Contra el absurdo de la Academia: la escritura de Joseramon Melendes

Por: Miguel Caraetraya

«La ortografía falsamente etimológica que se utiliza en el español normativo, y que ha sido impuesta por una academia, se ha movido en realidad con una velocidad infinitamente lenta; porque tenemos que aceptar que la Academia, fundada en el siglo XVIII, fue precisamente para imponer una norma aristocratizante a la ortografía. (…) Tú no le puedes imponer a un niño que escriba «vaso» con una «v» no muy distinta de la «b» que usa para «bate»; tienes que hacérselo a batasos, para que lo entienda. Hay, pues, una serie de elementos absolutamente arcaicos en la lengua española. Por ejemplo, el caso de los dígrafos que no se pronuncian: si escribimos q-u-e para desir «qe», y la u no tiene función alguna, ¿para que usarla?​»

Joserramón Melendes

Sobre «Materia, forma, enerjía», un ensayo del escritor puertoriqueno, Premio Nacional de Literatura, publicada en el No 1 de la revista Surco Sur.

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

JM Mis afinidades estéticas con otros poetas latinoamericanos son continjensias de calidá: Afino con un produgto de poesía qe conosco, i qe considere trabaja seriamente su talento poético. No puedo jeneralisar sobre lo desconosido, i no opino sobre lo qe no respeto como arte.

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

JM La poesía puertorriqeña es esensial para el continente americano, por tratarse del último país ispanoamericano todabía colonia de un poder impuesto; i porqe a sostenido una calidá extraordinaria a lo largo de 2 siglos. Para el mundo, se trata de la expresión plenamente nasional de un país negado al consierto internasional; por lo qe la Tierra nesesita su bos para conoserse.

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

JM América es una tierra de explotasión para el primer mundo, incluyendo sus sucursales en las metrópolis internas. El desconosimiento de nuestra identidá liberada de amarras es un produgto diregto de esa estratejia de explotasión por otros. No nos desconosemos pasibamente, Los Otros planifican nuestro desconosimiento agtibo.

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Entonces, sobre su obra, escribí lo siguiente:

Según esa movida de Derrida, la desconstrucción a lo largo del tiempo es como un retroceso al principio, ¿sabes? La onda moderna de escribir termina siendo como construir una especie de mega-tumba faraónica. En ese sarcófago moderno, la descomposición de la gramática empieza a causar revuelo. La onda es que la experiencia no puede ser solo en plan abstracto. Si tiene un rollo concreto, en el momento justo, esa vivencia te llega al alma. Hegel, por ejemplo, clavó sus ideas sobre la lógica y tal, se armó un tratado y eso, pero nunca lo vivió en el drama de la vida real.

O sea, pensar sobre una lógica dialéctica no es ni de cerca lo mismo que sentir esa lógica en la vida diaria. Heráclito tiró el rollo del «logos», invitándonos a tirar pa’trás y buscar el origen de todo. El «logos» no es solo una idea intelectual ni un truco pa’ pensar, sino más bien una ruta por donde caminar. La movida de Joserramón Melendes con su «Esta no sé qué cosa» me mola porque suelta esa onda natural de cómo nos expresamos al escribir. ¿Una gramatología de la vida?

Materia, forma, energía: un ensayo que, en realidad, no quiere que lo leas; digo, un ensayo se supone que es pa’ leerlo y entenderlo intelectualmente, ¿no? Esos rollos líricos de Melendes —con sus quiebres, avances, retrocesos, ese forcejeo y esas alusiones a medias— están como en el corazón mismo de la onda de cómo nos expresamos y de cómo la escritura arranca. Los ensayos tradicionales siguen una lógica bien marcada, pero lo que Melendes trae en sus imágenes rompedoras es como un anti-ensayo, como una movida en contra de la escritura tal cual es. Es, al final, ese contragolpe que te pone a pensar: ¿ego vs. logos?

Melendes se agarra de Lezama, el tipo que le daba mucha bola al «logos», para decir su rollo sobre la gramática: que la escritura es como la copia barata de la realidad y de la energía de la vida. Y esa visión es puntual, ¿no crees? Nuestra mente queda enganchada en la lógica de la escritura, aunque estemos leyendo textos enredados como este; la percepción queda amarrada a las palabras.

Con Lezama, Melendes quiere que veamos el rollo de las imágenes, no solo de las palabras. Por eso escribe así, sin seguir la lógica gramatical tradicional. Si chequeamos el título, nos lanza una pista: primero Materia, luego Forma y al final Energía; de entrada, nos está tirando la onda el escritor. Nosotros básicamente nos quedamos en el terreno de la materia y la forma, que son cosas de la lógica tradicional. Pero dejamos de lado la energía, ni le damos bola como parte de la lectura.

En ese tercer punto, la escritura de Melendes se pone bien irracional, como para sentir. Si le pones atención al rollo que cuenta, te atrapa. El objetivo del escritor: ¡vívelo! Pero la mayoría anda flotando en la superficie, atrapados por la forma y la materia; todo por esos signos gramaticales. Casi toda la gente mira desde la orilla cómo fluye el río, pero hasta que no te metes en esa corriente, no vas a pillar en absoluto la movida ontológica de Melendes.

Esa corriente por donde se desliza la escritura de Melendes es puro rollo de la energía del narrador.

El laburo de Melendes me mola porque todo lo que he hecho escribiendo hasta ahora va en esa movida de cambiar el estilo de escribir. Somos como hijos de esa onda de la escritura que tiene su origen, la energía, que es más clave que la manifestación.

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