El «superhombre»: ni supremacista, ni militarista.

El original superhombre de Nietzsche, el «hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre», ni supremacista, ni militarista. El superhombre en el espíritu vivificador de Nietzsche es una noción de carácter absolutamente artística.

Que los dos estigma ideo-político y nacionalista antes mencionados (supremacista y militarista),  surgido mediante interpretaciones espurias después de la muerte de Nietzsche en el periodo «guillermino» y luego en la república  Weimar , lo cual no corresponde con el programa original de la procreación ascendente, es pura responsabilidad de la marca que lleva, primero, la institucionalización del proyecto prusiano «Archivo-Nietzsche», inaugurado por su hermana Foster-Nietzsche y, segundo, por la configuración intelectual del «mito Nietzsche» sobre la germanización de la cultura en los años de 1930.

«Guerra, nación y destino», bien pudiera ser el título de un estudio abarcador sobre los pormenores que dieron lugar a la recepción de la obra de Nietzsche entre 1910-1930 en manos de un pandemónium inspirador para la militancia en la guerra y en la reaparición de virtudes viriles para una raza superior.
La interpretación supremacista y militarista del superhombre se bifurca en el fisicalismo positivista (actitud beligerante) y en el psicologismo de la moral entre el amo y el esclavo (la superación racial).

Nietzsche, por su parte, desea superar ambas consecuencias criticando el modo de pensar el «hecho en sí» a partir del «yo» que hace interpretaciones. La idea de que «no hay hechos si no interpretaciones» pone en liza un tipo de actividad que no conlleva a erigir un programa biológico, como el proyecto prusiano militar basado en la disciplina, la regla, el valor y el adiestramiento, sino artístico.

En este sentido artístico, el superhombre constituye el arte de mantener en equilibrio la serenidad encima de la cuerda floja. «Súper» significa «arriba de» y «hombre» la cuerda tendida entre el animal que marcha su destino. El superhombre, en boca de Nietzsche, es una metáfora circense: el funámbulo cotidiano que se ve obligado días tras días sufrir el dolor del riguroso entrenamiento vital con fin de realizar exitosamente el número artístico sin sucumbir a las dificultades del abismo.

Por eso el superhombre lleva en sí mismo la representación poética de la lucha para ejercer la vitalidad frente a la existencia. Es llevar un arma, un rifle, y defenderte de los enemigos-obstáculos vitales en la vida.