Por Coloso de Rodas
Casi toda –para no decir que toda- la literatura que se escribe hoy lleva el sello del «individualismo erótico artificial», -una forma de vida en «espuma», la forma artificial de la historia del single, para citar una metáfora de la esfera de Sloterdijk.
Poetas, narradores, ensayistas, casi nunca reclaman en sus obras los «derechos individuales naturales». El «individualismo» que se profesa arriba se confunde con esos derechos en todas partes. De modo que, hay una forma atroz de vida individualista que pugna confundiéndose con los derechos individuales naturales: cultura vs. biología.
Lo que reclama el personaje de la novela «La rebelión de Altas» John Galt –si lo has leído bien- es la presencia en la cultura de masas de la «fuerza individual natural del músculo» (un perspectivismo del egoísmo natural), cuyo vitalismo no debe contribuir a la construcción de una «sociedad individualista o individualizada» mediante la cual -hoy se ha provocado- aparezca la creación de la subjetividad en función del mundo globalizado «in abstracto».
La espuma (la individualización) que se derrama naturalmente en el punto de ebullición, provoca que los derechos individuales naturales se evaporen ( enmascara), por consiguiente, en una ambigua retórica del discurso grandilocuente de la izquierda caviar contemporánea.
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Vamos a tratar de aclararlo más, aunque se quede más oscuro y correoso