Fernando Arrabal, Homo Pánico, la grandeza de lo estrafalario

Por Antonio Ramos Zúñiga

Arrabal, figura mayor del pensamiento libertario… iconoclasta… superdotado…

trascendente sàtrapa…

Le Monde, 29/2009.

Un gran aplauso

El escritor español, radicado en Francia, Fernando Arrabal, a los 91 años, acaba de ganar el Premio Castilla y León de las Letras 2023, por unanimidad. ¡Qué gran noticia!, un triunfo de la sublimación patafísica y del arte. Triunfo que por mucho tiempo se le ha negado desde el trono del Nobel y de los nobeles pequeños que han levitado en la indecesión ideológica y el prejuicio estético. Arrabal seguro se dio cuenta que la tiranía no solo la ejercen los tiranos, como Franco o Fidel Castro, a quienes los desafió epistolarmente cuando todo desafío olía a peligro metafísico anti estado o antiutopía. En la gran metafísica de la historia, Arrabal simplemente expresaba la filosofía de la libertad con sus propios códigos, como hicieron Breton, Dalí, Camus, Tzara, Kundera, el mayo del 68, los berlineses de 1989.

La historia de Arrabal es la del genio que jamás se abandonó a sí mismo ni su arte, en el exilio o donde le tocara crear su Gozo estético, más allá de Nietzsche y de todos los santos, luciferes y lestrigones. Por hacerlo, lo han tildado de hereje provocador, pero qué arte no lo es. Al menos así lo vemos en esta parte del mundo, la ex América española con sus ínsulas de trópico, en donde Miller habría dejado de ser él si las hubiera vivido con Tres Tristes Tigres (Cabrera Infante) en el reino de este mundo-inmundo sin la orgía arrabalaica como razón de las cosas que ofrecen libertad a la metamorfosis, Ave Kafka.

Nacido en Melilla, la gran obra que no se enfría

Fernando Arrabal Terán es español, pero extraterritorial, nació en Melilla, suelo africano, un 11 de agosto de 1932. En 1955, se radicó en Francia, devenido exilio o “destierrolandia”, como lo define. Eso no lo hace afrancesado, pero la cultura francesa lo considera suyo. Pero lo de español y cervantino no se lo quita nadie.  Con Alejandro Jodorowsky y Roland Topor fundó en 1963 el Grupo Pánico. Participó en el movimiento surrealista de París, cuando lo dirigía André Breton. Se le considera el único sobreviviente de los “cuatro avatares de la modernidad”: dada, surrealismo, pánico y patafísica (1). Se integró al Colegio de Patafísica de París, grado de Sátrapa patafísico, en el año 2000. Según el propio escritor, sus amigos han sido Milan Kundera, Michel Houellebecq, Jodorowsky, Topor, Breton, Eugene Ionesco, entre otros. El talento polifacético de Arrabal se verifica en su fecundísima producción: trece novelas traducidas a diferentes idiomas, centenares de libros de poesía, teatro, así como ensayos, artículos, un libro sobre ajedrez, etc. Ha dirigido siete largometrajes (Viva la muerte, en 1970). En 1942, obtuvo el Premio nacional de superdotado, tenía diez años. En 1967, Gran Premio de Teatro (Francia), En 1982, premio Nadal de novela, premio Nabokov de novela ( 1994), premio Mariano de Cavia 1997, Premio de la Sociedad de autores 1998 (Francia), Premio nacional de literatura 2003 (España), Premio Fundación Internacional Cristóbal Gabarrón de las Letras 2013, Premio de las letras andaluzas (2014), etcétera.

El hombre Pánico y sus patafísicos

Arrabal es todo un símbolo para los artistas, pre y post artistas, porque es el paradigma de como crear poesía, teatro, cine, literatura, pintura, perfomance, crítica y anticrítica y ajedrez viviente, como crear la vida con la muerte y viceversa, y como ser efectivo con la crítica desde el Ego que todo lo rechaza sin temer, a la medida de los dioses del fuego. Creó la postura Pánico, suerte de identidad modelada por la imaginación trascendental, que transfigura la humanidad en arte de respuestas expresivas que podrían verse como provocación, con sentido nihilista o amoral, sin serlo. No hay nada negativo ni provocador en el sentido del arte que descubre una nueva forma de manifestarse. Lo patafísico, que es común al Pánico existencial, es la apropiación del escenario, para consumar un mensaje, con una actitud algo aproximada al surrealismo en general, y a Dalí y Buñuel en particular. El espectáculo no es más que la cruda realidad reflejada con novedad de lenguaje y mensaje inspirador, a veces temerario, algo que no gusta a la “cultura de las catacumbas”, léase cultura actual. Recuérdese el “Me cago en la patria… y en todo lo demás”. Lo estrafalario se vuelve grandeza cuando nos libera y hace posible lo imposible. La creación nos salva de ser subordinados, nos abre nuevas tangentes. Esta reflexión es la consecuencia de entender el mensaje sin tapujos de lo patafísico y la “astracanada trágica” que vivimos, aludida por Arrabal. Uno se vuelve arrabalaico incluso sin quererlo. Arrabal no es transgresor al maldecir a la patria, el criminal no es el que maldice, sino en el que te mata por maldecir (mente totalitaria, fusilamiento del verbo libre, la verdadera amoralidad).    

Cuando conocí a Fernando, su obra, lo percibí, no como inmanente al surrrealismo típico, o a Dada, sino como el gran Dalí literario, que se ensaña con el entorno mediocre, desaforando las conductas inhibidas para que el arte esencial se explaye en mensaje como tal. Suculencia, extravangancia, arte del valor, Epicuro moderno vs Marx sin sonrojo, catarsis. Si mirad las fotos de Arrabal y los garabatos y coletillas que les añade, todo es una especie de festín, de locura, de simbología de la vida que quiere ser vida, de la existencia de la bohemia que quiere proponer una historia secreta con Baco, frente a la conjura de los necios y la adversidad animal política. No hay nada grotesco en las manifestaciones del homo Pánico, cuando arma su circo y cohabita con Erasmo de Rotterdam en un ataud. Solo nos está comunicando un estado estético que, para que tome cuerpo, ha de expresarse en la simbiosis épica belleza-absurdo-negación-hiperbole-abstración, al desnudo, que es como el gran arte se enfrenta a lo convencional y a lo prohibitivo. Arrabal en cueros jugando ajedrez, o  mudando el pene de Prometo a través del jardín de las delicias del siglo 21, es lo que no pueden comprender los censores de Facebook y del nuevo orden de la uniformidad obligada. No pueden comprender que un creador se ofrezca al arte, en lugar de a los dioses-policías lunáticos del ministerio de la verdad. Por supuesto, el Arrabal hereje, como algunos le llaman, el de la “conducta impropia”, se salvó de la quema porque no vivía en la época de Giordano Bruno ni en la Rusia de Stalin, ni en la Alemania de Hitler, ni en la Cuba de Castro.

Arrabal no teme ser político ni teme ser Arrabal, lo demostró con sus cartas a los tiranos (3), pero no olvido que en 2016 fue de los primeros firmantes de una carta que pedía justicia para el filósofo y mecenas  italiano Armando Verdiglioni, cuando lo metieron en la cárcel y las acusaciones se torcían como venganza política (4). Desde entonces Arrabal fue esa influencia que entra en las perspectivas de un periodista que, como hizo Tom Wolfe, busca la verdad en todas las fuentes y en el lenguaje demostrativo versus falacia. Una de esas fuentes en nuestro tiempo es Fernando Arrabal. Lo estrafalario versus lo represor. El arte sin límites como clave de vindicación de la libertad. Es también el arte que merece un Nobel. El por qué no se lo otorgan debe ser a causa de lo trágico y de lo anti sublime de cierto mundo real.

Arrabal y el exilio cubano

En 1984, Arrabal publicó Carta de Fidel Castro 1984, con prólogo de Cabrera Infante, libro reeditado en 26 idiomas. En 1987, Arrabal creó en París el Comité para la liberación de los presos políticos cubanos, y gracias a su gestión se consiguió que el poeta Jorge Valls saliera de prisión. En diciembre de 2004, Arrabal fue homenajeado en París por escritores cubanos exiliados, entre los que se encontraban Zoé Valdés y William Navarrete, y en julio de 2007, recibió los honores de la intelectualidad del exilio cubano, en la Casa Bacardí, Miami, Estados Unidos. En 2016, accedió a mi petición de sumarse a la campaña por la libertad de su amigo Verdiglioni, encarcelado en Italia. El exilio cubano lo quiere y hoy lo aplaude.

Notas

(1) Fernando Arrabal: “Vivimos en una astracanada trágica”. Entrevista por Laura Revuelta y Antonio Fontana. ABC cultural, Madrid, 21 de julio de 2014.

(2) Antonio Ramos Zúñiga. Conocer a Fernando Arrabal, “el patafísico diablo divino”, 2016.

(3) Carta a Fidel, 1984.

(4) En febrero de 2016, se organizó la campaña pro libertad para Verdiglioni, en Italia,  Estados Unidos y otros países. La solidarieta Gruppo Per Verdiglioni.  Ver: A. Ramos Zúñiga. Verdiglioni, el mecenas italiano que se interesó en escritores disidentes cubanos. https://www.martinoticias.com/a/carlos-carralero-entrevista-caso-armando-verdiglione-italia/114540.html

PROPONGAMOS A FERNANDO ARRABAL
 PARA EL PREMIO NOBEL,

AUNQUE NO SE SI LE INTERESE.
A Nobel Prize for Arrabal

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