irene A. Wright, nació en Ouray, Colorado, un pequeño pueblo minero en las estribaciones de las montañas de San Juan, en diciembre de 1879. Viajo a México, aprendió español y encontró trabajo enseñando inglés, traduciendo guías para el museo de historia natural. Permaneció en el país durante tres años, volviendo a casa solo cuando estuvo lista para volver a matricularse en la escuela. Se graduó en la universidad de Roanoke y en 1902 pasó a la Universidad de Stanford, donde se convirtió en la segunda mujer que ocupó el cargo de editora jefe del periódico de la universidad.

En La Habana escribió en diarios, primero en el Havana Post y luego en el Havana Telegraph, antes de comprar su propia publicación, una revista semanal de política y cultura para los lectores americanos llamada The Cuban Magazine. Wright se dedicó a «representar a Cuba en términos cubanos». Mostró «una visión inusualmente clara y notablemente respetuosa de la identidad y el orgullo nacional», así como una gran valentía al hablar del legado del colonialismo en Cuba. Se burló de las empresas inmobiliarias estadounidenses contemporáneas: «¿Arrancar un naranjo? Sí, y formando un nuevo estado para la Unión de los Yankees, eso es lo que está haciendo».

Su primer libro, Cuba, salió en 1910. No se parece a ninguna de sus obras posteriores: un retrato íntimo de la vida social, política y natural y de la historia de Cuba, compasivo y perspicaz, pero raramente precioso, con un vigor postmoderno ocasionalmente irónico. En el libro se lee: «Aquí la lógica y la secuencia racional no son la regla. La vida corre, no como la realidad, sino al estilo de los libretos y las obras de teatro». Estas inconsistencias no van en contra de su amor por el país; de hecho, las contradicciones que existen en todos los detalles de nuestra vida cotidiana podrían ser exactamente lo que ella encuentra tan seductor.

El siguiente libro de Wright, Historia documentada de San Cristóbal de la Habana en el siglo XVI, se terminó en 1927. La noticia de un adepto e incansable investigador del archivo se extendió por toda Europa. Una vez terminadas las historiografías de Cuba, recibió encargos de investigación de los Países Bajos, Gran Bretaña y España para traducir y editar tomos multi-volumen sobre las primeras conquistas de esos países y las rivalidades interestatales en las Américas.

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