El día de Cuba en la Casa Blanca de Biden, fotogenia

Por Antonio Ramos Zúñiga

Es la imagen, como se dice, más explícita que mil palabras. La imagen, convertida en propaganda, ha sido históricamente una emblemática política y el rostro feo de la diplomacia y la falacia. Si a esto añadimos que cualquier imagen que legitima una dictadura en tan perversa como escandalosa. Es el caso de la foto que representa el Día de Cuba, en Washington. Una peculiar bofetada fotogénica a la Cuba que lucha por liberarse de la dictadura más opresiva que ha existido en las Américas. La foto, que da bandera a la dictadura, ha levantado lógicamente un mar de polémicas en el exilio y en los opositores genuinos de la isla.

La invitación del presidente Biden a un grupo de cubanos seleccionados como exponentes de Cuba nos parece otro acto, que por mucho que se interprete como formalista, es otro subterfugio para enviar un mensaje obamista de “buenos oficios” al régimen castrista, que en términos ideológicos se llama empatía, especie de abrazo partisano. Lo que vemos es que tras la costra de la política de Biden, los intereses procastristas del partido demócrata dominan el macanismo pantanoso de la alta política sin una gota de moralidad. Aunque se diga que no todos los presentes en la foto no pueden catalogarse de procastristas y, en efecto, hay figuras probadamente anticastristas, la foto en sí transmite su objetivo mostrando las caras de personajes abiertamente procastristas, como Joe García, neocastristas anti Trump, como Elaine Díaz y Fernand Amandi y otros afines a la agenda del partido demócrata (pro levantamiento del embargo, cabilderos  y disidentes consentidos del régimen), que quisieran una Cuba con un castrismo light, mejorado, de nueva clase, disfrutando de las prebendas del sistema bancario estadounidense. Un buen chiste que circula es que la lista de invitados la hizo Díaz Canel, ¿qué usted opina?

Los cubanos ausentes y el por qué

Lo que ha señalado el destacado periodista Juan Manuel Cao (1), que lo más significativo de la foto son las personas ausentes, es la clave. La Cuba víctima, la oprimida, la libertaria, que es la mayoritaria, ha sido completamente ignorada como representatividad. Lógicamente, no aparecen los opositores al régimen en la isla y el exilio, ¿dónde están las agrupaciones que echan la pelea diria por una Cuba libre y democrática? ¿Por qué han sido excluidos figuras conocidas que postulan la alternativa anti totalitaria?, ¿por qué no figuran los exiliados anticastristas? ¿Por qué no invitaron a los anticastristas republicanos?  Miren bien la foto, cada detalle, los rostros, los trajes, el disimulo subliminar, la sonriente camaradería, el triunfalismo banal, la foto de un día histórico a la medida del requisito de la propaganda contra el embargo, en el mes de Girón. Se ha filtrado que durante el evento, algunos cubanos exiliados presentaron alegatos contra el castrismo, mientras que los proBiden-Castro reclamaron el fin del bloqueo, como se le llama al embargo. ¡Nadie habló de liquidar al régimen y liberar a Cuba!

Lo que se pregunta el público es qué plan o maquiavelismo hay detrás de la foto. El motivo es la política de Biden, obamista y oportunista. Al presidente se le ha visto criticando al régimen, a raíz de las protestas de Patria y Vida y por la carencia de alimentos y mantiene a Cuba en la lista terrorista, punto y aparte. Que así lo haga Biden o cualquier otro presidente, no es más que leitmotiv o política de boca para afuera. Lo real es que el régimen se ha beneficiado con Biden, si lo comparamos con la quiebra que por poco le resulta Trump. Una política más suave con el régimen le aseguró ingresos de supervivencia por turismo, enviar cientos de cubanos ilegales a Estados Unidos, a la vez que le permite aumentar la represión sin temer represalias y el regreso de Rusia a la isla. Solo el parlamento europeo se ha tomado en serio lo malvado del totalitarismo cubano.

Lo real, el intrígulis

Lo real es que si Biden pudiera levantaría el embargo mañana mismo, pero la ley no se lo permite, por la misma razón no pudo hacerlo Obama. Por lo tanto, el levantamiento del embargo, que es prioridad de la política castrista, se ha convertido en un problema de tiempo, coyuntura y supervivencia, de cabildeo y negociación secreta, de propaganda y contrapropaganda. En este momento, supongo, Biden no se atrevería a dar un tratamiento tan favoritista, por razones electorales. Pero es probable, de ganar un segundo período, que inicie con el castrismo algún tipo de acuerdo para una “transición” cubana a la era sin embargo que, por supuesto, duraría decenas de años y no significaría el fin del castrismo ni la liberación, sino su inclusión en el nuevo diseño político global, en una de sus variantes: modelo chino, ruso, chavista venezolano, o un simple neocastrismo modernizado de factoría con capitalismo y economía dependiente de Estados Unidos. Este es el perfil que podría asociarse a la mentalidad que entraña el intríngulis o real mensaje de la foto en la Casa Blanca, donde los devotos del castrismo han recibido el alentador auspicio de Biden, algo muy común en la hermandad socialista, aunque haya diferencias entre los entes que convergen. Lo otro que podría pasar es que gane Trump este año y al régimen castrista, al borde de la bancarrota, no le quede más remedio que dejar que Cuba sea un país normal, negociar con los opositores democráticos, o hacer lo contrario, endurecerse más, quedarse solo e implosionar.

Notas

(1) Algunos cubanos invitados a la Casa Blanca por Biden tienen nexos con el régimen de La Habana. Ver YouTubeLINKhttps://www.youtube.com/watch?v=CagoW6NHxNk

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