El Imperio como «auctoritas», como superioridad moral y espiritual (Diálogos con Armando de Armas)

Por Ego de Kaska

EDK. ¿Qué relación tendría el retorno actual con la del Imperio clásico?

ADA. A ver, como creo haber esbozado en preguntas anteriores, la historia se mueve en ciclos, más bien en ciclos como espirales, debido a lo que, en efecto, siempre regresamos a algún punto en el pasado, pero no exactamente al mismo punto, por lo que dos periodos históricos dados pueden parecerse, sobre todo en esencia, pero nunca serían los mismos.

Así se atribuye a Heráclito de Éfeso haber dicho aquello de que nadie puede bañarse dos veces en el mismo río porque ni el río ni la persona serían los mismos, con lo que aparentemente se opone a Parménides que pensaba que el cambio es imposible, pues todo es uno y definitivo. Bien, hablo de aparente oposición porque como dice Heráclito tanto el río como la persona habrían cambiado, en lo externo, pero según Parménides seguirían siendo los mismos, en esencia, por lo que estaríamos entonces ante una mutabilidad inmutable, ante un fluir en diferentes formas pero en una misma alma en la eternidad, distintos cauces y cuerpos pero una misma alma que, dicho sea, habría también cambiado, evolucionado quizá, sin dejar de ser la misma.

De suerte que el Imperio del presente, que emerja en el presente, tendría la esencia del Imperio clásico, pero no su forma, el alma, pero no el cuerpo, probablemente ni siquiera los métodos para imponerse, expandirse y mantenerse, por lo que habríamos regresado –o avanzado según se mire- a un punto en la espiral del tiempo histórico pero no necesariamente al mismo punto. De suerte que sería más apropiado hablar de la idea imperial, de un retorno de la idea imperial. De hecho, para pensadores como Julius Evola y Alain de Benoist, a los que humildemente me sumo, el Imperio no es principalmente un territorio, sino esencialmente una idea o un principio.

Como ya he intentado explicar antes, el poder está determinado no por factores materiales o por la posesión de una extensión geográfica más o menos grande, sino por una idea espiritual que encarna como idea jurídica. Para Evola el Imperio no debe ser confundido con los reinos y naciones que lo componen pues  resulta cualitativamente diferente, anterior y superior, en principio, a cada uno de ellos, que a su vez, estimo yo, estarían determinados por sus propios espíritus supeditados al espíritu que encarna el Imperio. Por lo que, contrario a lo que el común cree, el Imperio no se impone por la fuerza, o no necesariamente por la fuerza.

Estima Evola que la antigua noción romana de Imperium más que expresar un sistema de hegemonía territorial supranacional -lo cual desgraciadamente sí vemos en el imperialismo financiero (inglés o estadounidense)-, designa la pura potencia del mando, la fuerza casi mística de la auctoritas. En la Edad Media, por ejemplo, se distinguía entre la noción de auctoritas, superioridad moral y espiritual, y el pueril poder público, político, ejercido por medios legales, semilegales o coercitivos.

Por tanto, resumiendo, respondiendo a tu pregunta, pienso que el Imperio del presente estaría relacionado con el Imperio clásico por una idea, por una esencia, por la noción de auctoritas que emana de la superioridad moral y espiritual.

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