El poeta que hace llorar, no se olvida

Por Yuca de Ono

Continúa el «olvido del Ser de poesía».  Y Playa Albina se olvida. La poesía de mermelada pone a llorar a su público, la reina de la poesía. Y por ese olvido, los versos fluyen entonados, cadenciosos y musicales. Una primera esencia feliz. Pero, ¿dónde se ubica «desocultar la poesía»?

Heidegger en 1946, en un texto titulado ¿Y para qué poetas?  escribió que la «vocación del poeta es que se conviertan en cuestiones poéticas».

¿En qué momento el poema se convierte en asidero poético? ¿Y para qué ser poeta?

Al referirse al «olvido» y a la «desocultación» de la poesía, Heidegger comienza citando un poema de Rilke:

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Rápido cambia el mundo,

como formas de nubes.

A casa, a lo primigenio,

retorna todo lo consumado.

Por encima del cambio y la marcha,

más grande y libre,

 dura todavía tu canto previo,

 dios de la lira.

No se reconocen los sufrimientos,

no se aprende el amor,

y eso que en la muerte nos aleja.

no se desvela

Sólo el canto sobre la tierra

consagra y celebra.

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Poetas, no olviden «desocultar el ser de la poesía». Si buscan, encontrarán. Porque «desocultar» permite encontrar la dirección y el camino correcto de regreso a la «casa del ser». Los marineros portugueses crearon una frase que bien se adecua al desocutamiento y a la dirección de regreso: La volta do mar.

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