El «Diario perdido» de Carlos Manuel de Céspedes y el derecho a la opinión pública.

Por Coloso de Rodas

El Diario del «Pater Patriae«, conocido como el «Diario Perdido«, es el registro íntimo del Mayor General Carlos Manuel de Céspedes, líder anti-anexionista durante la lucha por la independencia de Cuba. Compuesto por dos cuadernos de anotaciones, abarca desde el 25 de julio de 1873 hasta el 27 de febrero de 1874. Tras su posesión por parte del patriota Julio Sanguily en 1894, pasó a manos de su familia hasta llegar al historiador José de la Luz León, quien finalmente lo cedió a la Oficina del Historiador de La Habana según su testamento.

En 1994, el Diario fue publicado por primera vez por la Editorial de Ciencias Sociales, con un prólogo de Eusebio Leal. Este relato personal está lleno de anotaciones, muchas de ellas con símbolos masónicos, que reflejan las opiniones de Céspedes sobre diversos temas como la Guerra de los Diez Años, las tensiones entre los líderes militares mambises y las relaciones con Estados Unidos. A través de sus escritos, se desmonta la noción de que la anexión a Estados Unidos era la solución para Cuba.

Tras una lectura detallada del Diario, se revela como el primer testimonio de la formación de la opinión pública cubana a finales del siglo XIX y la democratización del derecho a expresar ideas libremente. La designación de Céspedes como «Padre de la Patria» no solo se debe a su papel en el inicio de la guerra independentista y la abolición de la esclavitud, sino también a su contribución a la literatura de campaña y al derecho de los cubanos a expresarse libremente.

Durante la contienda independentista, los diarios de campaña se convirtieron en una herramienta crucial para que los militares de alto rango expresaran sus opiniones y experiencias. El Diario de Céspedes es un ejemplo destacado de este fenómeno, aunque también se destaca el Diario de José Martí como una culminación de la expresión individual en medio de la guerra.

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