Nancy Rogers reads Go Set a Watchman in the old Monroe County Courthouse in Harper Lee's hometown, on the morning of the book's release.

Harper Lee y el Corazón de América

Por: Julio Benítez

Acabo de leer Go Set a Watchman de Harper Lee, la famosa autora de To Kill a Muckingbird, (Matar el ruiseñor), premio Pulitzer 1961 de la cual se han vendido 40 millones de ejemplares. Vuelve o comienza la autora esa zaga de Jean Louise FInch, una jovencita de clase media acomodada del sur de los Estados Unidos. Se afirma que la segunda novela de ella fue en realidad la primera que escribió. Aquí, las memorias infantiles si bien enriquecen la narración, no son el principal motivo temático del libro. Matar el ruiseñor tiene un tono más fresco, juvenil que ha robado el interés de millones de lectores en este país. Go Set a Watchman (Ve por un centinela o vigilante) es un poco más denso en la descripción de los personajes, de sus diálogos y de lo que llaman ideologemas.

Una nota curiosa que no podemos obviar es la referencia al personaje Dill, quien es inspirado en realidad en Truman Capote que fue un vecino y un íntimo amigo de Lee. A su vez, Harper fue utilizada como modelo en la primera novela de aquel. Su larga amistad los unió en aquella visión del Sur que hizo famoso al escritor de A Sangre Fría, la cual, según indicios contó con la colaboración de la autora de una novela considerada por muchos no solo como un clásico sino la más significativa del siglo XX.

Go To Set a Watchman es una novela que no solo nos muestra este país desde la óptica de los blancos del Sur, sino también es una aproximación sicológica en muchos sentidos retrospectiva con relación a Jean Louise, quien se ha llenado de ideas liberales gracias a su estancia en Nueva York. Sin embargo, en la medida que ella descubre que su padre y su pretendiente al que amaba se han unido a un consejo de ciudadanos que quieren “mantener a los negros en su lugar”, la encamina a una desilusión, a un rechazo de sus raíces.

Es esta una aproximación a lo que algunos llaman el “corazón de la tierra” o la patria. En ella encontramos el conflicto aún por resolver entre los tradicionalistas del sur y los derechos de los afroamericanos. Pero más que eso hay la descripción de los fenómenos que hoy en día vivimos en este gran país. EL derecho del individuo, del Estado por encima de la Unión y la reacción de gran parte del hombre común que ve con recelo el constante y creciente poder del gobierno federal.

Muy significativa resulta esa conversación final del Dr. Finch, tío de la protagonista quien califica a la sobrina como obstinada, cuadrada en sus convicciones para juzgar a los demás. Ella, como muchos liberales se sienten completamente dueños de la verdad; pero no es la humanidad y menos el individuo un ser hecho a la medida de nuestros deseos y convicciones. Cada individualidad tiene su propia identificación y también una compleja red de acciones y sentimientos. EL padre de Jean Louise, Atticus Finch y Hank, el pretendiente, no son malas personas; aunque piensen de una manera retrógrada según la joven. Ellos son parte de esta sociedad y sus conflictos son también dignos de ser tenidos en cuenta. Son lo que llaman la Cultura Blanca que se resiste al cambio, pero que pueden tener también muchos valores y que para más de uno representa lo mejor de América. La conversación llega a la muchacha como un bálsamo contra el odio. Ese mismo odio que nació en ella al descubrir que otros piensan diferente y que su padre, a quien admiraba no era el santo que ella había construido; sin embargo, seguía siendo una persona que tenía ideas de la justicia y había luchado por ello toda su vida.

La sociedad nuestra tiene lastres y situaciones aún por resolver; pero no podemos esperar que los otros sean como nosotros: sino que tienen y eso sí su propia conciencia. El libro sorprende, pues si fue escrito en la posguerra cerca del final de los cuarenta y los cincuenta, entonces, habría que decir que hoy el siglo XXI subsisten muchos de esos problemas cardinales de la sociedad norteamericana. La literatura, como siempre, que es buena y acertada llega al meollo de la vida humana y Go Set a Watchman es un ejemplo de eso.

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